ReLoad: Metallica vuelve sobre su época más controvertida
La impresión del célebre Jon Parales, fue contundente. “Metallica suena como si quisiera ser Aerosmith”, escribió el 18 de noviembre de 1997, en su habitual comentario de discos para el New York Times. Se refería a ReLoad, el álbum que la banda publicó en esa temporada con una marcada renovación en su imagen y estilo.
Una decisión que generó controversia y abrió una conversación respecto a cómo los de San Francisco abordaban la década.A tono con la dinámica de la industria, ReLoad se lanza esta semana en una edición remasterizada por Reuben Cohen en Lurssen Mastering. Estará disponible en múltiples formatos, incluyendo doble LP de 180 g, CD, edición ampliada de 3 CD, casete y digital (incluyendo una mezcla en Dolby Atmos) y por cierto, un Box Set de lujo que incluye demos inéditos, mezclas preliminares, actuaciones en directo, apariciones en radio y televisión, entre otras cosas.
El álbum fue una continuación de Load (1996), el disco en que Metallica presentó una nueva cara a su fanaticada. Pelo corto, pintura de ojos, estética de banda de rock alternativo y un sonido que dejaba atrás los temas largos e intrincados, a favor de composiciones que abrían el arco estilístico de la banda.
Todo lo que no entró en aquel disco, se publicó al año siguiente en ReLoad. Para el británico Joel McIver, autor del libro Justice for All: The Truth About Metallica, la clave radica en la lectura del momento por parte de las cabezas del grupo, el cantante y guitarrista James Hetfield y el siempre locuaz baterista Lars Ulrich.“Metallica cambiaron su sonido y su imagen para parecer más contemporáneos -dice a Culto-.
El grunge estaba en pleno auge en ese momento y querían captar parte de ese público. Asimismo, querían expandir su sonido y alejarse del heavy metal puro que los había definido desde 1983.
Lars es un culto de las bellas artes y un esteta, y quería incorporar elementos más experimentales y transgresores a la imagen de la banda”. Y aunque en Load y ReLoad hay canciones interesantes que refrescaron la imagen de Metallica, también gatillaron muchas dudas.
McIver tiene su impresión al respecto. “Me pareció una idea interesante y apoyo su enfoque, pero lamentablemente no creo que el experimento haya funcionado del todo bien. La nueva imagen alejó a muchos fans y la nueva música, más suave, resulta bastante floja”.Desde las páginas del New York Times, Parales no demoró en trazar un diálogo de la propuesta de ReLoad con su trabajo ochentero que los volvió un ineludible en el metal. “Metallica fue abandonando gradualmente todos los atributos que la convirtieron en una fuerza transformadora del hard rock una década antes.
Bajó el ritmo y simplificó su antiguo ataque fulminante; inició a añadir melodías junto con los gritos, intentando reinventar la balada poderosa sin sentimentalismos”. Esa observación la bajó a un ejemplo estrictamente musical. “James Hetfield, cantante y letrista de Metallica, aprendió a expresar emociones a través de la música en lugar de simplemente gritar.
Pero con este cambio, Metallica sacrificó su originalidad”.Lo cierto es que el grupo quiso cambiar; Hetfield se interesó en el trabajo de Tom Waits y Nick Cave (de hecho la canción Bad Seed es un guiño) y hubo disposición a otorgar mayor espacio para los aportes de Kirk Hammett (figura como coautor en 6 de los 13 temas) y Jason Newsted quien tiene créditos de coautor en Where the Wild Things Are, un tema aletargado que ratos evoca el estilo de Alice in Chains. No obstante, desde su costado, McIver apunta sus dudas respecto a lo que lograron influir estos últimos en el resultado final. “Sin duda se habló de ello, pero no estoy seguro de que se haya traducido en una mayor contribución de Kirk y Jason en la práctica.
Esta siempre ha sido la banda de Lars y James, y siempre lo será”.En lo musical, el grupo logró firmar algunas canciones que se volvieron clásicas en su repertorio. Allí resuena el riff serpenteante de Fuel, una de las favoritas de Hetfield (un conocido coleccionista de autos clásicos), en la que traza un paralelo entre la conducción temeraria de un automóvil, con la de una vida acelerada por las drogas.
Y en la notable The Memory Remains (con colaboración de Marianne Faithfull), le habla a una estrella en decadencia. “Los anillos pesados sostienen cigarrillos/Hasta los labios que el tiempo olvida/Mientras el sol de Hollywood se pone a tus espaldas”.Para aquel disco, la banda volvió a confiar en la oreja radial de Bob Rock, el productor con el que habían trabajado desde el Black Album (1991), en una reconfiguración total de su sonido. Lo llevó a un lugar más limpio, accesible y expansivo.
En su reseña, Parales destacaba los logros técnicos de esta nueva era, pero también sus flaquezas. “Metallica suena como una banda de heavy metal de segunda fila, hábil y con una producción brillante, reviviendo los años 70 con guitarras más potentes y una actitud más antisocial. Pero si bien los riffs de guitarra son potentes e imparables, rematados por la batería de Lars Ulrich, también resultan demasiado familiares: blues-rock estándar interpretado con maestría”.Lo cierto es que hubo quienes plantearon que Metallica debió haber publicado lo mejor del material de Load y ReLoad en un solo disco, omitiendo canciones que resultaron sosas y no demasiado memorables.
Así lo piensa también Joel McIver. “Creo que hay mucho material de baja calidad en Load, y Reload es aún peor. Metallica es una banda increíble, el Led Zeppelin de nuestra generación, pero tienen defectos e inconsistencias como todos.
Uno de estos defectos es la incapacidad de autoeditar, lo que significa que se utilizan canciones demasiado largas, mediocres o aburridas cuando deberían haberse eliminado. Este problema afecta por igual a los álbumes que han lanzado desde Death Magnetic (2008).
Por suerte, podemos disfrutar de sus álbumes anteriores a 1990”.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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