Las palomas blancas han ocupado un lugar privilegiado en el imaginario colectivo desde hace siglos. Su imagen aparece asociada a la paz, a la pureza, a la esperanza y la trascendencia espiritual, símbolos que explican por qué han terminado formando parte de ceremonias tan distintas como bodas, funerales, actos religiosos o eventos institucionales.La tradición hunde sus raíces en referencias bíblicas, especialmente en el relato del diluvio universal, donde una paloma regresa al arca de Noé con una rama de olivo anunciando el final de la catástrofe.

Con el paso del tiempo, esa representación se incorporó a celebraciones de unión y despedida, convirtiendo la liberación de aves blancas en un gesto cargado de significado emocional.No obstante, detrás de esas imágenes de aves elevándose hacia el cielo existe una realidad mucho menos conocida. Especialistas en rescate de fauna, protectoras y organizaciones dedicadas a las palomas domésticas alertan de que muchas de estas sueltas implican importantes riesgos importantes para los animales y que, no en pocos casos, acaban con su muerte.Procedencia de las palomas blancas de las ceremoniasUno de los aspectos más desconocidos de esta industria es que la mayoría son variedades domésticas de la paloma bravía (Columba livia), seleccionadas durante generaciones para presentar plumajes completamente blancos.

En muchos casos se trata de palomas mensajeras criadas específicamente para este tipo de servicios.También existen empresas que utilizan otras aves blancas, como tórtolas turcas (Streptopelia decaocto), tórtolas rosigrís domésticas, así como palomas reales (o king) blancas. El problema es que estas aves carecen del fuerte instinto de orientación de las palomas mensajeras y, una vez liberadas, tienen escasas posibilidades de encontrar refugio o regresar a un lugar seguro.Qué ocurre después de la ceremoniaLa imagen promocional que suele acompañar estos servicios muestra a las aves alejándose en el horizonte para continuar su vida con normalidad, pero el desenlace depende en gran medida del tipo de ave liberada.

Cuando se utilizan palomas mensajeras blancas correctamente entrenadas, el objetivo es que regresen a su palomar luego de el evento. Muchas lo consiguen, pero incluso en estas circunstancias existen pérdidas.Las aves pueden ser atacadas por rapaces durante el vuelo, colisionar contra edificios, cables, ser atropelladas por coches, desorientarse debido a las condiciones meteorológicas y quedar exhaustas antes de completar el trayecto de regreso.El riesgo es considerablemente mayor cuando se liberan tórtolas domésticas o palomas criadas únicamente por su aspecto ornamental.

Estas aves no han sido seleccionadas por sus capacidades de orientación y, en muchos casos, no poseen las habilidades necesarias para sobrevivir en libertad. Centros de recuperación y organizaciones dedicadas al rescate de palomas documentan regularmente la llegada de ejemplares encontrados con desnutrición, gravemente heridos o afectados por enfermedades luego de haber sido utilizados en este tipo de ceremonias.

Muchos aparecen días después incapaces de alimentarse correctamente o con lesiones provocadas por depredadores salvajes.Un entorno para el que no están preparadasLas palomas utilizadas en ceremonias proceden de generaciones de cría en cautividad, que han sido seleccionadas por características concretas como el color del plumaje, el tamaño corporal y determinadas aptitudes gráciles de vuelo, pero no por su capacidad para desenvolverse de forma independiente en el medio natural. Esto significa que muchas carecen de experiencia para identificar fuentes de alimento, localizar lugares donde resguardarse adecuados o incluso reconocer y reaccionar frente a depredadores.Asimismo, el color blanco constituye un problema añadido ya que, en la naturaleza, los plumajes completamente blancos son excepcionales porque convierten a los animales en objetivos muy visibles.

Un ave blanca destaca especialmente frente al cielo, la vegetación y los entornos urbanos, facilitando que los halcones, los gavilanes, gaviotas, córvidos u otros depredadores la detecten.Cuando la tradición sale malLa historia reciente ofrece múltiples ejemplos de los riesgos asociados a estas liberaciones. Uno de los casos más conocidos sucedió en los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988.

Varias palomas liberadas durante la ceremonia acabaron posándose cerca del pebetero olímpico y algunas murieron calcinadas cuando se encendió la llama. La repercusión internacional fue tan grande que el movimiento olímpico canceló el uso de aves reales y adoptó alternativas simbólicas.Otro episodio muy mediático y que ilustra este artículo tuvo lugar en el Vaticano.

Durante años, los papas participaron en actos de liberación de palomas como símbolo de paz. No obstante, varias de las aves fueron atacadas públicamente por gaviotas y córvidos pocos segundos después de ser soltadas, unas imágenes que dieron la vuelta al mundo.

Las críticas llevaron finalmente a que el Vaticano abandonara esta tradición y optara por otros símbolos no basados en animales vivos.¿Es legal soltar palomas en España?La legislación española no contempla una prohibición específica de las sueltas ceremoniales de palomas como ocurre con otras prácticas relacionadas con animales.No obstante, la situación jurídica es más compleja de lo que parece. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales prohíbe el abandono de animales y establece obligaciones destinadas a evitar que los animales domésticos sean expuestos a riesgos innecesarios.

Dependiendo de las circunstancias concretas, liberar aves domésticas sin garantizar su recuperación puede entrar en conflicto con estas obligaciones.Asimismo, las comunidades autónomas y los ayuntamientos también pueden establecer restricciones adicionales relacionadas con la suelta de animales, la protección de la fauna y la organización de eventos públicos. Por otro lado, la liberación deliberada de determinadas especies domésticas o exóticas en el medio natural puede plantear problemas desde el punto de vista de la normativa ambiental y de biodiversidad.Una práctica cada vez más cuestionadaEn los últimos años, la popularidad de las sueltas de palomas blancas ha comenzado a disminuir debido al aumento de la sensibilidad social hacia el bienestar animal y la difusión de información sobre lo que ocurre con muchas de estas aves, que han llevado a instituciones, organizaciones religiosas y particulares a replantearse una tradición que no tiene cabida en una sociedad respetuosa y concienciada con el bienestar del resto de especies..Las críticas no se centran únicamente en las aves que no logran regresar.

También ponen el foco en el estrés derivado del transporte, la manipulación durante los eventos, la exposición a entornos desconocidos y la utilización de animales vivos como parte de un espectáculo. Paradójicamente, una práctica concebida para representar la libertad, la paz y el amor ha terminado situándose en el centro de un debate sobre bienestar animal.