SANTA FE.— Lionel Messi llegó al Mundial 2026 con la ilusión de disputar su última Copa del Mundo y, después de apenas dos encuentros, ya volvió a instalarse en el centro de la historia. Sus cinco goles en la fase de grupos no solo impulsaron a la Selección argentina hacia los 16avos de final, sino que también reabrieron la discusión sobre un récord que parecía inalcanzable.

El rosarino atraviesa uno de los mejores comienzos mundialistas de su carrera y ya aparece en la conversación por una marca vigente desde hace casi siete décadas. El récord que resiste desde 1958 La referencia es Just Fontaine.

El delantero francés anotó 13 goles en el Mundial de Suecia 1958, una cifra que ningún futbolista logró igualar ni superar desde entonces. Fontaine alcanzó esa marca en apenas seis partidos y todavía conserva el registro de mayor cantidad de goles convertidos por un jugador en una sola edición de la Copa del Mundo.

Detrás aparecen otros nombres legendarios como el húngaro Sándor Kocsis, con 11 tantos en Suiza 1954, y el alemán Gerd Müller, que convirtió 10 en México 1970. Un arranque demoledor Messi abrió su participación en el torneo con un hat-trick ante Argelia y continuó con un doblete frente a Austria.

Esa producción le permitió llegar a cinco conquistas en dos partidos y convertirse asimismo en el máximo goleador histórico de los Mundiales. Con 18 tantos acumulados en Copas del Mundo, el capitán argentino superó la marca que ostentaba el alemán Miroslav Klose y volvió a ampliar un legado que sigue creciendo.

La gestión de los minutos La Selección argentina ya afirmó el primer puesto del Grupo J, por lo que el próximo compromiso ante Jordania podría presentar rotaciones. El cuerpo técnico analiza administrar cargas físicas pensando en la fase eliminatoria de un torneo que exige hasta ocho partidos para quien aspire al título.

En ese contexto, la posibilidad de que Messi descanse algunos minutos aparece como una alternativa concreta mientras Argentina planifica el camino hacia las instancias decisivas.