Por qué algunas personas tienen antojos antes de una crisis de migraña y qué dice eso sobre su cerebro

¿Le ha ocurrido que de repente siente ganas de comer chocolate, algo dulce o salado y, horas después, aparece un fuerte dolor de cabeza? Aunque muchas veces se cree que esos alimentos son los responsables de la migraña, un especialista asegura que en algunos casos ocurre lo contrario: el antojo puede ser una de las primeras señales de que una crisis está por comenzar.Lo que debe saber: El cerebro puede enviar señales horas o incluso días antes de una migraña, y una de ellas son los antojos de ciertos alimentos.
No todas las personas experimentan los mismos síntomas previos a una crisis. Detectar esos cambios a tiempo aumenta las posibilidades de controlar el episodio antes de que aparezca el dolor intenso.La explicación está en los cambios que experimenta el cerebro durante las etapas iniciales de la migraña, una enfermedad neurológica que va mucho más allá del dolor de cabeza y que puede empezar a manifestarse incluso días antes de que aparezca la cefalea.Cuando el cerebro empieza a enviar señalesLa migraña suele desarrollarse en varias etapas.
La primera se conoce como pródromo y puede aparecer entre uno y dos días antes del dolor de cabeza.Durante esta fase, algunas personas experimentan cansancio, bostezos frecuentes, irritabilidad, dolor de cuello o cambios de humor, pero también pueden aparecer antojos repentinos de ciertos alimentos.Según el neurólogo Carlos Sequeira, de la Clínica Pro Age, parte de la red médica MediSmart, estos síntomas forman parte del proceso biológico que ocurre en el cerebro antes de una crisis.“La persona anda más antojada. Entonces, de repente ese día se despierta y no sabe por qué, pero tiene que comer dulce o tiene que comer salado”, explicó.Muchas veces estas señales pasan desapercibidas porque las personas no las relacionan con la migraña.Por ejemplo, alimentos como el chocolate, los quesos maduros, el vino, los embutidos y las comidas picantes (que tienen histamina y otros compuestos) son reconocidos como posibles desencadenantes de migraña.No obstante, el especialista afirma que esto puede ser cierto en algunas personas, pero no en todas. “Puede que más bien sea la falta de esas sustancias lo que eventualmente provocaría el dolor de cabeza”, explicó el neurólogo.‘Un mecanismo de defensa’: lo que ocurre en su cerebro De acuerdo con Sequeira, el cerebro podría estar buscando determinadas sustancias para intentar mantener su equilibrio químico y reducir el impacto de la crisis.“Es como un mecanismo de defensa del cuerpo, es decir, ‘corra y busque esta sustancia, este químico’, para intentar evitar (que aparezca) el dolor de cabeza”, indicó.Eso sí, el especialista recalca que cada paciente es diferente.
Mientras ciertos alimentos pueden actuar como detonantes en unas personas, en otras no producen ningún efecto.“Por eso es que hay gente que es un poquito más sensible que otros. Hay otra gente en la que no afecta nada”, añadió.El café también tiene un papel importanteLa cafeína es otro ejemplo de cómo los alimentos y bebidas interactúan con el cerebro.Muchas personas notan que si retrasan su taza habitual de café aparecen molestias o dolor de cabeza.
Otras sienten alivio cuando consumen cafeína durante las primeras etapas de una crisis.Según el neurólogo, esto ocurre porque la cafeína modifica la química cerebral y el organismo se acostumbra a esos cambios.“Si yo de repente le dejo de dar eso al cerebro, el cerebro me lo pide”, explicó.Algo similar puede ocurrir con el azúcar y otros alimentos que generan sensaciones placenteras y que el cerebro aprende a asociar con bienestar.Qué puede hacer hoy Más allá de la relación con los alimentos, el mensaje principal del especialista es que aprender a identificar los síntomas tempranos puede marcar una diferencia importante.Por eso, recomienda seguir estos consejos: No espere a que el dolor empeore. Si identifica que está en la fase de pródromo, actúe lo antes posible, ya que, entre más temprano se intervenga, mayores son las posibilidades de evitar que la crisis avance.
Tome el medicamento indicado por su médico. Si su tratamiento incluye un antiinflamatorio o un medicamento específico para la migraña, úselo según las indicaciones médicas cuando aparezcan los primeros síntomas.
Identifique y reduzca sus desencadenantes. Si sabe que la falta de café, el exceso de ruido, las aglomeraciones u otros factores suelen preceder una crisis, procure corregirlos apenas note las señales de alerta.
Aléjese de los estímulos que le afectan. Buscar un lugar tranquilo, con menos ruido o menos personas, puede ayudar a disminuir la sobreestimulación que acompaña la migraña.
Pruebe técnicas de relajación. Estrategias como el mindfulness o ejercicios de relajación pueden ser útiles, especialmente si se aplican durante la fase inicial de la crisis.
Conozca sus síntomas de alerta. Si antes de una migraña suele experimentar antojos, cambios de humor, fatiga o dolor de cuello, tómelos en cuenta.
Reconocer ese patrón puede ayudarle a actuar antes de que aparezca el dolor intenso.“Sí se ha visto que si actuamos temprano, en etapa de pródromo, uno sí puede evitar eventualmente que el cuadro avance a la aura y la parte cefalea”, concluyó Sequeira.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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