Andrew Gordon, el hombre que empujó a Pixar al éxito gracias a su legendaria habitación secreta

Animayo Gran Canaria celebró este año su 21ª edición con una gran variedad de invitados y un programa completo y orientado a destacar la industria de la animación, impulsar la creatividad y conectar a las empresas de todo el mundo. Acudieron grandes estrellas como Tony Bancroft, Alan Bodner, Arslan Elver, Graciela Molina y Laura Monedero.
Leyendas de la animación, la dirección, el diseño de personajes, el doblaje... Profesionales que han trabajado en grandes compañías como Disney, Warner o DreamWorks.
Otro de los invitados que acudió al festival en Las Palmas de Gran Canaria fue Andrew Gordon, con quien CINEMANÍA pudo hablar. El director, animador y productor estadounidense acudió para el estreno mundial de su nuevo cortometraje, An Epic Yarn, y también para impartir una clase magistral sobre su carrera profesional, sus procesos creativos y las películas más importantes en las que ha trabajado.Gordon es ampliamente reconocido por su trayectoria en Pixar, donde participó en varios de los largometrajes de animación más influyentes de las últimas décadas como Buscando a Nemo (2003), Monstruos, S.A. (2001), Los Increíbles (2004), Toy Story 2 (1999), Bichos (1998) o Ratatouille (2007).
Su carrera ha estado muy vinculada a la animación de personajes y a la expresividad y construcción emocional de los mismos. Luego de sus años en Pixar, amplió su actividad profesional en otros estudios como Illumination y proyectos de corte más independiente.Viviendo los años dorados de PixarDos décadas en Pixar sirvieron para que Andrew Gordon viviera un sinfín de experiencias y atesore miles de recuerdos sobre esta etapa tan importante para su carrera: "Mi época favorita fueron mis primeros años allí, cuando me tocaba animar las mejores secuencias y crear a los personajes de las películas más exitosas.
Disfruté mucho en películas como Monstruos S.A., Los Increíbles o Ratatouille, porque eran muy interesantes y podía sumergirme en sus personajes"."Una de las cosas que más recuerdo era aquella época dorada. Todo era precioso, un grupo de personas que sabía como trabajar en grupo, eran tiempos mágicos.
Éramos gente pasándolo bien, sin miedo a realizarnos críticas constructivas. Las historias fluían solas, trabajábamos como una máquina", explica Andrew Gordon mientras echa la vista atrás hacia sus primeros años en la compañía.Su punto fuerte como animador era el diseño de personajes y todas las aportaciones emocionales y gestuales que podía imprimirles en cada momento.
Gordon siempre se ha enfocado en lograr exprimir toda la expresividad de sus personajes y lograr que sean convincentes. De su ingenio han nacido iconos como Mike Wazowski (Monstruos S.A.), Gil (Buscando a Nemo) o Edna Moda (Los Increíbles)."Mike es el personaje que más se parece a mí.
Es un reflejo mío y de la gente con la que crecí. Es como cualquier persona de Nueva York.
Es un poco sabelotodo, divertido y con mucho carisma. En cierto modo, es con quien más me identifico", explica Gordon.
Siempre busca inspiración a su alrededor, fijándose en gente con la que trabaja o personas que se cruza por la calle. Edna, por ejemplo, podría encajar perfectamente en cualquier ecosistema de Hollywood.
Y aunque casi siempre ha trabajado con personajes cómicos, también lo ha hecho con otros de corte más serio, como Gil: "Quise desafiarme a mí mismo con alguien especialmente oscuro, que miente sobre sí mismo y tiene un lado oculto. Luego experimenté con sus cambios... siempre quieres que tus personajes evolucionen".El creador de la habitación secreta de PixarAlgo de sobra conocido en la historia de Pixar es su famosa habitación secreta, un lugar escondido dentro de la compañía donde las celebridades se reunían para tomar alguna bebida y divertirse.
La persona que impulsó esta iniciativa no fue otro que Andrew Gordon, que encontró un cuarto secreto en su primera oficina en Pixar y decidió colocar unos sillones, colgar varias luces y ofrecer Martinis a sus invitados. Al principio, solo iban sus compañeros de trabajo, teniendo que entrar a gatas por el espacio tan reducido por el que se accedía.
Todo cambió cuando Andrew Stanton le encontró dentro de la habitación secreta. Le gustó tanto la idea de Gordon que se la contó a John Lasseter, y luego este a Steve Jobs.
Sin comerlo ni beberlo, ese lugar empezó a ser conocido y llegó a recibir a estrellas de la música, actores y deportistas."Llegué a ver muchos culos cuando entraban o salían gateando. Era raro porque veías a gente muy importante entrar y salir de ahí de esa forma", recuerda Gordon.
Esta habitación secreta, llamada en su momento Love Lounge, no fue la única. Cada vez que cambiaba de oficina, Andrew tenía la oportunidad de crear una nueva.
Llegaron a existir dos más: el Lucky Seven Lounge y el Heart Lounge. Y esta iniciativa tan peculiar provocó también que otros trabajadores de Pixar decoraran sus oficinas de las formas más excéntricas: "Creo que esa cultura que se creó hizo que Pixar fuera tan especial y diferente, porque tratábamos de divertirnos en el trabajo.
Si vas a hacer películas divertidas, tú mismo tienes que pasártelo bien".Más allá de Pixar: innovación y nuevas tecnologíasDespués de más de 20 años en Pixar, Andrew Gordon sintió que ya no podía aspirar a más dentro de la compañía. Inició a aburrirse, a sentirse cansado de encadenar una secuela luego de otra.
Por ello, decidió probar suerte en otros lugares. Su etapa en París, donde trabajó en Illumination, conllevó una serie de fracasos, pero le sirvió para darse cuenta de lo que ocurría fuera de Pixar y le ayudó a despertar de nuevo su espíritu innovador.
Desde entonces, ha trabajado para numerosas empresas internacionales y se ha embarcado en proyectos independientes mientras experimenta con las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, muchas veces demonizada y temida en la industria de la animación."En la actualidad trabajo en diferentes tecnologías para tratar de crear nuevas películas. La IA romperá barreras sobre cómo contar nuevas historias.
Sé que hay muchos animadores aterrados con esto, porque piensan que perderán sus trabajos. Espero que haya un punto medio, feliz y útil para todos, que nos ayudará a hacer más cosas", explica el animador estadounidense.
Para él, las herramientas con IA pueden servir para desarrollar ideas más rápido, sin necesitar a tantas personas, y para comprobar si estas propuestas merecen la pena ser desarrolladas. Para Gordon, cualquier herramienta es útil y necesaria para aprender a crear y contar una historia: "Da igual si usas un ordenador, dibujas a mano, empleas el 3D o utilizas la IA, sigues queriendo contar una historia, y eso es lo que yo siempre intento hacer.
¿Cómo cuentas una buena historia? ¿Cómo consigues que la audiencia permanezca atenta?
¿Cómo consigues que sienta algo o se ría?".Y mientras continúa innovando y buscando nuevas formas de contar historias, Andrew Gordon sigue dirigiendo y participando en películas y cortos. El ejemplo más reciente es An Epic Yarn, su último cortometraje que tuvo su estreno mundial en Animayo 2026.
Esta idea nació de un libro infantil que tenía un amigo suyo y que le sirvió de inspiración para contar una nueva historia. Para lograrlo, contó con la ayuda de antiguos amigos suyos de la época de Pixar.
El resultado es "una historia sobre el perdón y sobre darse cuenta de que a veces nos aprovechamos de las personas a las que más queremos". An Epic Yarn y Andrew Gordon pronto recorrerán otros festivales alrededor del mundo, pero el comienzo de su camino fue en Las Palmas de Gran Canaria.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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