Si bien el proceso de inmunización contra la influenza registra un avance general del 75,42% de la población objetivo, existen grupos que aún se encuentran lejos de la meta del 80% establecida por las autoridades sanitarias ante la llegada la época más dura. Por ejemplo, los menores entre seis meses y cinco años tienen una cobertura de 60,54% y las personas mayores de 60 años un 60,35%.El presidente de la Sociedad Chilena de Pediatría (Sochipe), Jorge Carrasco, afirma que hay que acelerar el proceso en los más pequeños, pues son un grupo con mayor riesgo de presentar complicaciones graves e incluso fallecer a causa de estas enfermedades.¿Cómo evalúa el escenario epidemiológico que enfrenta la población pediátrica?Gracias a la inmunización, no tenemos la situación que vivíamos hace tres o cuatro años con el virus respiratorio sincicial, lo cual ha descomprimido mucho los centros pediátricos.

No obstante, hay un aumento de la consulta y de la hospitalización por infecciones respiratorias agudas en niños, dadas por los otros virus que siguen circulando. Una situación que indudablemente nos preocupa.¿Qué virus está afectando con mayor fuerza a los niños en esta temporada?Rinovirus e influenza.

¿Cómo evalúa las actuales coberturas de vacunación en los niños menores de cinco años?Es muy preocupante. Es una situación grave que hoy los niños menores de cinco años no hayan alcanzado una cobertura de seguridad.

Un nivel actual de 60% quiere decir que la cobertura es insuficiente y deja a niños expuestos a riesgos de esta enfermedad.¿Qué tan probable es que un niño menor de cinco años genere un cuadro grave por influenza? ¿Pueden ser mortales, por ejemplo?Sin duda la influenza es una infección respiratoria que puede llegar a ser grave y mortal.

No es un resfriado común y corriente. Eso es lo primero que hay que decir: es una enfermedad peligrosa y particularmente riesgosa en los pacientes más vulnerables, cuyo sistema inmunológico no está suficientemente desarrollado o tienen otras condiciones que favorecen complicaciones.

¿A qué responde la baja vacunación? Hay una baja percepción de riesgo.

Todavía existe en la población la idea de que la influenza no es peligrosa, que es un resfrío que pasa con agua y remedios. Problema de acceso no hay porque la red de vacunatorios es amplia.

Por lo tanto, hay un tema de baja percepción de riesgo.¿Qué consecuencias podría tener mantener estas coberturas durante las próximas semanas de invierno?Estamos enfrentados a la probabilidad de que la circulación viral siga aumentando durante julio, que es la tendencia histórica y lo que se ha visto siempre. Eso aumenta mucho más el riesgo de que la población no vacunada se enferme y lo haga con mayor gravedad.¿Las autoridades de salud deberían tomar nuevas medidas o trabajar en alguna estrategia para aumentar la cobertura en estos grupos?Las autoridades lo están haciendo, a través de distintos canales de comunicación, están llamando a la vacunación de toda la población.

No obstante, creo que hay que hacer una campaña focalizada en los grupos de riesgo que están más rezagados. La campaña comunicacional debería enfocarse un poco más en los niños menores de cinco años, los adultos mayores y las embarazadas, que son los grupos más vulnerables y de mayor riesgo.

En ese sentido, debería reforzarse y focalizarse un poco más.¿Se están viendo muchos niños hospitalizados o atendiéndose por influenza?Sí, claramente ha aumentado. Ha aumentado la consulta en los servicios de urgencia y en la atención ambulatoria, y también las hospitalizaciones.

Ahora, el sistema no está colapsado. Las camas de hospitalización ni las unidades de cuidado intensivo están en situación de colapso, pero indudablemente existe un aumento y la tendencia es claramente al alza.¿Qué podríamos esperar para las próximas semanas?Podríamos esperar que siga aumentando la tasa de infecciones respiratorias, que continúen aumentando las consultas y las hospitalizaciones y, por lo tanto, los riesgos asociados a estas hospitalizaciones.

Eso es lo que quisiéramos evitar. Ese es el mensaje a la población.

El riesgo que viene hay que tratar de disminuirlo y aplacarlo. Aquí hay una responsabilidad compartida.

En el caso de los niños, una responsabilidad compartida entre la autoridad sanitaria, pero también los padres y cuidadores.