Durante años, muchos líderes pudieron dirigir empresas sin entender realmente de tecnología. Bastaba con delegar esos temas al área de sistemas o confiar en especialistas.

Hoy eso ya no es suficiente.La inteligencia artificial, la automatización, el análisis de datos y la ciberseguridad dejaron de ser asuntos exclusivamente técnicos para convertirse en factores que impactan directamente en la competitividad, productividad y sostenibilidad de los negocios.La conversación cambió. Y llegó a las salas de directorio.

Un líder que no comprende cómo la tecnología está redefiniendo su industria corre el riesgo de tomar decisiones desconectadas de la velocidad del mercado, afectar la capacidad de innovación de su empresa o perder competitividad frente a organizaciones más ágiles y adaptables.El reto es aún mayor porque muchos ejecutivos actuales fueron formados para un contexto completamente distinto al que vivimos hoy. Según el Foro Económico Mundial, cerca del 44% de las habilidades laborales cambiará en los próximos cinco años debido al avance tecnológico.

Al mismo tiempo, LinkedIn identifica que las competencias vinculadas a inteligencia artificial y transformación digital son de las que más rápido crecen en demanda en el ámbito global.Pero esto no significa que todos deban convertirse en expertos en programación o ingeniería. El verdadero desafío pasa por desarrollar criterio, capacidad de adaptación y comprensión estratégica del entorno digital.Hoy, liderar también implica entender cómo la inteligencia artificial transforma industrias, modifica la manera de trabajar y redefine la relación con clientes, equipos y modelos de negocio.

Porque la tecnología ya no acompaña las decisiones empresariales: hoy las condiciona.Y mientras algunas organizaciones avanzan integrando herramientas digitales y nuevas capacidades, otras todavía siguen viendo la tecnología como un tema secundario o exclusivamente operativo.Eso explica por qué cada vez cobra más importancia una formación que combine liderazgo, pensamiento crítico y habilidades digitales aplicadas a situaciones reales. En esa línea, empiezan a surgir modelos educativos más flexibles y prácticos, orientados a preparar perfiles capaces de responder a entornos laborales mucho más dinámicos y cambiantes.La pregunta ya no es si la inteligencia artificial cambiará el liderazgo.

La verdadera pregunta es cuántos líderes están preparados para cambiar con ella.*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.