Cristiano Ronaldo revela su semana más oscura en el Mundial: Sintió que ya lo habían retirado del futbol

Cristiano Ronaldo pasó los últimos días entre las dudas, en un territorio que conoce poco porque durante más de dos décadas construyó su carrera en el extremo opuesto, en la certeza de que siempre tendría una respuesta, en la sensación de que cada crítica podía convertirse en combustible y en la capacidad de transformar cualquier escenario incómodo en una nueva oportunidad, pero el empate de Portugal ante República Democrática del Congo abrió una grieta inesperada y colocó sobre sus hombros una presión que crecía con cada hora antes del partido contra Uzbekistán. Después de una mala actuación en su presentación en el Mundial 2026, donde se le vio más alejado del juego y menos conectado con sus compañeros, Ronaldo quedó nuevamente bajo el foco que lo ha acompañado durante toda su carrera.
La respuesta llegó en Houston con una actuación que mezcló lo que siempre ha definido a Cristiano con goles, récords y una capacidad única para convertir una noche complicada en una escena histórica. Marcó dos veces en la goleada 5-0 de Portugal sobre Uzbekistán, abrió su cuenta en el Mundial 2026 y se convirtió en el primer jugador en anotar en seis Copas del Mundo, una marca que se suma a una carrera llena de cifras que parecían imposibles.
Pero después del partido, Ronaldo no quiso hablar únicamente de los récords. Por primera vez en mucho tiempo mostró la parte menos visible de una figura acostumbrada a proyectar fortaleza absoluta.
Reconoció que la semana había sido complicada, que las críticas habían golpeado y que incluso llegó a sentir que el mundo del futbol ya lo había dejado atrás. En s segundo viaje a Houston, Ronaldo aceptó que incluso las leyendas atraviesan momentos donde el ruido externo pesa.
La goleada ante Uzbekistán funcionó como una liberación para Portugal. El equipo necesitaba ganar después del empate ante Congo, pero necesitaba hacerlo de una manera que devolviera confianza.
Lo consiguió en menos de 45 minutos con tres goles antes del descanso, dos de ellos de Cristiano, ante un rival que vivía la emoción de su primera Copa del Mundo pero que terminó pagando la falta de experiencia en un escenario de máxima exigencia. Uzbekistán llegó al torneo con una historia propia, convertido en la primera selección de Asia Central en disputar un Mundial, pero enfrente encontró a una Portugal que tiene otra relación con estos partidos.
La diferencia apareció en la jerarquía, en la velocidad para resolver y en jugadores capaces de castigar cualquier espacio. Cristiano abrió el marcador al minuto 6 con un remate luego de un centro de Pedro Neto, una jugada sencilla pero profundamente representativa de su carrera: aparecer en el lugar correcto cuando el partido está esperando una figura.
El segundo gol fue de Nuno Mendes, aunque también tuvo la firma de Cristiano en la idea. El tiro libre parecía destinado al capitán portugués, pero el lateral tomó la responsabilidad y sorprendió con una ejecución perfecta.
Antes del descanso llegó su segundo gol de la noche. Bruno Fernandes inició una transición rápida y Ronaldo apareció atacando el espacio para definir con precisión, una imagen que recordó al jugador que durante años convirtió cada carrera detrás de una defensa en una amenaza.
Ese tanto tuvo un valor especial porque llegó acompañado de otro récord al alcanzar los 10 goles en Mundiales y superó a Eusebio como máximo goleador portugués en la historia de la Copa del Mundo. En Houston, una ciudad donde miles de aficionados llegaron sin importar nacionalidad para verlo jugar, Cristiano volvió a recordar por qué su historia sigue siendo distinta.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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