SANTA FE.— En enero-mayo las exportaciones de productos primarios argentinas crecieron 32% y las de combustibles y energía 34%, mientras la importación de bienes de capital (léase maquinarias para producir) cayó 14% y la de piezas y accesorios para esos bienes se contrajo 31%. Los datos del Instituto para el Desarrollo Social Argentino señalan una obviedad y plantean una advertencia.

Acusar la “ primarización de exportaciones ” (agro, energía, minería) es señalar un dato cierto; también es omitir otras evidencias. La maquinaria agrícola, los servicios profesionales o la economía del conocimiento en la semilla, se exportan con los granos.

El análisis puede prescindir de etiquetas decimonónicas. El dato de importaciones señalado por el centro de estudios que dirige Jorge Colina , actualiza el abordaje de cara al problema fabril.

Apunta que reactivar empleo de calidad “no pasa por la devaluación ni tampoco por el Súper RIGI. “Se debe avanzar en reformas que tiendan a brindar las mismas condiciones que el RIGI para toda la economía”, sugiere el informe. El gobierno reconoce que hay que bajar impuestos, pero lo hace gradualmente escudado en la prudencia fiscal.

¿Es primero el huevo o la gallina? La experiencia reciente La industria argentina tuvo una “pequeña era dorada” 2006-2011.

Fue impulsada por un tipo de cambio real inicialmente competitivo, la liquidez global y una fortísima demanda de Brasil ; las exportaciones industriales alcanzaron su pico histórico en 2011, rondando los US$ 29.000 millones. Roberto Lavagna dejó el Ministerio de Economía el 28 de noviembre de 2005, cuando el presidente Néstor Kirchner le pidió la renuncia.

El ex ministro dejó en recientes declaraciones -a confesión de parte- la evidencia de las coimas en obras públicas; atrás quedó su pedido para un “fondo anticíclico”. El creciente gasto público sin financiamiento genuino derivó en el cepo cambiario a fines de 2011, con la inflación de costos y el atraso cambiario crónico, las MOI entraron en un tobogán .

La participación de Argentina en el comercio mundial cayó a mínimos históricos (0,32% según datos de ABECEB). La consultora de Dante Sica proyecta para este año exportaciones totales récord (en torno a los US$ 94.400 millones).

Pero mientras la energía y la minería traccionan el superávit comercial, la recomposición de las exportaciones industriales corre muy de atrás, afectada por una lenta reconversión estructural y la fuerte competencia de productos importados. "Sin lugar para los débiles" La cruel impiedad es el tema de la película de los hermanos Cohen.

También podría ser la respuesta de Milei a los pedidos de la UIA de políticas sectoriales. La reforma laboral no ha destruido puestos de trabajo, pero por sí sola no los crea.

El IPI manufacturero cayó 11,3% desde diciembre del 2023. No obstante, no todas las fábricas contabilizan retrocesos, y aquellos meses previos a Milei estaban condicionados por importaciones impagas por unos US$ 45 millones, sin contar la corrupción de las Siras.

En los primeros cinco meses de 2026, las exportaciones generales de bienes de Argentina totalizaron US$ 40.359 millones (24,3% interanual). Pero si se toman sólo las Manufacturas de Origen Industrial, sumaron US$ 10.964 millones, marcando el mayor valor de la historia de la Argentina para el período enero-mayo.

Las pick up y la maquinaria agrícola especializada (el campo tracciona esos sectores para hacer “exportaciones primarias”); el aluminio y la siderurgia, la química y conexos, explican este fenómeno “a contramano” del contexto fabril del mercado interno, que recela importaciones de mayor capacidad a menores precios. Pero si hay exportadores exitosos, la competitividad no parece imposible.

Aislando exclusivamente el desempeño de mayo de 2026, las MOI experimentaron un crecimiento del 20,1% respecto al mismo mes del año anterior, logrando ventas globales por US$ 2.360 millones. Este registro alcanzó el segundo valor más alto de la historia para un mes de mayo.

¿Qué pasa con el resto? “La salida del estancamiento para los sectores tradicionales, decisivos en la generación de empleos de calidad, no pasa por la devaluación ni tampoco por el Súper RIGI . Se debe avanzar en reformas que tiendan a brindar las mismas condiciones que el RIGI para toda la economía”, sugiere Idesa.

Para el centro de estudios, eso supone “normalizar el sistema cambiario (aún existe el cepo a las empresas) e institucionalizar el régimen bimonetario y la independencia del Banco Central”. Son condiciones de competitividad que no se comen salarios en una devaluación, pero que exigen reformas estructurales aún inciertas.

Idesa pone en la mira la reforma tributaria, en especial la compatibilización de Iva e Ingresos Brutos para que no se superpongan, y la baja de tasas municipales. Es la pelea pendiente entre “la política” y “los privados”.

Una tensión en el cambio de modelo. “Igual de decisivo -advierte el reporte- es mejorar sustancialmente la infraestructura de transporte y logística