Los líderes del grupo criminal de la Familia Michoacana, Servando Gómez Martínez, La Tuta, y Jesús Méndez Vargas, El Chango, están cerca de cerrar un acuerdo con los fiscales de los Estados Unidos para declararse culpables de los cargos de narcotráfico que pesan en su contra en Nueva York.De avanzar el acuerdo, podría darse a conocer en una audiencia que el juez John G. Koeltl, a petición de las partes, ha programado para el 16 de septiembre en la sede de los juzgados federales en Manhattan correspondientes al Distrito Sur neoyorkino.

Postergan audiencia ante inminente acuerdoGómez Martínez y Méndez Vargas se encuentran bajo proceso en Estados Unidos desde 2025, luego de que ambos fueran expulsados por el gobierno de México, sin extradiciones cerradas, bajo el supuesto de que representaban una amenaza para la seguridad del país.Su proceso había avanzado hasta la fecha en audiencias de preparación para un eventual juicio y el 24 de junio se habría programado, originalmente, una audiencia de revisión de dicho proceso, incluida la valoración del descubrimiento de pruebas en el caso.No obstante, un día antes, el fiscal en jefe del Distrito Sur de Nueva York, Jay Cayton, envió una solicitud al juez, con copia a la defensa, solicitando la postergación por 60 días de esta audiencia, bajo el supuesto de que dicha postergación generará mayores beneficios para la justicia que realizar la comparecencia de preparación del juicio.“El gobierno, con el consentimiento de ambos acusados, solicita respetuosamente un aplazamiento de 60 días de la conferencia programada para el 24 de junio de 2026, así como la exclusión del tiempo comprendido entre el 24 de junio y cualquier nueva fecha de conferencia que se fije… La administración sostiene que los fines de la justicia se verían favorecidos al conceder la exclusión propuesta”, indica la misiva del fiscal.Aunque el lenguaje es técnico, estas peticiones se presentan por los fiscales de común acuerdo con las partes cuando están cerca de cerrar un acuerdo, y se solicita más tiempo para afinar los detalles.Gómez Martínez y Méndez Vargas permanecen en prisión preventiva dentro del Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, Nueva York, donde también permanecen recluidos otros internos procesados por delitos de alto impacto, entre ellos diversos capos mexicanos; el expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro; y el líder de la Iglesia de la Luz del Mundo, Naason Joaquín. La acusación estadunidenseLa imputación presentada por un gran jurado en la Corte del Distrito Sur de Nueva York responsabiliza a La Tuta y a El Chango de participar, como dirigentes del cártel La Familia Michoacana, en una conspiración para importar grandes cantidades de cocaína y metanfetamina a Estados Unidos desde Michoacán y otras partes de México.En el documento se explica que La Familia Michoacana fue —desde 2006 y hasta mediados de la década pasada— un cártel de tráfico de drogas violento, armado y con control territorial en Michoacán, incluido el puerto de Lázaro Cárdenas, usado como punto clave de entrada y salida de cargamentos.

A diferencia de otros casos, los fiscales indicaron que este grupo criminal adoptó una posición supuestamente ética o filosófica enfocada a no traficar ni vender la droga en territorio mexicano, sino, en cambio, exportarla para consumo de estadunidenses. También se menciona que asociados del cártel en Estados Unidos adquieren armas de grado militar y municiones que luego se introducen clandestinamente a México para uso del propio grupo.En cuanto a los roles individuales, el indictment ubica a Jesús Méndez como segundo colíder de La Familia Michoacana y a Servando Gómez como jefe operacional del cártel, responsable de garantizar que las actividades de tráfico de drogas no sean obstaculizadas por las autoridades y de adquirir armas para la organización.

En esa calidad, se les atribuye haber “combinado, conspirado, confederado y acordado” entre sí y con otros co-conspiradores conocidos y desconocidos para violar las leyes de narcóticos de Estados Unidos.Aunque todos esos hechos se resumen en un solo cargo, que es el de conspiración para traficar drogas, la gravedad de este es tal que, en caso de ser encontrados culpables en un juicio con jurado, podrían alcanzar hasta una pena de 40 años de prisión. No obstante, en caso de declararse culpables, la condena podría acercarse al mínimo, que es de 20 años, con la posibilidad de otros beneficios, si asimismo se convierten en testigos colaboradores.

MD