POSADAS.— Una comerciante de 35 años denunció que desde el último domingo vive días de angustias y que fue víctima de violencia, al ser echada junto a su hija de 15 años de su vivienda que compartían con su esposo Ariel -de quien se separó recientemente-. Esta repentina decisión del sujeto, según la mujer, puso a las dos en extrema vulnerabilidad, ya que desde entonces permanecen sin acceso a sus pertenencias ni a los recursos económicos que compartían.

Asimismo, la mujer expresó que tampoco recibió ayuda de la Policía, ya que pese a haber radicado denuncias por violencia -tanto en la Comisaría Octava, como en el Juzgado de Violencia Familiar- y solicitado medidas de protección, hasta el momento no obtuvo una solución que le permita regresar a su hogar o recuperar sus objetos personales.“No le dieron importancia tanto en la policía como en el juzgado, yo sé que hay un montón de casos, pero nosotros estamos en la calle. Me sacaron de mi casa, tengo a mi hija menor y siento que no tengo derecho, sinceramente tengo una impotencia terrible”, resumió Tamara, en diálogo con El Territorio.En ese marco, la comerciante indicó que a raíz de su reciente separación, su esposo se retiró de la vivienda llevando, asimismo de sus pertenencias, documentos personales y de los negocios y pertenencias que comparten, dejándola sólo con el documento de identidad de ella y de su hija.

En ese contexto, la mujer explicó que todo empezó el último domingo -cuando se encontraba en la casa de su padre-. El ahora denunciado le mandó un mensaje diciendo que quería pasar a buscar sus cosas y que quería hablar.

No obstante, al no ir de inmediato al domicilio, recibió otro mensaje en el que “me expresó que si yo no iba, se vería obligado a entrar por la fuerza, mandando una foto del portón”. Ante esto, la mujer se dirigió en su moto hasta su domicilio del barrio Villa Poujade.

Al llegar, notó que el hombre ya estaba con el portón abierto y dentro del domicilio. “Cuando entré, me expresó que junte mis cosas y me vaya. Me empezó a correr y vi que estaba alcoholizado”, explicó Tamara. agregando que llamó a la Policía.

Una hora después llegó un patrullero de la Comisaría Octava, con quienes empezaron a hablar.“Les expliqué que estaba viviendo ahí, que él se había retirado y que rompió el portón. Los policías vieron cómo él estaba y nos llevaron a los dos hasta la comisaría”, expresó.

Ya en la sede policial, Tamara relató que hubo situaciones de un mal ejercicio policial: “Una oficial nos expresó que pasemos los dos. Nunca hice una denuncia, no sabía que tenía que hacerla yo sola y cuando le intentaba explicar a la oficial para que me tomara la denuncia de lo que había pasado, ella me mandó a callar”. “Me trató realmente mal en la denuncia y escribió lo que ella quiso”, continuó contando Tamara, quien mencionó que luego le expresó que se podía retirar y que su esposo haría el descargo solo. “Fui a hacer la denuncia e igual iban a permitir que él se quede en el domicilio, ella sólo me expresó que no podía hacer nada”, remarcó.

En la ampliación de su denuncia, la mujer contó que al llegar al domicilio, su pareja ya había entrado a la casa y cerrado el portón. Por ello, la denunciante decidió ir a la Comisaría de la Mujer de Fátima. “Les dije que él hasta sacó a mi nombre préstamos y yo ya debía 17 millones de pesos.

En esa comisaría me dijeron que tenía que ir de nuevo a la Octava porque fui víctima de violencia”: No obstante, Tamara indicó que todavía no tuvo ninguna respuesta y que su situación sigue de la misma manera. “Desde el domingo tengo la misma ropa, no pude ingresar a mi domicilio a sacar nada, ni para mí ni para mi hija de 15 años”, lamentó, añadiendo que si no están en la calle es por su padre, ya que “estoy sin un peso, porque desde que él se fue de la casa no me dejó plata. A los locales no me deja acercar, y sinceramente estoy con lo puesto, pido solamente lo que es mío y me pertenece”.Por último explicó que su desesperación es grande, ya que no sabe cómo subsistir con su hija y porque espera que la Justicia la ayude. “Cuando amplié la denuncia en la Comisaría de la Mujer, pedí una prohibición de acercamiento y que me restituyan a mi domicilio, que mi hija esté resguardada”, remarcó. “Estoy muy dolida, porque tenemos una justicia que es demasiado lenta.

Si hubiesen hecho su trabajo no iba a estar en esta situación, en la calle con mi hija. El agresor está durmiendo abrigado en la cama y las víctimas terminamos en la calle”, concluyó la denunciante.