Marino Protti, reconocido sismólogo y vulcanólogo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori-UNA), explicó los factores detrás de la tragedia provocada por los terremotos del 24 de junio en Venezuela, donde se contabilizan casi 1.000 fallecidos, más de 50.000 desaparecidos y decenas de edificios colapsados.Protti explicó las razones detrás de la destrucción en el país suramericano y cómo se sitúa Costa Rica sobre este tipo de eventos.Un doble terremoto superficialLo ocurrido en Venezuela fue un evento sísmico doble. Según Protti, la costa norte de Venezuela fue golpeada por un sismo de magnitud 7.2 y, apenas 40 segundos después, por otro de 7.5.Este fenómeno sucedió a lo largo de un sistema de fallas geológicas que rompe por segmentos debido a sus diferentes niveles de fricción, acumulando dos centímetros por año:En el este, recibe el nombre de falla del PilarEn el oeste, se denomina falla de San SebastiánSin embargo, según el experto, se trata de una sola falla con diferentes nombres y esta fue la que finalmente provocó los terremotos. “En unos lugares acumula (energía) por más de 100 años y rompe con esos terremotos grandes”, explicó el experto de Ovsicori-UNA.Más allá de la magnitud combinada de los sismos, Protti identificó una “tormenta perfecta” de factores físicos y humanos que explican las impactantes secuelas en ciudades como Caracas y La Guaira:Efecto de Directividad: la ruptura inició en el oeste y se propagó hacia el este.

Esto provocó que las ondas sísmicas se amplificaran con violencia hacia el este.Poca Profundidad: el sismo sucedió entre 10 y 20 kilómetros de profundidad. Al ser tan superficial, la energía llegó con altas frecuencias a las ciudades, lo que resultó sumamente destructivo para las estructuras.Condiciones del Suelo: en zonas como La Guaira, las condiciones del suelo no tienen buena respuesta.

Según explicó Protti, los suelos saturados de agua sufrieron el fenómeno de licuación, lo que significa que la tierra perdió firmeza y se comportó como “líquido” bajo el peso de los edificios.Irresponsabilidad Constructiva: Protti explicó que los ingenieros de Venezuela han trabajado fuerte en un código sísmico robusto para esa nación, pero persisten las fallas humanas: “Puede haber un código, pero no siempre la gente que construye lo cumple“, expresó.La realidad de Costa Rica: diferentes motores tectónicos“Costa Rica no tiene fallas, al interior del país, que puedan producir terremotos como estos”, explicó. Costa Rica y Venezuela poseen configuraciones tectónicas distintas.

Mientras que en Venezuela el peligro proviene del rozamiento lateral entre placas, el motor principal de Costa Rica es la subducción (una placa oceánica metiéndose debajo del territorio continental). El experto añadió que en Costa Rica no se han registrado terremotos de una magnitud tan elevada y a una profundidad tan superficial como los ocurridos recientemente en el país sudamericano.

Sí ha habido sismos de mayor magnitud, pero vinculados a un fenómeno tectónico distinto: la subducción.Según Protti, el evento más comparable al ocurrido en Venezuela, por tratarse de una falla local, fue el terremoto registrado en Orotina en 1924, que alcanzó casi los 7 grados de magnitud.Algunos de los sismos registrados en Costa Rica que han sido superficiales, aunque sin alcanzar esa magnitud, según explicó Protti, son los siguientes:Terremoto de Cartago (1910). De magnitud 6.4.

Fue superficial y destruyó por completo la antigua capital.Terremoto de Cinchona (2009). Con una magnitud de 6.2, demostró el enorme peligro de los deslizamientos en zonas vulnerables.Enjambre de Puriscal (1990).

Un año de actividad con tres sismos de entre 5.5 y 6.0 que generaron graves daños locales.“Lo que pasa en las fallas en Venezuela no tiene ningún impacto sobre los procesos tectónicos en Centroamérica. Costa Rica tiene sismos grandes, pero son procesos diferentes: un proceso de subducción en donde una placa oceánica se está metiendo debajo del país.

En el caso de Venezuela es el rozamiento lateral de una placa con respecto a la otra”, aclaró.El código sísmico“Si el sismo es superficial, aunque sea de baja magnitud va a producir daño localmente, pero en Costa Rica la construcción es muy fuerte”, indicó Protti.La gran diferencia con el escenario venezolano, según Protti, radica en las construcciones y el cumplimiento del código sísmico. El mejor ejemplo de esto sucedió hace más de una década, según expresó:“Tuvimos un terremoto de 7.6 en el 2012 (el terremoto de Nicoya) que no mató a nadie.

Poca gente en el mundo se dio cuenta de que había ocurrido un sismo de esa magnitud en Costa Rica porque el daño fue muy pequeño. Eso habla sumamente bien de nuestro sistema constructivo”, concluyó Protti.Mencionó que, en Venezuela, “uno puede ver claramente edificios que soportaron el sismo bien y, a la par, otros edificios que colapsaron”. “Ahí hay un error.

O sea, hay un error en términos constructivos o error de diseño en la construcción o error en los materiales de construcción, o no se hicieron los estudios de suelo apropiados, para ver si el terreno soportaba una estructura de esa magnitud. Entonces, sí, hay errores humanos en esa situación”, indicó.La lección que deja la tragedia en Venezuela es clara para el sismólogo: la ingeniería sismorresistente no está diseñada necesariamente para que un edificio quede intacto, sino para evitar a toda costa su colapso total.