En mayo de 2026, la Argentina exportó mercaderías por valor de US$9537 millones e importó por valor de US$6033 millones, por lo cual tuvo un superávit comercial de US$3504 millones. Entre mayo de 2025 e igual mes de 2026, el valor de las exportaciones subió 34,4%, mientras que el de las importaciones disminuyó 7%.

El superávit comercial aumentó de manera notable a partir de noviembre de 2025. Sugerí interpretar estos datos a la luz de la denominada “enfermedad holandesa”, como identifica la profesión -sobre la base de lo que sucedió en Holanda, cuando en la década de 1960 descubrió gas, un producto exportable- al impacto que una mejora en los volúmenes y/o los precios de ciertos productos de exportación produce en el tipo de cambio real y el deterioro en la producción de algunos sectores económicos.Cordialmente, como corresponde, algunos colegas sostienen que en la Argentina 2026 lo que está pasando con la cuenta mercaderías de la balanza de pagos no tiene nada que ver con la enfermedad holandesa.

Lo último que se me ocurriría es gastar energías debatiendo esto. Que cada uno califique lo que está ocurriendo como enfermedad holandesa, apendicitis japonesa o resfrío mexicano.Aquí la cuestión es que el superávit de la cuenta mercaderías está pasando de los US$11.300 millones registrados en 2025 a más de US$25.000 millones pronosticados para el año en curso.

Con crecimiento de 34,4% en el valor de las exportaciones y caída de 7% en el de las importaciones. Claro que si la actividad económica estuviera creciendo más de lo que lo hace, las importaciones aumentarían y el superávit sería menor.

Pero pónganle el número que quieran a las importaciones y todavía “sobran dólares por todos lados”, como se dice ahora. El aumento de las exportaciones resultó de circunstancias, pero también de políticas públicas.

La cosecha de granos récord fue decidida antes de que se desatara la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, y recuperar el superávit comercial externo en productos energéticos viene desde el comienzo del actual gobierno.¿Transitorio o permanente? Este interrogante no ignora la explicación basada en la enfermedad holandesa, sino que sugiere mejores destinos para el notable superávit comercial.

Aquí la cuestión es cómo se guarda, en la práctica, el referido excedente, previendo futuros más complicados; cuestión fácil de plantear, no tan fácil de implementar.