Probamos el Ford Territory híbrido: ¿cuánto combustible ahorra y cuánto se debe recorrer para compensar la diferencia frente al gasolinero?Las claves de la reprogramación de autos: expertos explican si realmente tu motor pierde vida útilMientras la industria automotriz mundial avanza hacia vehículos cada vez más limpios y eficientes, el Perú aún enfrenta un desafío que va más allá de los motores: la calidad de los combustibles. La brecha entre las tecnologías vehiculares más modernas y los combustibles disponibles en el mercado local podría afectar el desempeño de los vehículos, incrementar los costos de mantenimiento e incluso limitar la llegada de nuevas tecnologías al país.La discusión no es nueva.

Desde hace varios años, la Asociación Automotriz del Perú (AAP) viene advirtiendo sobre la necesidad de adecuar la calidad de los combustibles a los estándares internacionales para permitir la adopción efectiva de tecnologías Euro 6, consideradas entre las más avanzadas para la reducción de emisiones contaminantes. Según el gremio, la implementación de vehículos con esta normativa requiere combustibles con contenido de azufre no mayor de 10 partes por millón (ppm), condición que históricamente ha representado un reto para el mercado peruano.LEE TAMBIÉN: ¿Conviene convertir un motor turbo a GNV o GLP?

Los riesgos, mitos y claves para hacerlo correctamenteCuando el combustible pasa facturaAunque para muchos conductores la calidad del combustible suele asociarse únicamente al rendimiento, sus efectos pueden ser mucho más amplios.William Masías, docente de mecatrónica automotriz en la Facultad de Ingeniería de Cibertec, explica que uno de los primeros síntomas de un combustible de baja calidad es la pérdida de potencia. A ello se pueden sumar vibraciones anormales cuando el vehículo permanece detenido, dificultades para el encendido, incremento en el consumo y la aparición de humo más oscuro en el escape.“Son señales de que la combustión no se está realizando de manera eficiente”, sostiene el especialista.La calidad del combustible cobra aún mayor relevancia en los vehículos modernos, cuyos sistemas electrónicos y de control de emisiones operan con tolerancias cada vez más estrictas.

De acuerdo con Masías, los combustibles más avanzados permiten una combustión más limpia, mejorando la eficiencia energética y reduciendo la generación de contaminantes.El problema del azufreUno de los principales indicadores para medir la calidad de un combustible es su contenido de azufre.Según explica Masías, este elemento afecta directamente componentes fundamentales del sistema de control de emisiones, como los catalizadores y los sensores de oxígeno. Cuando estos dispositivos se deterioran, la computadora del vehículo puede recibir información incorrecta y modificar la mezcla aire-combustible, aumentando el consumo y reduciendo el desempeño del motor.La preocupación también ha sido expresada por la AAP.

El gremio ha señalado que la llegada de tecnologías Euro 6 exige combustibles con niveles muy bajos de azufre, ya que los sistemas de reducción de emisiones fueron diseñados para operar bajo esas condiciones.La normativa Euro 6 representa una evolución importante frente a estándares anteriores, pues busca reducir de manera significativa la emisión de partículas contaminantes y óxidos de nitrógeno. No obstante, para lograrlo requiere que vehículo y combustible trabajen de manera complementaria.Carros Euro 6 con combustible Euro 4El desafío surge cuando vehículos diseñados para estándares avanzados operan con combustibles de calidad inferior.La propia AAP ha advertido que utilizar combustibles inadecuados en vehículos Euro 6 puede afectar seriamente los sistemas de control de contaminantes.

Incluso, ha señalado que el deterioro de estos sistemas podría llevar a que algunas unidades terminen contaminando igual o más que vehículos con tecnologías mucho más antiguas.Masías coincide en que la calidad del combustible influye directamente en la capacidad de un vehículo para alcanzar las cifras de rendimiento anunciadas por los fabricantes.“Las pruebas de homologación se realizan bajo condiciones controladas y con combustibles que cumplen determinados estándares. Cuando el combustible utilizado en un mercado tiene una calidad inferior, el vehículo puede registrar mayores consumos y menores prestaciones”, explica.Esto significa que un vehículo de última generación no necesariamente podrá ofrecer en la práctica toda la eficiencia para la que fue diseñado si el entorno de operación no acompaña.Filtros de partículas y mayores costosEntre los componentes más sensibles se encuentran los filtros de partículas y los catalizadores.De acuerdo con Masías, estos sistemas pueden saturarse rápidamente debido a la acumulación de hollín y residuos generados por una combustión deficiente.

Cuando se obstruyen, dificultan la evacuación de gases de escape, provocan sobrecalentamiento y generan pérdidas importantes de potencia.El impacto económico tampoco es menor. Sensores de oxígeno, catalizadores y filtros de partículas son componentes de alto valor cuyo reemplazo puede representar gastos significativos para los propietarios.“Asimismo de los costos de reparación, también aumenta el gasto asociado al mayor consumo de combustible”, señala el docente de Cibertec.La situación puede ser especialmente relevante para usuarios intensivos, como taxis, vehículos de reparto o transporte de pasajeros, donde cualquier incremento en consumo o mantenimiento tiene un efecto directo sobre la rentabilidad de la operación.¿Puede la calidad del combustible limitar nuevas tecnologías?La respuesta de los especialistas es afirmativa.

Masías sostiene que algunos fabricantes desarrollan vehículos específicamente para operar con combustibles que cumplen estándares más avanzados. Cuando esas condiciones no están garantizadas, la adaptación a determinados mercados se vuelve más compleja.En la misma línea, la AAP ha señalado que la incertidumbre sobre la disponibilidad de combustibles adecuados puede afectar la planificación de los fabricantes internacionales.

El gremio ha señalado que las marcas requieren varios años para adecuar sus líneas de producción a las exigencias regulatorias de cada mercado, por lo que la predictibilidad resulta fundamental.Por esa razón, la asociación ha solicitado en reiteradas ocasiones que el Estado defina cronogramas claros para la disponibilidad de combustibles compatibles con los estándares Euro 6 y para la actualización de las disposiciones regulatorias correspondientes.Un reto para el futuro del parque automotorMás allá de la discusión técnica, el tema tiene implicancias directas en la renovación del parque automotor y en los objetivos ambientales del país.La adopción de tecnologías más limpias depende no solo de la disponibilidad de vehículos modernos, sino también de la existencia de combustibles que permitan aprovechar plenamente sus capacidades. De lo contrario, la brecha entre la tecnología disponible y las condiciones reales del mercado podría seguir ampliándose.Para Masías, la solución pasa por una combinación de mejores combustibles, mantenimiento adecuado y adaptación de las condiciones locales a los estándares internacionales.

Incluso sustenta que en ciudades con tráfico intenso, como Lima, los programas de mantenimiento deberían ajustarse a condiciones de uso más exigentes que las consideradas en los manuales de fábrica.Mientras tanto, la transición hacia estándares como Euro 6 continúa siendo uno de los principales desafíos para el sector automotor peruano. El objetivo no solo es reducir emisiones, sino también garantizar que los vehículos modernos puedan operar con la eficiencia, durabilidad y desempeño para los que fueron concebidos.