La naturaleza no entiende de crisis políticas ni de colapsos económicos, pero su impacto se multiplica cuando golpea un suelo ya frágil por la precariedad. Venezuela, un país que navega entre la incertidumbre y la resiliencia, fue sorprendido el miércoles pasado por el rugido de la tierra.

Dos potentes terremotos consecutivos, de 7.2 y 7.5 grados de magnitud, han dejado, hasta el último balance oficial, a al menos 235 fallecidos y más de mil 500 personas heridas. Mientras las brigadas de Protección Civil remueven escombros en busca de personas con vida, la narrativa oficial choca con la realidad de quienes, en las regiones, intentan armar el rompecabezas de la tragedia.

La venezolana Carolina González, jefa de redacción del diario El Carabobeño, vivió el sismo desde un piso 13 en el estado Carabobo. “Fue terrible, de verdad fue terrible... esto se movió de una manera brutal”, relata a Excélsior, en medio de la desesperación por la “lenta” respuesta de las autoridades para atender la tragedia. Para Carolina, la falta de un sistema de alerta sísmica oficial es una muestra más de ineficiencia: La única advertencia llegó por aplicaciones móviles privadas que su hija tiene instaladas, lejos de cualquier protocolo gubernamental.

La presidenta interina Delcy Rodríguez advirtió este jueves que la cifra de víctimas podría aumentar conforme los rescatistas logren acceder a zonas incomunicadas. Subrayó que el estado más afectado por los sismos fue La Guaira, de donde las imágenes en redes sociales y medios locales reflejan la devastación.

SIN DINERO NI SERVICIOS BÁSICOS Carolina expresa una preocupación que, cuenta, es la de muchos de sus connacionales: “¿Cómo enfrentar una emergencia nacional cuando el país carece de servicios básicos confiables?”. A esto se suma la asfixia económica.

Con una inflación que Carolina califica de “brutal” y un salario mínimo que apenas roza los 20 dólares (complementado con bonos insuficientes), la capacidad de reconstrucción de las familias es nula. “En el ámbito económico, la inflación en Venezuela es brutal... De una semana a otra el incremento puede ser de 10 a 20 dólares, y eso pega en el bolsillo... los ingresos tampoco son tan altos”, dice. “Estamos un poco como desesperanzados”, confiesa la venezolana al destacar que el cambio político prometido luego de la detención de Nicolás Maduro no se refleja en los bolsillos ni en la democracia, mientras la represión y la persecución a medios independientes persisten.

La periodista también subrayó lo difícil que es enfrentar la furia de la naturaleza ante las severas limitaciones que enfrentan para informar en un entorno de censura y asfixia financiera: “Desde el año 2016 perdimos la edición impresa, porque el gobierno monopolizó el papel. Ahora estamos solamente en la web y seguimos bloqueados”.

Hoy, Venezuela exige claridad y ayuda internacional que el gobierno hasta la mañana de este jueves titubeaba en aceptar plenamente. Varios países, entre ellos Estados Unidos, El Salvador y México, ya ofrecieron apoyo al país sudamericano.

EL USGS CALCULA MILES DE MUERTOS Los modelos del Servicio Geológico de Estados Unidos sugirieron que las muertes podrían superar las 10 mil, luego de los dos poderosos terremotos del miércoles que causaron estragos en la capital Caracas y otras localidades cercanas.