José León Trejo, profesor de francés en el Instituto San Isidoro de Sevilla y concejal de la Unión Republicana en el Ayuntamiento hispalense, fue detenido por los sublevados liderados por el general Gonzalo Queipo de Llano en los estertores del golpe de Estado y fusilado el 17 de octubre de 1936. Durante 90 años, sus familiares —dejó viuda y nueve hijos— no sabían con certeza si sus restos se encontraban junto a los miles de ajusticiados que fueron arrojados a las fosas comunes que se abrieron en el cementerio de San Fernando.

Hoy, se ha convertido en el primero de los 1.786 represaliados exhumados de la fosa de Pico Reja, en ese camposanto, en ser identificado gracias al cotejo del ADN. “Por fin vamos a darle una sepultura digna a mi abuelo”, se felicita Fernando Sarmiento León, de 70 años, uno de los nietos que más se ha esforzado por que llegara este momento.Seguir leyendo