El sentido común diría que si entran más dólares a la economía, el dólar debería bajar. No obstante, está ocurriendo lo contrario.

El dólar oficial avanzó 2% en la tercera semana de junio y ya acumula una suba de 2,6% en el mes, pese a que Argentina registró en mayo un superávit comercial récord de u$s 3504 millones. Un ajuste nominal que ya lo ubica por encima de la inflación esperada para este mes: en torno a 1,9% y 2,1%.

¿Por qué sube el dólar en medio de un boom de generación genuina de divisas? ¿Va a seguir aumentando?El dólar todavía no aumentó.

En términos reales está un 15,85% por debajo de principio de año. Debería valer $1715 para igualar al dólar de enero.

El ajuste de junio fue sólo nominal. Por eso, aunque las exportaciones globales crecen, a este nivel de precios el campo no tiene incentivos a acelerar la liquidación.

Las ventas acumuladas del sector están 12% por debajo del año pasado según la medición de CIARA, con una campaña histórica.Récord histórico de exportaciones y saldo comercialSin una oferta de dólares plena del agro, la balanza comercial acaba de marcar un récord. Las exportaciones fueron de u$s 9537 millones.

Significa un aumento interanual de 34,4% explicado por un alza del 18,1% en las cantidades y de 13,9% de los precios. Primera conclusión: este resultado está influenciado por el contexto internacional.

El shock energético derivado de la guerra mejoró los términos de intercambio. El precio de las exportaciones argentinas aumentó desde enero un 14%.

En paralelo, el saldo externo también fue histórico: u$s 3504 millones, favorecido por la caída de 7% interanual de importaciones. Otro elemento detrás de este fenómeno es que el crecimiento de las exportaciones ya no depende exclusivamente del agro.

Cada vez más sectores ganan protagonismo, lo que reduce la estacionalidad que históricamente caracterizó a la economía argentina y que, durante años, generó cuellos de botella cuando el tipo de cambio se apreciaba.El mejor ejemplo es la energía. En mayo, las exportaciones del sector alcanzaron u$s 1745 millones, un salto de 167,1% respecto del año pasado.

El saldo comercial fue de u$s 1543 millones: el mayor registro mensual de la historia. Sumado a que las importaciones de combustibles cayeron un 32%.

La paradojaAun con uno de los mejores resultados comerciales de la historia, el mercado cambiario empezó a mostrar señales de mayor tensión. La mejora de los términos de intercambio aportó un impulso extraordinario, pero es poco probable vuelva a repetirse con la misma intensidad.

Al mismo tiempo, la demanda de dólares por importaciones tenderá a crecer. Se proyecta una recuperación moderada de la actividad económica para los próximos meses.

Mientras tanto, la oferta estacional del agro ya inició a desacelerarse.Existe una tercera interpretación, más optimista: que Argentina esté atravesando una mejora estructural de competitividad asociada a sectores como energía y minería. Todavía es demasiado pronto para afirmarlo.

Consolidar ese proceso dependerá, en gran medida, de que los próximos gobiernos mantengan reglas de juego estables y no reviertan las reformas que hoy están impulsando la inversión en estos sectores.La mejora de los términos de intercambio aportó un impulso extraordinario, pero es poco probable vuelva a repetirse con la misma intensidad. Reservas: desaceleró el ritmo de compraLo concreto es que el balance cambiario ya inició a modificarse.

Mientras la demanda de dólares tiende a crecer con la recuperación de la actividad, la oferta estacional del agro empieza a perder fuerza. Y esa dinámica ya se refleja en las reservas del Banco Central.Durante junio el ritmo de compra de divisas se desaceleró.

El Banco central luego de haber adquirido US$ 2.769 millones en abril y US$ 2.596 millones en mayo, en los primeros 20 días de junio acumuló US$ 1.106 millones. La tendencia también se observó en la tercera semana del mes: luego de el feriado del lunes, el BCRA compró USD 79 millones el martes, USD 34 millones el miércoles y USD 70 millones el jueves, con un promedio diario de USD 61 millones.Dólar: proyeccionesDespués de varios meses en los que el dólar corrió sistemáticamente por detrás de la inflación, junio marcó un cambio de tendencia: por primera vez en el año, la cotización oficial va a ganarle al aumento de precios.

La etapa de mayor apreciación cambiaria parece haber quedado atrás. El mercado ya descuenta un tipo de cambio con una dinámica más activa para el segundo semestre.

El Gobierno enfrenta el desafío de evitar que el tipo de cambio vuelva a atrasarse sin generar un shock que reavive las expectativas inflacionarias. Las proyecciones privadas van en esa dirección.

El consenso relevado por FocusEconomics ubica al dólar oficial en torno a $1664 para diciembre, aunque algunas estimaciones lo proyectan por encima de los $ 1800. En todos los casos, el denominador común es el mismo: se espera un tipo de cambio más dinámico que en la primera mitad del año, pero sin un salto discreto que altere el esquema cambiario.La clave estará en la velocidad del ajuste.

El Gobierno enfrenta el desafío de evitar que el tipo de cambio vuelva a atrasarse sin generar un shock que reavive las expectativas inflacionarias.