Morena: ¿qué hacer con los que pierdan?

Lo de las candidaturas para llegar al poder es, tal vez, uno de los líos más complicados en cualquier partido político y no solo en nuestro país.La historia lo deja claro.El viejo PRI lo sufrió harto cuando tenía el poder. En gubernaturas y, por supuesto, en cada presidencial.
La consecuencia más grande de no saber manejar una sucesión fue la creación de la Corriente Democrática que años después terminaría construyendo al PRD y, pues sí, a Morena.Pero igual sucedió en 1994 cuando Manuel Camacho no lidió con la elección del presidente Salinas —Luis Donaldo Colosio— o en 2000 cuando la elección de Labastida convirtió a Roberto Madrazo en un dolor de cabeza para el partido.Podría hacer una lista de líos similares a nivel gubernatura en aquellos años, pero no da para tanto el espacio.En Morena estas cosas no han sucedido tanto porque es un partido nuevo, porque las decisiones de su fundador eran irrebatibles y porque son nuevos en eso de tener todo el poder. Hace pocos años, ser candidato de Morena era toda una batalla con muchas posibilidades de terminar derrotado.
Hoy parece un simple trámite con seguro para llegar al poder.La presidenta Sheinbaum y su partido tienen de frente un ejercicio que podría resultar en un buen laboratorio para saber cómo van a lidiar con las fuerzas internas que —ya sin López Obrador— pelearán candidaturas en entidades donde seguramente ganará Morena y sobre todo, ensayar para lo que se viene rumbo al 2030.Parte de la cuestión es cómo lidiar con quien no quieres de candidato o candidata pero tiene popularidad, puede movilizar y en caso de perder, convertirse en un dolor de cabeza permanente para quien quede y hasta para la Presidenta que necesita de los suyos en todos los estados morenistas.Hay dos estados —entre los que ya hicieron su registro presencial— que serán buenos ejemplos de cómo tratará la Presidenta y Morena el asunto: En Baja California queda claro que la bronca es entre la gente de la gobernadora, Marina del Pilar y el exgobernador Jaime Bonilla. Ellos no se soportan y registrados están de los dos bandos.
El otro es Guerrero, donde el bando de Salgado Macedonio —tal vez con él incluido— no ha bajado los brazos; más allá de la voluntad de la Presidenta.Veremos cómo resuelve este clásico entuerto la Presidenta, ahora que tiene en Morena a quien ella puso. Laboratorio rumbo a 2030.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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