Una generación sin casa

Durante muchos años se había convertido en una broma recurrente criticar a los jóvenes que se iban haciendo mayores y seguían viviendo en casa de sus padres. Los chistes se transformaron en muecas al comprobar que si no se emancipaban del hogar familiar no era por un capricho, sino por las dificultades de acceso a una vivienda digna.
Los años pasan, y el único cambio significativo que ha sucedido es que hoy la sociedad ya se ha concienciado de que estamos ante un grave problema. Ahora hay que resolverlo.Seguir leyendo...
Información de La Vanguardia. Edición y redacción: Noticias Today.
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