Fue amor a primera vista. Un cruce de miradas en una habitación llena de gente, cada uno por su cuenta, en compañía de sus respectivos grupos.

Él sintió un flechazo y supo que necesitaba conocerla, pero ella se mostró indiferente y sus respuestas fueron prácticamente monosilábicas. Pero si alguien tiene una impecable ética de trabajo y sabe que para ganar hay que entrenar y patear muchas veces al arco hasta marcar un gol, ese es el director técnico de la selección argentina: Lionel Scaloni.

Y es que eso fue lo que hizo para encontrar al amor de su vida. Pasó cuatro meses recorriendo toda la isla española de Mallorca en busca del teléfono de Elisa Montero y, cuando por fin lo hizo, el tic tac del reloj le soplaba la nuca.

Hizo lo único que podía: usar todos sus encantos para enamorarla y le extendió una propuesta que cambiaría por completo el curso de sus vidas.El capitán del barco de “La Scaloneta” tuvo que arremangarse y remar para conquistar a la mujer de su vida. El inicio de su historia de amor se remonta al 2009, cuando era jugador de la Lazio y estaba a préstamo en Mallorca.

Elisa tenía 30 años y Lionel 31. Según revelaron ambos en Scaloni: Biografía oficial escrita por Diego Borinsky; el encuentro se dio en un restaurante en el que ambos coincidieron.

Él estaba con su grupo y ella con su grupo de amigas. En su versión de los hechos, la mallorquina expresó que él le hizo llegar de manera anónima y, a través de uno de los mozos, una rosa a su mesa.

Montero hizo esfuerzos para conocer al misterioso hombre que le envió la flor, pero el enigma duró poco porque él se le acercó afuera del baño, dispuesto a hacerse notar. Ella no le dio mucho lugar y en cierto punto hasta le restó importancia al encuentro.

Incluso le contó a su padre que había conocido a un tal “Lionel Scaloni”, pero él, que estaba al tanto de lo que ocurría en el fútbol español, sabía perfectamente quién era. “Fue un flechazo. Estuve cuatro meses para encontrar su teléfono”, admitió Scaloni en una entrevista con el ciclo español El partidazo de Cope.

Él estaba decidido a volver a verla y lo único que sabía era que jugaba al vóley, así que empezó a contactar a todos los clubes, pero nadie le facilitaba su contacto: “Impresionante. Aparte, Mallorca teóricamente es fácil porque es una isla.

Pero no fue fácil. Al final, son un millón y algo, no sé cuántas viven, y se movía por una zona bastante fácil, accesible, pero para mí fue muy difícil”.Y el que busca, encuentra.

Después de casi cuatro meses, logró comunicarse con ella. Charla va, visita al local de ropa en el que trabajaba ella, viene y de repente estaban saliendo.

Pero debieron afrontar una encrucijada. “Empezamos a hablar, a salir y a mí se me vencía el préstamo y me tenía que volver a Italia. Le dije: ‘Yo me vuelvo, no me puedo quedar en Mallorca, me gustaría que vengas’.

A los dos meses, me expresó que se venía conmigo”. La pareja inició una nueva vida en Roma, donde, en 2012, nació su primer hijo, Ian.

Noah, el más pequeño, nació en 2014 en Palma de Mallorca, donde la familia decidió asentarse. No obstante, aunque es más sencillo como entrenador vivir allí, puesto que gran parte del plantel de la selección argentina juega en Europa, expresó que su esposa no tendría inconvenientes de instalarse en la Argentina: “No creo que tenga problemas.

Es muy arraigada a la familia. Cada vez que vamos a mi pueblo, está muy bien.

Ella también es familiera. No habría inconvenientes”.