Apenas unos minutos después de las 06:30 horas del 26 de junio de 2020, el silencio habitual de las calles de las Lomas de Chapultepec fue roto por una ráfaga interminable de disparos. En cuestión de segundos, un comando desplegó una emboscada cuidadosamente planeada contra el entonces secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch.Lo que siguió fue una escena de guerra en el cruce de Paseo de la Reforma y la calle Monte Blanco, una exclusiva zona residencial de la alcaldía Miguel Hidalgo.La amenaza se gestó con semanas de anticipaciónLas investigaciones posteriores revelaron que el atentado no fue improvisado.

Semanas antes, integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) habían comenzado a reclutar sicarios, conseguir vehículos y planear rutas de escape.Información de inteligencia federal advirtió sobre posibles ataques contra funcionarios de alto nivel. Entre los posibles objetivos figuraba García Harfuch, quien encabezaba operativos y capturas de operadores del cártel en la Ciudad de México.La emboscada Aquella mañana, el convoy del jefe policiaco avanzaba por Paseo de la Reforma rumbo al centro de la ciudad.

Al llegar al cruce con Monte Blanco, los agresores ejecutaron el plan.Los vehículos cerraron el paso al vehículo blindado donde viajaba García Harfuch. Instantes después inició el ataque.Decenas de hombres armados abrieron fuego de manera simultánea con rifles de alto poder.

Los primeros disparos impactaron el parabrisas y los costados de la camioneta oficial. La balacera se extendió por varios minutos.​Testigos escucharon ráfagas continuas que retumbaban entre las calles y residencias de la zona; los estruendos se escucharon a varios metros a la redonda.

Algunos automovilistas intentaron retroceder, mientras otros buscaron refugio detrás de vehículos y estructuras cercanas.Más de 400 impactos de bala Los peritajes revelaron posteriormente la magnitud de la agresión; los atacantes utilizaron fusiles Barrett calibre .50, armas largas de uso exclusivo del Ejército y granadas de fragmentación. La camioneta donde viajaba el funcionario recibió más de 400 impactos de proyectil.A pesar de la potencia del ataque, el blindaje del vehículo evitó una tragedia mayor.

No obstante, García Harfuch resultó herido por tres impactos de bala en el hombro, clavícula y rodilla izquierdos, asimismo de sufrir lesiones provocadas por esquirlas.Los escoltas respondieron al fuegoMientras las balas seguían impactando el convoy, los escoltas del secretario respondieron la agresión. El intercambio de disparos permitió ganar tiempo para extraer al funcionario de la zona de peligro.Dos integrantes de su equipo de seguridad murieron durante el enfrentamiento, mientras otros lograron mantener la defensa hasta que llegaron refuerzos policiacos.

La rápida reacción de los agentes fue determinante para que García Harfuch sobreviviera.Una víctima ajena al ataque En medio del fuego cruzado, una familia de comerciantes quedó atrapada accidentalmente en la línea de tiro. Gabriela Gómez, de 26 años, viajaba junto a su esposo y sus hermanas rumbo a un puesto de quesadillas ubicado cerca del Auditorio Nacional cuando una bala alcanzó su cabeza.La joven murió prácticamente al instante.

Su hermana resultó lesionada y el resto de los ocupantes del vehículo tuvo que ser auxiliado por equipos de emergencia que llegaron al lugar minutos después.La fuga de los sicariosConsumado el atentado, varios integrantes del comando abandonaron los vehículos utilizados para bloquear el paso del convoy. Algunos escaparon a pie por un puente peatonal cercano, mientras otros huyeron en camionetas por distintas vialidades de la ciudad.Las cámaras de videovigilancia del C5 captaron parte de los movimientos de los agresores, permitiendo a las autoridades reconstruir las rutas de escape prácticamente en tiempo real.

La persecución se extendió durante horas.El operativo para capturar a los responsablesMientras García Harfuch era trasladado al hospital, corporaciones federales y capitalinas desplegaron un operativo de gran escala. Cateos, revisiones de cámaras de seguridad y labores de inteligencia llevaron a la captura de varios presuntos participantes.Las investigaciones identificaron la participación de al menos 28 sicarios y permitieron ubicar una bodega donde presuntamente se planeó la emboscada.Entre los detenidos figuró José Armando Briseño de los Santos, alias El Vaca, señalado como uno de los principales organizadores del atentado.El mensaje del crimen organizadoPara las autoridades, el ataque representó algo más que un intento de asesinato.

La agresión fue interpretada como una demostración de fuerza del CJNG contra las instituciones de seguridad y una respuesta a las detenciones y operativos que afectaban sus estructuras criminales.Seis años después, la emboscada de Lomas de Chapultepec sigue siendo recordada como uno de los ataques más violentos perpetrados por el crimen organizado en la Ciudad de México, una operación que convirtió durante varios minutos una de las avenidas más importantes del país en un auténtico campo de batalla.Con información de Pedro Domínguez, Jannet López, Leonardo Lugo, Carlos Jiménez y Abraham RezaCHZ