Casi tres millones de niños están en riesgo por el brote de ébola en Congo, alerta Unicef

El brote de ébola que afecta el este de la República Democrática del Congo ya supera los 1.000 casos confirmados y amenaza a casi tres millones de niños y adolescentes, advirtió este lunes Unicef.El organismo de las Naciones Unidas alertó sobre el impacto desproporcionado de la enfermedad en la población infantil y el deterioro de servicios esenciales como la atención médica, la educación y la protección social.Según la agencia, unos 2,95 millones de menores de 18 años viven en las 31 zonas sanitarias afectadas, donde el virus se combina con años de conflicto armado, desplazamientos masivos y elevados niveles de pobreza.Aunque los menores representan alrededor del 15% de los casos confirmados, concentran más de una cuarta parte de las muertes registradas hasta el 19 de junio. Asimismo, los niños y adolescentes con ébola tienen casi el doble de probabilidades de morir que los adultos.“Nuestros equipos en Ituri han conocido a niños que perdieron a sus madres y, en algunos casos, a ambos padres por el ébola.
Están tratando de comprender la amenaza mientras están rodeados de rumores y desinformación en línea”, aseveró la directora ejecutiva de Unicef, Catherine Russell.La provincia de Ituri continúa siendo el epicentro del brote. Allí, al menos 135 niños quedaron huérfanos a causa de la enfermedad y reciben apoyo psicológico, asistencia social y alternativas de cuidado.
Unicef también inauguró recientemente la primera guardería destinada a atender a bebés y niños pequeños separados temporalmente de sus familias mientras sus padres reciben tratamiento contra el virus.La organización advirtió que la emergencia sanitaria golpea a una población infantil que ya enfrentaba graves carencias. Más de la mitad de los menores de cinco años en Ituri sufren desnutrición crónica y uno de cada cinco nunca recibió la primera dosis de la vacuna contra la difteria, el tétanos y la tosferina.
Estas condiciones aumentan la vulnerabilidad frente al ébola y dificultan un diagnóstico temprano, ya que los primeros síntomas pueden confundirse con enfermedades frecuentes como la malaria.Más allá de la infección, el brote ha dejado secuelas sociales. Los niños afectados enfrentan estigmatización, estrés psicológico y mayor riesgo de violencia y explotación, mientras la interrupción de servicios de salud, nutrición, vacunación, agua potable y educación agrava una crisis humanitaria que se arrastra desde hace años.La agencia solicitó $70,7 millones para financiar su respuesta durante los próximos seis meses, aunque todavía enfrenta un déficit cercano a $20 millones.“Los niños son especialmente vulnerables porque dependen de sus cuidadores y no pueden aislarse de un padre o un hermano enfermo como sí podría hacerlo un adulto.
Necesitamos acceso sostenido a las comunidades afectadas y los recursos para llegar a cada una de ellas”, concluyó Russell.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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