ESPERANZA.— CARACAS.– Mientras las cifras empezaban a darle una nueva escala a la catástrofe, toda Venezuela estaba lanzada este viernes a la búsqueda frenética de miles de personas desaparecidas entre los escombros que dejaron los terremotos del miércoles, con la ayuda de cientos de rescatistas llegados a toda prisa del extranjero.El conteo provisorio de muertos subió a 920 y una página web creada para recabar reportes de desaparecidos recopiló más de 50.000 casos. El jefe de ayuda humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, estimó desde Ginebra la misma cifra de desaparecidos, en tanto el Servicio Geológico de Estados Unidos arriesgó una alta probabilidad de que se superen las 10.000 víctimas.Edificios en todo el norte del país se vinieron abajo o se convirtieron en meros esqueletos, con muebles colgando de las ventanas.

La Guaira, una ciudad costera cerca de Caracas, fue la ​más afectada, con al menos 100 edificios transformados en escombros, incluyendo rascacielos.Las rutas se veían agrietadas y estaban flanqueadas de decenas de edificios en ruinas. Vecinos y sobrevivientes pintaron en algunas de esas ruinas los nombres de los edificios anteriores con aerosol para ayudar a los rescatistas a orientarse entre la destrucción.La presidenta interina, Delcy Rodríguez, aseveró que el país atraviesa las “horas más críticas” para rescatar a las personas con vida bajo las estructuras derribadas. “Son horas críticas para el rescate de las personas vivas.

Son horas muy sensibles para acompañar a las familias venezolanas que, lamentablemente, han perdido a un ser querido”, expresó en un mensaje televisivo.Rodríguez expresó más tarde en sus redes sociales que recibió una llamada del presidente estadounidense, Donald Trump, y del secretario de Estado Marco Rubio, “quienes ratificaron el respaldo del gobierno de los Estados Unidos en este momento difícil para Venezuela”.El gobierno de Rodríguez, que asumió después de que Estados Unidos capturó a su predecesor, Nicolás Maduro, había prometido un despliegue masivo de ayuda. Este viernes anunció asimismo la militarización de La Guaira para facilitar las tareas y agradeció a las caravanas de voluntarios.En la principal autopista del país, caravanas de fuerzas estatales, personal de emergencia, camiones de volquetes y maquinaria pesada se movían en dirección a la tragedia.

Una camioneta civil que transportaba colchones delgados tenía sus ventanas marcadas con “Ayuda desde Trujillo”.No obstante, la asistencia era irregular, al igual que la seguridad: en algunos sitios había efectivos de bomberos, protección civil y el Ejército en las calles, pero en otros estaban ausentes o con una mínima presencia.Los residentes damnificados, excavando entre los escombros con sus manos y herramientas improvisadas, denunciaron la falta de ayuda estatal y de maquinaria pesada, mientras los voluntarios transportaban suministros en motocicletas desde las ciudades de Caracas y Valencia.Máquinas y personas“¡Necesitamos máquinas... personas!”, gritaba un grupo de vecinos frente a uno de los tantos edificios colapsados en La Guaira. “Estamos nosotros mismos buscando ayuda, el pueblo buscando cómo levantar esto”, clamaba otra mujer.“Está ahí”, decía sollozando Alessandro del Giudice, un joven de 23 años que buscaba a su padre bajo una montaña de escombros. Su abuela Amparo, desesperada, trataba de sacar los despojos de concreto con sus propias manos en busca de su hijo. “Son muchas rocas y con las manos no se puede”, expresó entre llantos de impotencia y gritos desconsolados.En Catia La Mar, una comunidad adyacente al principal aeropuerto del país, la gente se agolpaba alrededor de una camioneta que repartía panes y agua y un soldado debió abrirle paso para que pudiera salir, en una estampa de las carencias del momento.

Otros damnificados convirtieron el garaje de una farmacia en un refugio con lonas, hamacas y tiendas de campaña.La líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, pidió al gobierno chavista la liberación de “todos los presos políticos”, tanto civiles como militares, “para que puedan ser recibidos por sus familias en estas horas trágicas”.Las agencias de ayuda consideran que las primeras 48 a 72 horas son cruciales para recuperar sobrevivientes, aunque ese periodo aumenta si tienen acceso a comida y agua.En medio del caos arribaron cientos de rescatistas extranjeros, incluso de países contrarios al chavismo durante décadas de aislamiento político, represión política y deterioro económico. El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, expresó que había 871 efectivos del exterior.

Un contingente de la República Dominicana fue el primero en desplegarse en La Guaira. México, con mucha experiencia propia en terremotos, envió 250 militares de rescate.

También colaboraron otros países de América Latina, Europa e incluso la India. Estados Unidos anunció la movilización de 150 millones de dólares en ayuda y la flexibilización de las sanciones para facilitar la asistencia a los damnificados.El Ejército estadounidense desplegó dos buques e comunicó que helicópteros y aviones apoyarían las operaciones de búsqueda y rescate.

El general Kevin Jarrad, del Comando Sur, llegó a Caracas para supervisar las operaciones y prestar asistencia humanitaria.En la zona de Los Corales, 50 rescatistas de El Salvador evaluaban los escombros de tres edificios de diez pisos. El equipo que trabajaba en el complejo Coral Mar usó drones, escáneres térmicos y perros para averiguar si aún había sobrevivientes en el interior de los inmuebles. “La gente nos ‌refiere escuchar a la gente.

Los llaman por teléfono, contestan y escuchan a gente gritando y llamando”, expresó Roberto Gavidia, jefe de la delegación salvadoreña, quien trabajó en Haití y Turquía. El equipo aún no había encontrado ningún sobreviviente.Plantado frente a un complejo de edificios fuertemente dañados en La Guaira, el jefe del contingente chileno de rescatistas, Nadiomar Polanco, expresó que el colapso del condominio era total y había “pocas probabilidades de encontrar a personas con vida”.

Precisó así que sus esfuerzos se concentraban en “recuperar personas ya fallecidas”.Los terremotos azotaron un país debilitado por décadas de inestabilidad económica y política que empobreció a sus habitantes, provocó un éxodo de millones de personas y deterioró la infraestructura básica y los servicios.Venezuela es un país sísmico, aunque desde 1997 no se registraba un gran terremoto. La fuerza de los terremotos del miércoles se sintió hasta en Colombia, y desde entonces se reportaron más de 130 réplicas.La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) expresó que cerca de siete millones de personas podrían verse afectadas por los sismos, dos millones solo en Caracas.

Muchos no tienen dónde ir, porque lo que no está destruido puede estar en riesgo de colapso. Según Loyce Pace, directora regional de la Cruz Roja Internacional para las Américas, “la gente todavía está aterrorizada de volver a entrar a lo que eran sus hogares”.Agencias AP, AFP, ANSA y Reuters