Saulo Benavente: el creador que hizo del espacio escénico un acto de pensamiento

SANTA FE.— "La escenografía es como la mujer o el país: se los ama profundamente, en forma total, con los defectos incluidos". El 26 de junio de 1982 murió en Buenos Aires Saulo Benavente.
Tenía 66 años y dejó una trayectoria sostenida en más de 400 obras teatrales, 40 películas y varias generaciones de artistas formados bajo una misma premisa: la escenografía no consiste en decorar un espacio, sino en interpretarlo. Sus trabajos se distinguieron por una concepción integral de la escena, basada en una formación sólida y diversa.
Egresó de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, obtuvo el título de luminotécnico en el Instituto Argentino de Electricidad Aplicada en 1943 y amplió sus estudios en París gracias a una beca otorgada por el gobierno francés. La experiencia francesa le permitió entrar en contacto con algunas de las corrientes renovadoras que atravesaban el teatro europeo de posguerra , influencias que luego dialogaron con su producción artística en Argentina.
Había iniciado su carrera en 1936 en uno de los primeros teatros independientes de Buenos Aires. En 1941 colaboró con Louis Jouvet durante las dos temporadas que el director francés llevó a cabo en el país.
Dos años más tarde obtuvo el Primer Premio a la Mejor Escenografía en el Tercer Salón Nacional de Artes Decorativas por sus proyectos para Tirano Banderas, de Ramón del Valle-Inclán. El peso de una genealogía El origen familiar de Benavente ayuda a comprender algunos rasgos de su recorrido artístico.
Su padre, Francisco Benavente, era escritor, autor teatral y escenógrafo. Su madre, Aída Padín, provenía de una familia de artistas circenses de origen portugués.
Esa doble herencia, vinculada tanto al mundo teatral como al universo del circo, aparece con frecuencia en los testimonios de quienes estudiaron su obra. La escritora Cora Roca, autora de una biografía dedicada al escenógrafo, indicó en una entrevista con Página/12 : "Al rastrear en los orígenes de Saulo apareció un primer elemento imprescindible para mí, que es la adhesión a la cultura del trabajo.
En Saulo y sus antepasados existían esas ganas de construirse un espacio y crear un país". Un paso por Santa Fe En julio de 1957, Saulo Benavente llegó a Santa Fe invitado por el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral , fundado un año antes bajo la dirección del maestro Fernando Birri .
Durante dos jornadas, un viernes y un sábado, disertó sobre escenografía cinematográfica en la sede de la institución. La actividad fue mencionada por El Litoral en su edición del 25 de julio de ese año.
El Instituto vivía entonces una etapa fundacional. Birri y su equipo impulsaban una experiencia que más tarde sería reconocida como la Escuela Documental de Santa Fe, uno de los movimientos más influyentes en la historia del cine argentino .
La presencia de Benavente en ese ámbito merece subrayarse, ya que pone de manifiesto los vínculos que empezaban a tejerse entre distintas disciplinas artísticas en torno a aquel proyecto cultural "birriano". Como dato de color, pocos años después, Benavente participó en la película "Los inundados" .
La necesidad de recordarlo La trayectoria de Benavente también tuvo una dimensión institucional. Fue director escenográfico del Teatro Cervantes, presidió la Sociedad de Escenógrafos de la Argentina, se desempeñó como secretario general del Centro Argentino del Instituto Internacional del Teatro y fundó el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón .
En su carrera recibió varios reconocimientos: los premios de la Asociación de Críticos Teatrales, el Premio Talía, el Rodolfo Franco, el Premio del Fondo Nacional de las Artes, el Primer Premio a la Escenografía en Colores del Instituto Nacional de Cinematografía, el Premio Especial Molière Air France y, de manera póstuma, el Premio Konex de Honor. Carlos Gorostiza , el dramaturgo, se refirió a él con una definición que permite entender mejor su personalidad artística: "Viajero intransigente, desafiante de toda clase de límites y fronteras.
Así era Saulo". También Cora Roca destacó la huella que dejó como creador y docente.
"Su labor como artista y docente estuvo impregnada por su condición de ser ético; fue un hombre excepcional, porque brindó su arte y sus conocimientos con una generosidad sin límite".
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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