Coto Brus, Pérez Zeledón y Turrialba cuentan sus soluciones para gestionar residuos orgánicos

En Costa Rica, solo una minoría de los residuos orgánicos es aprovechada como es debido para no convertirse en basura y generar productos que no solo les bajen la presión a los rellenos sanitarios, sino también generen mejores abonos para las tierras y que puedan impactar positivamente los cultivos y los alimentos que se cosechen.Aunque los esfuerzos han ido mejorando, hay tres municipalidades que destacan en el manejo de estos desechos: Coto Brus, Pérez Zeledón y Turrialba.La Nación conversó con los gestores ambientales de estos gobiernos locales para ver cómo lo logran. Los resultados son específicos a las extensiones territoriales, densidad poblacional, actividades comerciales y hasta cultura comunal.
No obstante, pueden ser tomadas en cuenta y adaptarse en otros entornos, según las características de cada uno.Coto Brus: la economía circular que va más alláEn Coto Brus, cerca de la frontera con Panamá, el aprovechamiento de los residuos sólidos sobrepasa lo visto en casi todos los cantones del país. Los orgánicos son, de hecho, de los que más se aprovechan.Todo inició como una forma de resolver un problema: el contrato que tienen para la disposición de sus residuos es en Parque de Tecnología Ambiental (PTA, conocidos como “rellenos sanitarios”) de Miramar, Puntarenas.“Son casi 700 kilómetros en ir y venir que debe recorrer nuestro camión.
Todo eso son muchísimos costos”, resumió Marianela Jiménez Morales, coordinadora de gestión y control ambiental de la Municipalidad.Este gobierno local trabaja con todo tipo de residuos, pero los orgánicos, al consistir en la mayoría de lo producido, tienen un tratamiento especial. En la actualidad, se procesan entre ocho y nueve toneladas de material orgánico a la semana.
Tienen dos galerones en donde se procesan y un vivero donde se cultivan plantas y una huerta para hortalizas.Los residuos orgánicos se recolectan dos veces por semana en cubetas o baldes dados por la Municipalidad y se utilizan bacterias para favorecer su descomposición y puedan producir abono.“Estamos haciendo una producción completamente orgánica, libre de pesticidas y químicos. Nosotros mismos producimos todos los bioinsecticidas, mejoradores de suelos, controladores de plagas.
Todo lo hacemos nosotros de forma orgánica”, expresó Jiménez.Ese abono va a directamente a nutrir los suelos donde se siembran plantas y alimentos como lechuga, culantro, elote, rábano, kale, uchuva, tomate, pepino y chile dulce, entre otros.Cuando hay cosecha de diferentes productos, aproximadamente cada mes y medio, se hace el “mercadito verde”, donde las personas llevan sus residuos valorizables (o reciclables) ya separados, limpios y secos, y pueden cambiarlos por frutas, verduras o abono.Asimismo, se da educación a escuelas y colegios y se apoya en el desarrollo de huertas escolares.Jiménez indicó que, en los últimos años, toda la disposición de residuos (tanto orgánicos como valorizables) le ha ahorrado a la municipalidad unos ¢29 millones.“Lo trabaja gente que de verdad tiene la camiseta puesta y puedo decirle con toda la honestidad que no es fácil trabajar orgánicos, pero qué satisfactorio resulta”, aseveró la gestora.Turrialba: investigación y políticas públicas de la manoEn Turrialba, los esfuerzos del gobierno local y de la comunidad se dan la mano con la investigación del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC).Ana Lorena Vallejo Chavarría, gestora ambiental de la Municipalidad de Turrialba, comentó que el tratamiento de orgánicos es de sus prioridades.En una primera instancia, se enfocaron en reducir el desperdicio de alimentos para generar menos residuos. Esto no solo se hizo en hogares, también se concientizó a restaurantes y sodas, que por su tipo de negocio pueden generar mayores residuos provenientes de alimentos.Para el año entrante trabajan en una aplicación móvil: “Por ejemplo, si a una verdulería pronto se le van a poner malos unos tomates, entonces que pueda decirlo en esta aplicación y tengan acceso algunas personas que los necesitan, como pymes que hacen salsas, así ellos pueden comprarlos barato.
Son encadenamientos que la tecnología nos permite”.Con los residuos que sí se producen hay una ruta diferenciada de recolección. Se reciben todo tipo de desechos salvo los cárnicos, porque tienen una descomposición diferente.Con eso se realiza el compostaje, y ese abono se vende a las fincas y hogares.Y es ahí donde entra la alianza con el TEC.
Rooel Campos Mendoza, investigador de la Escuela de Agronegocios, comentó que una de sus líneas de trabajo consiste en evaluar el potencial agronómico en diferentes cultivos a través del análisis de su calidad fisicoquímica. Se determina si el compostaje tiene efecto sobre el crecimiento, desarrollo y rendimiento comercial de los cultivos, con el fin de valorar su aplicabilidad en la producción agrícola a gran escala.También se realiza educación para los productores.
Todo esto se logra también con el apoyo de la Escuela de Ingeniería Forestal y del Área Académica del Doctorado en Ciencias Naturales para el Desarrollo.Pérez Zeledón: de la crisis de los desechos a ser ejemplo nacionalEn 2012, Pérez Zeledón vivía una crisis con su basura. Se clausuró el vertedero donde llevaban los desechos.
Pasaron a un proveedor privado, pero no tenían recursos para el pago total.“Nacimos de una necesidad, de una urgencia. La municipalidad no tenía mayor inversión en el sitio.
La alcaldesa de aquel entonces expresó: ‘Haga lo que tenga que hacer, pero no podemos pagar esa cantidad de residuos sólidos porque prácticamente la municipalidad no tiene recursos’”, recordó Álvaro Murillo Mora, gestor ambiental de la Municipalidad.“Comenzamos poquito a poco, comenzamos con los barrios hasta lograr al año pasado un 38% de nuestro cantón con una recolección diferenciada de residuos orgánicos”, añadió.Esa recolección diferenciada de orgánicos es mucho mayor al 20% visto en otros cantones.El año pasado se recolectaron 3.231,33 toneladas solo de materia orgánica. Estas se utilizan para hacer compostaje comunitario con el que se mantienen las huertas escolares.
Las personas también tienen la posibilidad de comprar los sacos de abono.Dos veces por semana, se pasa a los diferentes barrios por toda la materia orgánica.La recolección de orgánicos se realiza solo en las áreas urbanas, en las rurales se capacita a la gente para que las utilice en la alimentación de su ganado, en la fertilización de sus suelos, entre otros.Al final, esto ayuda a que sea mucho menor la cantidad de residuos que van a un relleno sanitario.“Le generamos un ahorro al cantón de ¢50 millones gestionándolo de manera adecuada y no simplemente tirándolo en una carreta para que se los lleven a San José y que lo incremente las presas y este reduzca aún más la vida útil de los rellenos sanitarios”, concluyó.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.