Revisar saldos, hacer transferencias o pagar servicios desde el celular se ha convertido en parte de la rutina diaria de millones de personas. No obstante, es muy común la duda sobre si es más seguro usar datos móviles o conectarse a una red WiFi para entrar a la app del banco.

La pregunta cobra importancia porque gran parte de las operaciones financieras ya se realizan desde dispositivos móviles. Y aunque las aplicaciones bancarias han incorporado nuevas medidas de protección, la forma en que nos conectamos a internet también puede influir en la seguridad de nuestra información.

Las redes de telefonía móvil cuentan con sistemas de cifrado integrados que protegen la comunicación entre el dispositivo y la infraestructura del operador. Esto dificulta que terceros intercepten los datos mientras se realiza una operación bancaria.

En cambio, las redes WiFi públicas suelen representar un mayor riesgo. Cuando una persona se conecta al WiFi de una cafetería, un aeropuerto, un centro comercial o cualquier establecimiento abierto al público, comparte la misma red con decenas o incluso cientos de usuarios desconocidos.

Si esa red no está correctamente protegida, los ciberdelincuentes pueden intentar interceptar información o crear puntos de acceso falsos para engañar a los usuarios. Por esa razón, muchos expertos recomiendan utilizar datos móviles cuando se van a realizar movimientos financieros importantes.

No todas las redes WiFi son inseguras. El problema aparece especialmente con aquellas de acceso libre y sin controles adecuados.

Uno de los métodos más comunes utilizados por delincuentes consiste en crear redes falsas con nombres muy similares a los del establecimiento legítimo. Por ejemplo, una persona podría encontrar dos redes llamadas “Café Centro” y “Café Centro Gratis”.

Sin saber cuál es la auténtica, podría conectarse a una red creada específicamente para capturar información. También existen ataques que permiten monitorear parte del tráfico de usuarios conectados a una misma red vulnerable.

Aunque las aplicaciones bancarias modernas cuentan con múltiples capas de seguridad, los especialistas coinciden en que reducir riesgos desde el origen sigue siendo una de las mejores prácticas. Asimismo de elegir una conexión segura, existen otras medidas que ayudan a proteger las cuentas bancarias.

Si necesitas revisar tu saldo o hacer una transferencia, lo más recomendable es utilizar tus datos móviles. Si no tienes otra alternativa y debes usar una red pública, procura limitar las operaciones sensibles hasta contar con una conexión más segura.

Las actualizaciones no solo incorporan nuevas funciones. También corrigen vulnerabilidades de seguridad detectadas por desarrolladores y especialistas.

Por eso es importante mantener actualizada tanto la app bancaria como el sistema operativo del celular. En la actualidad muchos bancos permiten ingresar mediante reconocimiento facial o huella digital.

Estas herramientas añaden una capa adicional de protección y dificultan el acceso no autorizado incluso si alguien consigue conocer la contraseña. Si necesitas conectarte a una red WiFi pública por alguna razón importante, una VPN puede ayudar a proteger la información.

Estas herramientas crean un canal cifrado entre el dispositivo e internet, dificultando que terceros puedan ver el tráfico de datos. Aunque elegir una red segura es importante, los delincuentes también utilizan otras estrategias para obtener información financiera.

Entre las más frecuentes se encuentran los mensajes de texto falsos, correos electrónicos fraudulentos y llamadas telefónicas que intentan hacerse pasar por bancos o instituciones financieras. Estos métodos, conocidos como phishing, suelen buscar que la víctima revele contraseñas, códigos de verificación o datos personales.

Por esa razón, los bancos recuerdan constantemente que nunca solicitan claves de acceso, NIP, contraseñas o códigos de seguridad por teléfono, correo electrónico o mensajes de texto.