¿Cómo la cooperación está transformando la sostenibilidad del campo colombiano?

Gracias a una alianza entre Colombia y Alemania, miles de productores mejoraron sus ingresos con prácticas productivas que conservan el medioambiente y responden a las nuevas exigencias de los mercados internacionales.Producción de caucho en Colombia.GIZInformación institucional | Gracias a una alianza entre Colombia y Alemania, miles de productores mejoraron sus ingresos con prácticas productivas que conservan el medioambiente y responden a las nuevas exigencias de los mercados internacionales.Los cultivos tendrán que enfrentar los retos del cambio climático.GIZAlimentar a la humanidad al tiempo que se protegen los recursos naturales es el modelo productivo del futuro. En Colombia, diferentes actores relacionados con las cadenas globales de suministro agrícola cooperan para avanzar hacia una mayor sostenibilidad, con una lógica que recorre el camino desde el supermercado a la finca o “del estante al campo”.
Las materias primas agrícolas que se producen en Colombia no solo tienen un impacto económico nacional, sino que cada vez más llegan a industrias internacionales. El país es el tercer productor de café a nivel mundial, el cuarto productor de aceite de palma y el quinto productor de banano.Mantener esta potencia económica implica retos vitales en cuanto a la protección de los recursos naturales, ya que la deforestación y la inestabilidad productiva ocasionada por los efectos del cambio climático van en aumento.
A esto se suman los estrictos lineamientos establecidos en la Unión Europea para la importación de estos productos. Este es un mercado diferenciado con una conciencia y estándares crecientes hacia el respeto por la naturaleza y los derechos humanos.La Unión Europea ha impulsado marcos regulatorios como el Reglamento sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR) y la Directiva sobre Diligencia Debida de las Empresas en Materia de Sostenibilidad (CSDDD), con el propósito de asegurar que las materias primas que ingresan a su mercado estén libres de deforestación y hayan sido producidas con respeto por los derechos humanos a lo largo de sus cadenas de suministro.
El Gobierno de Alemania ofrece acompañamiento para incrementar la capacidad de los países productores en el cumplimiento de dichas normativas. Con financiamiento del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) ejecutó el proyecto de Innovación en Cadenas Agrícolas Sostenibles (INCAS Global+).
Durante 6 años y junto a socios estratégicos, esta iniciativa logró incrementar la sostenibilidad en más de 10.000 unidades productivas de café, cacao, caucho natural, palma de aceite y banano.“Los gremios colombianos, el gobierno nacional y los actores principales de estas cadenas vienen trabajando en incrementar la sostenibilidad en los ejes ambiental, social y económico. Desde la GIZ nos parece importante apoyar estas iniciativas a través del fomento de la articulación entre estos actores para agilizar el avance de los resultados.” Explica Sabine Triemer, coordinadora del proyecto INCAS Global+.Esta articulación se ha traducido en experiencias exitosas.
Estos cuatro casos evidencian un camino de transformación sostenible en el campo colombiano:Biofábricas: una apuesta de colaboración entre productores, sector privado y público, academia, gremios y la cooperación alemana.A raíz de la crisis global de agroinsumos ocasionada por el conflicto en Ucrania, el Gobierno de Alemania destinó recursos para que los países productores desarrollen biofábricas para la producción de insumos amigables con el medio ambiente y de manera local. El objetivo es disminuir la dependencia de los insumos de síntesis química provenientes del exterior.
En el marco del proyecto INCAS Global+ se construyeron 94 biofábricas en Colombia (84 familiares y 10 comunitarias), logrando que 500 productores de café, cacao y caucho natural opten por esta opción más ecológica que protege la biodiversidad de los suelos y que asimismo les aporta ahorro económico.Este modelo consiste en desarrollar una infraestructura para que, de manera familiar o comunitaria, los residuos orgánicos y minerales de las fincas se transformen en insumos útiles para la agricultura a través de procesos biológicos. A través de distintos entrenamientos, 1.900 personas quedaron con la capacidad instalada en sus fincas para la elaboración de estos productos.
Biofábrica entregada por el proyecto.GIZLa estrategia de biofábricas fue desarrollada entre la Universidad de los Andes, La Universidad de la Amazonía, Uniminuto y se implementó en alianza con SKN Caribecafé, Fedecacao y Luker Chocolate . Su implementación ha traído beneficios concretos a los productores.
Daniel Guzmán, productor de cacao en el departamento del Huila, explica que “con este abono orgánico, invirtiendo los mismos recursos, ahora consigo hasta diez veces más resultados que los que obtenía antes con los productos químicos”.Corredores biológicos: Rescatando la biodiversidad asociada a paisajes productivosLa deforestación ha afectado gravemente regiones como la Amazonía y el piedemonte llanero. Esta situación ha provocado la pérdida de conectividad ecológica entre los bosques de los Parques Nacionales Naturales de Sumapaz y Serranía de la Macarena.
Como consecuencia, numerosas especies han quedado aisladas y han visto interrumpidos los corredores naturales que utilizaban para desplazarse entre estos ecosistemas. Esta fragmentación reduce la biodiversidad, altera el equilibrio ecológico y compromete el funcionamiento de los ecosistemas circundantes.La alianza entre Fundación Carcafe, Lavazza y la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) ha articulado esfuerzos por mejorar la conectividad de estas áreas de alto valor ambiental.
En predios agropecuarios, principalmente cafeteros y ganaderos, se han implementado sistemas agroforestales o silvopastoriles y de regeneración natural asistida para la restauración de áreas de alto valor para la conservación. Así, se ha recuperado el corredor biológico que había desaparecido y al mismo tiempo se ha integrado con un paisaje productivo de café que mejora la calidad de vida y los ingresos de más de 1.000 familias de la región.Nasa Kiwe: Guardianes del bosque amazónico Otro de los procesos que se han materializado es la certificación FSC Forest Stewardship Council, (consejo de administración forestal) de productores de caucho natural en el departamento del Caquetá.
Esta herramienta capacita a los dueños de fincas para que protejan los bosques. En este proceso se certificó la primera comunidad indígena a escala mundial: los Nasa Kiwe, quienes son pioneros en el cultivo de caucho natural en Caquetá.
Durante el proceso, estas comunidades se acercaron a industriales nacionales e internacionales compradores de esta materia prima, y participaron en la estrategia para promover el empalme generacional “caucho exploradores”. El programa también incluyó un diplomado en caucho natural, en alianza con la Universidad de la Amazonía, y actividades de extensionismo rural para aumentar su productividad y sostenibilidad.
Plataforma de Custodia del Agua: fortaleciendo la resiliencia climática de la cadena bananeraLa región bananera del Magdalena enfrenta desafíos cada vez mayores asociados al cambio climático, como inundaciones, periodos de escasez de agua y presiones crecientes sobre los recursos naturales. Estas condiciones afectan la productividad de las fincas, la seguridad hídrica de las comunidades y la sostenibilidad de la cadena de abastecimiento.
La alianza entre GIZ y WWF Colombia, en el marco de la Plataforma de Custodia del Agua de los ríos Frío y Sevilla, y con el apoyo de los gremios de productores bananeros AUGURA y ASBAMA, estimó la huella hídrica y de carbono en 24 fincas bananeras de Magdalena, capacitó a 246 productores y actores del sector, implementó buenas prácticas agrícolas para la gestión de las huellas ambientales y construyó insumos para un acuerdo sectorial orientado a la adaptación al cambio climático. De esta manera, la Plataforma contribuyó a fortalecer la gobernanza del agua a nivel de cuenca en el territorio y a consolidar una producción bananera más resiliente, sostenible y preparada para los desafíos futuros.
Asimismo de estos resultados, el proyecto INCAS Global+ demostró que la sostenibilidad de las cadenas agrícolas es posible gracias al trabajo articulado entre productores, empresas, academia, gremios y cooperación internacional.Iniciativas como las biofábricas, los corredores biológicos, la medición de huellas y la certificación sostenible evidencian que es posible fortalecer la competitividad de las materias primas colombianas en los mercados internacionales sin dejar de lado la protección de la biodiversidad y el fortalecimiento de las comunidades rurales.El proyecto en cifras:Asimismo de estas acciones, el proyecto INCAS Global+ se destacó por:Apoyar a más de 9.500 personas para fortalecer sus capacidades para la mitigación y adaptación al cambio climáticoMejorar las condiciones laborales para más de 13.500 personasLograr la producción sostenible en 67.000 hectáreas cultivadasDestinar 31.000 hectáreas a conservaciónIncluir a más de 10.000 mujeres y 7.500 jóvenes en capacitaciones que fortalecieron su liderazgo y apropiación de la sostenibilidad.Para conocer estas y más experiencias del proyecto, les invitamos a seguir en streaming el cierre de este proyecto el próximo 1 de julio a las 9:00 en las redes de BIBO El Espectador y el canal de YouTube de GIZ Colombia.
Información de El Espectador (Colombia). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.