Una de las grandes polémicas de esta Copa del Mundo 2026 son las pausas de hidratación –o también denominadas cooling breaks– con las que la FIFA y las respectivas cadenas de televisión (que poseen los derechos de la competición) parecen que están sacando tajada. Para muchos aficionados y seguidores al fútbol, estas pausas solo generan interrupciones innecesarias y giros drásticos en el transcurso del partido, tal y como destacó Marcelo Bielsa luego de el empate de Uruguay ante Arabia Saudí (1-1): "Jugar cuatro tiempos en vez de dos altera la concepción y cultura que había se habían construido para interpretar el fútbol.

Este cambio no agrega nada y quita mucho. Se pensó en otro tipo de repercusiones".

No obstante, y según destaca Workweek, ya se ha encontrado la explicación de estos cooling breaks, que aparecen a los 22 minutos, aproximadamente, de cada tiempo: el negocio multimillonario. La medida, en un primer momento, fue propuesta para luchar contra las altas temperaturas en México, Canadá y Estados Unidos, pero parece ser que abrieron otra nueva ventana mucho más comercial para las cadenas de televisión.

Durante estas pausas, los canales que poseen los derechos de transmisión pueden emitir publicidad e incluso algunas cadenas, como FOX, llegaron incluso a comerse los primeros segundos de la reanudación del partido, creando a su vez cierta polémica y controversia entre los aficionados. Polémica e ingresos millonariosTal y como destaca el portal citado anteriormente, se estima que los 104 partidos del Mundial originen, aproximadamente, unos 624 minutos de pauta publicitaria, es decir, unas 10 horas, o lo que es lo mismo, aproximadamente unos 1.664 anuncios.

Esta cifra, en números, estarían en torno a los 50-100 millones de dólares adicionales para la cadena que transmita dicha competición, con un total de 500 millones de recaudación completa. No obstante, las cadenas televisivas no son las únicas que ganan con estas pausas de hidratación: la FIFA también lo hace.

Si comparamos el Mundial de Catar 2022 con el del 2026, se estima un crecimiento de derechos televisivos entre un 15% y 30%, por lo que el valor de los derechos también crecerían para el máximo organismo del fútbol internacional.