DALLAS (enviado especial).- Camisetas azules, caras pintadas, brazos en alto, bombos y aliento durante todo el partido. Una postal que parece salida de cualquier estadio del fútbol argentino se vive en este Mundial con otra hinchada que no es la de la selección.

Los japoneses adoptaron en los últimos años algunos ritos de las tribunas argentinas y se transformaron en una de las postales más atractivas en cada Copa del Mundo.Vimos Japón vs Suecia con los hinchas japoneses“Oh vamos Nipón, Nipón, Nipón, vamos Nipón”, la pegadiza melodía de la banda candiense ochentosa pop Men Without Hats, de su hit “Pop Goes The World”, sonó durante casi todo el partido que este jueves la selección asiática empató 1-1 con Suecia, en el cierre del grupo F. Los japoneses terminaron segundos por detrás de Países Bajos y enfrentarán en dieciseisavos de final a Brasil.El tema de la banda canadiense se popularizó por las hinchadas argentinas que la cantan desde hace décadas su pegadizo estribillo adaptado a cada club.

Incluso también se canta en los partidos de Argentina en este Mundial, con el clásico “Oh vamos selección, selección, selección, vamos selección”. El origen de los cantos argentinos en los estadios japoneses hay que rastrearlos en los comienzos de la liga profesional de ese país, a mediados de los 90, y la llegada de figuras internacionales.

El Yokohama Marinos, donde Ramón Díaz pasó los últimos años de su carrera, y donde también brillaron Ramón “el Mencho” Medina Bello, el “Beto” Acosta, Néstor Gorosito y Néstor “Chapa” Zapata, entre otros, generó una verdadera revolución adentro y afuera de la cancha. La afición de los japoneses por los cantos argentinos se extendió a varios clubes.

Como el Cerezo Osaka, que es conocido por su hinchada que entona pegadizas melodías. Como el “Dale dale, Osaka” o la adaptación del “Vamos Osaka”.

Otros equipos sumaron la música pero con letras en japonés. Tales los casos de “Pasos al costado”, de la banda Turf, “Beso a beso” de la Mona Jiménez y hasta el estribillo de la marcha peronista.Japoneses limpiando post partido con SueciaMientras en una de las cabeceras del imponente Dallas Stadium, donde Argentina juega este sábado frente a Jordania, los suecos bailaban al ritmo de ABBA, los japoneses hacían su propia fiesta con bombos y redoblantes.

El jefe de la tribuna marcaba el ritmo con un megáfono, que todos seguían con disciplina nipona.Ante de la salida de los equipos repartieron globos azules y cada coreografía estuvo acompañada de un brazo en alto al ritmo de las canciones.Casi ninguno de los fanáticos que estaban en el Dallas Stadium hablaba español. No obstante, la mayoría conocía el ambiente de los estadios argentinos. “La pasión de los argentinos es impresionante”, contó un hombre que nació en Tokio y vive desde hace años en Chicago.Disfrazados con varios símbolos de la cultura japonesa, desde geishas a luchadores de sumo, de samuráis a Goku y otros personajes de animé, los hinchas vivieron el empate ante los suecos a pura tensión.

Ahora definirán su suerte en esta Copa del Mundo con uno de los rivales más complicados. En dieciseisavos de final enfrentará este lunes a Brasil en Houston.Una de las escenas que más llama la atención ocurre al final de cada encuentro.

Con las mismas bolsas que usaron de coreografía en el partido y otras que guardan entre sus prendas, luego de el pitazo final miles de japoneses se dispusieron a limpiar el estadio, aunque ellos no hayan generado la basura. Botellas de plástico y envases de todo tipo van a parar a la bolsa.

Incluso, unos pochoclos que cayeron debajo de las butacas fueron juntados entre tres jóvenes. “Lo hacemos porque es una tradición japonesa, cuando nos vamos de un lugar tenemos que dejarlo perfectamente limpio”, dice a LA NACION una mujer vestida con la camiseta azul.Luego de el empate, los jugadores se formaron en una fila perfecta frente a su público para hacer el ojigi, la reverencia que representa respeto y gratitud. Luego aplaudieron y se despidieron con un “Oh vamos nipón”.