Cuestionado por no rendir con la selección como con su club, el PSG, Ousmane Dembélé sacó ayer a relucir su Balón de Oro. De las grandes individualidades faltaba él por levantar la mano luego de los Messi, Mbappé, Vinicius, Olise, Lamine, Cristiano, Kane y Haaland.

Tres golazos en media hora para decir aquí estoy yo del vigente poseedor del controvertido galardón que señala al mejor jugador del mundo. Su exhibición le dio a Francia el liderato del grupo y llegó como extremo derecho, una vez que Olise hubo conquistado la mediapunta para abastecer a Mbappé.

Las diagonales de Dembélé fueron letales y explicaron a estos extremos goleadores que ahora gobiernan el fútbol. En su caso de se da la curiosidad de que parece chutar mejor a puerta que centrar.

Dos goles con la izquierda y uno con la derecha. El segundo hat-trick del torneo después del de Messi ante Argelia.

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