CONSTITUCIÓN.— Una discusión entre un comerciante gastronómico y un “trapito” que se sentó a una mesa de su local a tomar bebidas que había traído de otro lado terminó con amenazas, destrozos y la detención de un hombre con antecedentes penales que, asimismo de agredir al dueño de una parrilla, intentó golpear a un efectivo de la Policía de la Ciudad que intervino para controlar la situación. Cuatro días después del episodio, el violento sujeto fue condenado a tres años de prisión de cumplimiento efectivo.La sentencia fue obtenida por la Unidad de Flagrancia Este (UFLA) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad mediante un juicio abreviado homologado por la titular del Juzgado en lo Penal, Contravencional y de Faltas N°29, Araceli Martínez.

El acuerdo fue impulsado por el auxiliar fiscal Federico Ghisio y contó con el reconocimiento de responsabilidad por parte del imputado.El episodio sucedió en una parrilla situada en la avenida Brasil al 1400, en el barrio porteño de Constitución. Según la investigación, el hombre se encontraba sentado a una de las mesas del local consumiendo bebidas que no habían sido compradas en el establecimiento.La situación motivó la intervención del propietario del comercio, quien se acercó para advertirle que esa conducta no estaba permitida.

También le indicó que estaba utilizando hielo roto sobre el cordón de la vereda para enfriar las bebidas, una práctica que generaba molestias y riesgos para el funcionamiento del local.Lejos de aceptar el planteo, el no-cliente reaccionó de manera violenta. De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, inició a golpear mesas y sillas, provocó desorden dentro del establecimiento y arrojó trozos de hielo al comerciante.Ante la escalada agresiva, el dueño del local le pidió que se retirara.

Fue entonces cuando el hombre lanzó una amenaza que luego quedó incorporada a la causa judicial. Según la denuncia, le advirtió: “Voy a volver, ya vas a ver, porque soy chorro”.Luego de abandonar momentáneamente el lugar, un efectivo de la Policía de la Ciudad que patrullaba la zona se acercó al comercio y se entrevistó con el propietario para conocer lo sucedido.

Mientras ambos conversaban, el agresor regresó y retomó las agresiones verbales contra el comerciante.El policía intentó identificarlo y le ordenó que cesara con su actitud, pero el hombre respondió intentando golpear al efectivo. La situación derivó en un forcejeo que culminó con su reducción y posterior detención.La causa quedó radicada en la UFLA Este, que imputó al detenido por los delitos de amenazas y resistencia a la autoridad.

Durante la investigación también se verificó que el acusado registraba múltiples antecedentes penales.Entre ellos figuraban causas por lesiones en contexto de violencia de género, violación de domicilio, daños, tenencia de estupefacientes y exigencia de retribuciones ilegales para el cuidado de vehículos en la vía pública.Con las pruebas reunidas y el reconocimiento de los hechos por parte del imputado, la Justicia homologó un acuerdo de juicio abreviado que permitió arribar a una condena en apenas cuatro días desde el incidente.