Eliminada luego de caer por marcador de 1-0 ante Ghana y Croacia en sus dos primeras presentaciones, la selección nacional Panamá afronta este sábado su despedida con dos objetivos muy claros: marcar su primer gol del torneo y demostrar que puede competir de igual a igual ante Inglaterra, una de las grandes potencias del fútbol mundial. La historia quiso que el último rival de Panamá en esta Copa del Mundo fuera precisamente Inglaterra, que marcó uno de los capítulos más recordados del fútbol nacional.

El 24 de junio de 2018, en Nizhny Novgorod, Inglaterra se impuso por 6-1 en un encuentro que quedó grabado para siempre por el gol de Felipe Baloy, el primero de Panamá en una Copa del Mundo. Aquella tarde, los ingleses sentenciaron el partido desde muy temprano.

Jesse Lingard, John Stones, con un doblete, y Harry Kane, con tres anotaciones, construyeron una ventaja imposible de remontar. En medio de la avalancha ofensiva inglesa quedó la imagen de Hernán Darío Gómez haciendo gestos hacia el banquillo rival, pidiendo bajar el ritmo de un encuentro que parecía no tener fin.

No obstante, el momento más celebrado llegó al minuto 78, cuando Baloy conectó un centro dentro del área para convertir el gol más importante en la historia de la selección panameña. Ocho años después, el escenario es diferente.

Panamá llega eliminada, pero con la sensación de haber reducido distancias frente a selecciones de primer nivel. Las derrotas contra Ghana y Croacia fueron por la mínima diferencia y dejaron señales positivas, especialmente en el aspecto defensivo.

La selección dirigida por Thomas Christiansen ha mostrado orden, disciplina táctica y capacidad para sostener largos tramos de partido ante rivales de gran jerarquía. Los números respaldan esa percepción.

Panamá promedia 48.5 recuperaciones por encuentro, ha ganado el 49.1 por ciento de sus duelos individuales y el 52 por ciento de los balones aéreos disputados. Asimismo, apenas ha recibido dos goles en 180 minutos de competencia.

Incluso en la comparación directa con Inglaterra aparecen datos llamativos. Ambas selecciones han permitido la misma cantidad de goles en esta fase de grupos.

Panamá también presenta registros superiores en apartados como intercepciones, despejes y acciones defensivas, reflejo de un equipo que ha convertido el orden colectivo en su principal fortaleza. Mucho de ese crecimiento tiene relación con el sistema de cinco defensores que Christiansen inició a implementar desde marzo de 2022.

El propio entrenador destacó este viernes esa evolución durante la conferencia de prensa previa al encuentro. “Estoy orgulloso de los progresos que hemos tenido. Ya en el partido contra Ghana vimos las distancias que teníamos en los bloques altos, medios y bajos, que fueron muy buenas.

Incluso en el partido contra Croacia lo superamos en ciertos momentos y eso significa que, en nuestro juego defensivo, Croacia no sabía cuáles eran las líneas de pase y su forma de actuar durante esa fase”, explicó el técnico hispano-danés. No obstante, el seleccionador también reconoció que todavía existe margen de mejora en ataque, precisamente el aspecto que más ha condicionado a Panamá durante el torneo.

El conjunto nacional registra un promedio de 9.5 remates por partido, pero apenas 2.5 de ellos han ido entre los tres palos. Asimismo, el equipo ha generado tres ocasiones claras de gol en los dos encuentros disputados y ninguna terminó en el fondo de la red. “Creo que tenemos que mejorar un poco más en el aspecto ofensivo.

Hemos generado y combinado muy bien, pero quizás en el último tercio nos ha faltado un poco más de claridad. Mañana tenemos otra oportunidad para demostrar que somos un buen equipo”, indicó Christiansen.

El desafío será enorme. Inglaterra llega al encuentro con la necesidad de asegurar el primer lugar del Grupo L después de sorprender al empatar sin goles frente a Ghana.

Ese resultado dejó abierta la lucha por la cima de la clasificación y obliga a los ingleses a mantener la intensidad competitiva hasta el último minuto de la fase de grupos. Para Christiansen, el conjunto dirigido por Thomas Tuchel representa probablemente el rival más exigente de la llave. “Es verdad que Inglaterra quizás sea el equipo más fuerte de este grupo, pero nuestro objetivo es competir igual que hicimos contra Ghana y contra Croacia.

Sabemos el potencial que tienen. Tienen futbolistas de muchísimo nivel y unos automatismos muy trabajados, así que tendremos que estar muy preparados”, expresó.

La selección panameña llegó la noche del jueves a Newark, Nueva Jersey, y este viernes llevó a cabo su último entrenamiento en las instalaciones del New York Red Bulls. Del otro lado, Inglaterra trabajó en Kansas City antes de trasladarse a la zona metropolitana de Nueva York para afrontar el compromiso.

La cercanía entre partidos también podría provocar algunas modificaciones en el once titular panameño. “Van solamente cuatro días después de los dos primeros partidos, casi sin descanso, así que puede que algunos estén algo más cansados y creo que haremos algún cambio, pero todos están listos y preparados para estar a disposición”, adelantó el entrenador. Más allá del resultado final, Christiansen considera que el equipo ha dado señales claras de crecimiento durante el torneo. “Creo que hemos cambiado mucho desde la última vez que estuvimos en un Mundial hace ocho años, pero ahora tenemos que demostrarlo mañana.

Mostrar lo que hicimos en los dos primeros partidos porque será un encuentro duro, pero creo que el equipo volverá a competir”. El ambiente alrededor del encuentro también refleja la magnitud de la cita.

El MetLife Stadium, sede de la final del Mundial, espera una asistencia de 78 mil aficionados para observar a una de las selecciones candidatas al título. La presencia de figuras como Jude Bellingham, Harry Kane y Declan Rice ha elevado la expectativa entre los aficionados, al punto que los boletos en plataformas oficiales de reventa oscilan entre los 1,300 y los 7,000 dólares por asiento.

Panamá, no obstante, centrará toda su atención en el césped. Después de dos actuaciones competitivas que no encontraron recompensa en el marcador, la misión será despedirse con una actuación que confirme la evolución del proyecto. “Me siento orgulloso de cómo hemos competido en este Mundial.

Este es un Panamá muy reconocible futbolísticamente, con las ideas claras, compromiso, coraje y personalidad para mirar de frente a cualquier selección. No tenemos jugadores del mismo nivel que las grandes potencias, pero como equipo somos muy fuertes”, aseveró Christiansen.