M+.- Cuando regresó a México, con escasos recursos y después de vivir algunos años en Canadá, Carlos Medina, de 42 años, sabía que no podría reconstruir los vínculos con su familia. El rechazo que enfrentó desde joven por ser gay seguía presente.

Sin una red de apoyo y en medio de conflictos familiares que se agudizaron luego de la muerte de su madre, terminó viviendo una situación de vulnerabilidad que lo llevó a buscar ayuda.