Hace 28 años que la adhesión de la Argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por sus siglas en inglés) aguarda que la Cámara de Diputados defina la etapa que sigue, después de su aprobación en el Senado en 1998. Había expectativa, ya que se suponía que se iba a tratar hoy, pero no sucederá y, según fuentes oficiales, podría pasar a fines de julio o agosto.

Por su carácter de tratado internacional, no perdió estado parlamentario. Con el tratado, administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), una sola solicitud internacional PCT tiene el mismo efecto jurídico que presentar solicitudes de patente por separado en cada uno de los 158 países que forman parte del acuerdo.

Esto implica menos costos administrativos y mayor previsibilidad. También, a diferencia del régimen actual, amplía a 30 meses, en lugar de 12, el plazo para buscar financiación.Durante una jornada organizada por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham), distintos especialistas analizaron el estado actual de las patentes en el país y las ventajas de que la Argentina se suscriba a un sistema internacional que agiliza el proceso en 158 naciones del mundo.

Solo cuatro países de América Latina no están adheridos: la Argentina, Bolivia, Paraguay y Venezuela. La Argentina, por su parte, es el único país del G20 que todavía no se sumó al PCT.“Somos el único país en Latinoamérica que tiene tres premios Nobel de ciencia”, arrancó María Eugenia Estenssoro, periodista, exsenadora y coautora del libro Argentina Innovadora.

Mencionó que la Asociación Latinoamericana de Capital de Riesgo, con sede en Nueva York, afirma que la Argentina es “la mayor fábrica de emprendedores de alto impacto de América Latina. Es una lástima que se tengan que radicar fuera del país por las regulaciones existentes”, expresó, y pasó a los números.

China es el país que más patentes presenta en el mundo: 1.700.000 al año, mientras que EE.UU. llega a las 500.000. Están en baja porque “se ha quitado el financiamiento a las universidades que no piensan como el Gobierno”, afirmó Estenssoro.Según el INPI, en 2025 se concedieron 1259 patentes en la Argentina y hubo 4235 solicitudes. “Hasta que no sacás una solicitud de patente nadie te financia”, contó la investigadora Adriana De Siervi, fundadora de Oncoliq, una startup que trabaja en la detección temprana del cancer de mama a través de un análisis de sangre.“Tenemos un problemón, que es cómo transformamos la ciencia en valor económico”, expresó Juan Carlos Soria, organizador de Crossing Over BioExpo Latam, un encuentro del sector que se llevará a cabo del 21 al 23 de octubre en la Ciudad de Buenos Aires. “No estamos en un buen momento para la ciencia hoy, porque al contrario de lo que está haciendo China, invertimos menos en talento”, aseveró.

No obstante, la razón por la cual la Argentina sigue adelante en la materia es porque tiene una “alta densidad de científicos”, y remarcó que el PCT le puede facilitar el camino al Conicet y a las startups.Para la biotecnóloga e investigadora del Conicet, Sandra Pitta, “cada vez que tenemos algo interesante, útil, nos encontramos con el drama de que la Argentina no tiene PCT. Entonces, el camino que casi todo el mundo sigue es hacer la solicitud de patente en otro país”.

Hoy, distintas compañías e instituciones argentinas ya utilizan el sistema PCT a través de filiales radicadas en otros países. Según Pitta, que aclara que el Conicet está sufriendo una crisis de desfinanciamiento muy alta, este es el ejemplo más claro de pérdida de soberanía.

No hay ciencia aplicada si no se incentiva la ciencia básica.El abogado Juan Gregorio Pozzo, socio del estudio TCA, asegura que hay desinformación, ya que “no es un tratado que implique el otorgamiento de patentes sino que apunta al inicio del trámite. Una patente PCT puede ser aprobada, o no, por la oficina local y no no modifica la Ley de Patentes en la Argentina”.No todos están de acuerdo.

La posición de la cámara farmacéutica argentina Cilfa sobre el PCT es crítica. Sostiene que favorecería principalmente a grandes compañías extranjeras, aumentaría la cantidad y duración efectiva de patentes farmacéuticas, dificultaría la competencia de laboratorios nacionales y podría elevar el precio de los medicamentos.

También argumenta que se puede favorecer el evergreening, que es agregar una innovación intrascendente para extender la patente.Un recorrido largo que todavía no terminóEn abril de este año, las comisiones de Relaciones Exteriores, Legislación General e Industria emitieron un dictamen de mayoría favorable para la adhesión al PCT, que debe ser tratado en el recinto. No obstante, se incorporó la reserva del Capítulo II, por lo cual si se aprueba en Diputados debe volver al Senado.

El Capítulo II permite a los solicitantes contar con un reporte adicional de otros países que forman parte del acuerdo antes de avanzar en la fase nacional, que es la que decide si se aprueba o no la patente. En la mayoría de los países, incluida la Argentina, las patentes tienen una vigencia de 20 años contados desde la fecha de presentación.

El proceso de aprobación suele demorar varios años por lo que efectivamente el tiempo de protección de la patente es menor. Aquí las patentes son concedidas por el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI).

La relación con Estados UnidosEl 5 de febrero de 2026, la Argentina y Estados Unidos firmaron el Acuerdo Recíproco de Comercio e Inversiones para fortalecer la agenda bilateral en materia de comercio, inversión y estándares regulatorios. El acuerdo estableció en su artículo 1.9 que la Argentina debía someter el PCT al Congreso para su consideración y votación antes del 30 de abril de 2026.

Esta fecha no se cumplió, pero el acuerdo también quedó en un stand by después de que la Justicia en Estados Unidos declaró ilegal gran parte de los aranceles globales que había impuesto Donald Trump.Marina Senestro, directora de asuntos gubernamentales de Amcham Argentina, recalcó que la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) en su último Informe Especial 301 trasladó a la Argentina del Priority Watch List (Lista de Vigilancia Prioritaria) al Watch List (Lista de Vigilancia) y que esto es “muy bueno”. Esto se debe a que en marzo de este año se derogó la resolución conjunta 118/12 y se dejaron atrás criterios administrativos restrictivos que limitaban la protección de ciertas invenciones, especialmente en el sector químico.

También se derogó la Resolución 283/15, que limitaba la protección de invenciones biotecnológicas, detalla Amcham.Según los números oficiales, la industria farmacéutica representa cerca del 50% de la inversión privada total destinada a I+D, sumando más de US$700 millones por año.