La Guardia Civil ha asegurado que el acusado de matar a su mujer a puñaladas en Escalona (Toledo) en 2022 cuando estaba embarazada y a punto de dar a luz expresó que "ya había conseguido lo que quería" luego de cometer estos hechos. Así lo ha afirmado el guardia civil instructor del atestado en relación con estos sucesos este martes durante la segunda parte del juicio a J.J.S.A., acusado de un delito de asesinato y otro de aborto.El instructor ha manifestado que en las escuchas realizadas de las llamadas que los hijos de la víctima y el acusado realizaron al Servicio de Emergencias 112 se puede oír "de fondo" cómo el acusado "manifestaba que ya había conseguido lo que quería" al acabar con la vida de su mujer.

Asimismo ha explicado que las heridas que presentaba la víctima tanto en la parte delantera como en la trasera y el costado de su cuerpo indican que la idea del autor era "asegurar la muerte" de M.E.B.C.El agente de la Guardia Civil ha explicado que él, en su papel de jefe de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil en Toledo, unidad encargada de la investigación e instrucción de diligencias en delitos graves, acudió al lugar de los hechos en compañía del Grupo de Investigación de Delitos contra las Personas y la Policía Científica, donde encontraron el cadáver de la víctima, aunque el acusado ya no se encontraba en el lugar ya que había sido detenido y trasladado al acuartelamiento de Torrijos.Puso un GPS en su cocheEl instructor ha manifestado que la presencia en el lugar de un carrito de bebé con "numerosas bolsas y prendas de ropa" y de más maletas y enseres en el interior de la vivienda indican que la víctima "se iba a ir del domicilio", algo que confirmaron los hijos de la pareja en su testimonio posterior ante el agente que hacía las funciones de secretario.Del mismo modo, las entrevistas que la Guardia Civil llevó a cabo tanto a un testigo de los hechos como a la persona con la que la víctima mantenía una relación extramarital y un hermano de M.E.B.C. aclaran, ha dicho, que el autor era conocedor de dicha relación y que "ejercía actos de control sobre la víctima".Asimismo, ha apuntado que los agentes averiguaron que, entre esos actos de control, el acusado había colocado un sistema de localización GPS al coche de la víctima, dispositivo que fue hallado al día siguiente por los propios agentes. También encontraron el cuchillo con el que se cometió el ataque, que fue hallado en una segunda inspección en la vivienda contigua a la de la pareja "entre hierbas".Por su parte, uno de los agentes de la Guardia Civil que practicó la detención del acusado ha declarado que este tenía una actitud "muy pasiva" y estaba "como esperando su detención".

"Cuando ya entramos al porche no tuvo resistencia, rápidamente se tiró al suelo". Asimismo, también ha manifestado que el procesado expresó en varias ocasiones que su objetivo "estaba cumplido" al acabar con la vida de su esposa.No tuvo oportunidad de defendersePor su parte, los médicos forenses que inspeccionaron el lugar de los hechos y también realizaron la autopsia tanto a la víctima como al feto que estaba gestando han concluido que la víctima no tuvo oportunidad de defenderse ante el ataque, realizado con un arma blanca.Así, según su reconstrucción de los hechos, las heridas que la víctima presentaba en las muñecas no eran de tipo defensivo sino que, luego de ser abordada por la espalda, trató de girarse para ponerse frente a su agresor.Los forenses han explicado que la víctima presentaba dos lesiones en la espalda, otras tres a nivel abdominal, una por debajo del hombro y otras dos en la muñeca, que le causaron un shock hipovolémico que la llevó a la muerte.Mientras, en el caso del feto, aunque presentaba también una herida por arma blanca, esta era superficial y no comprometía "ningún tipo de estructura vital", por lo que concluyen que su muerte se produce como consecuencia de la muerte de la madre.También han participado en esta segunda jornada del juicio dos forenses del Instituto de Medicina Legal, que han concluido que el acusado no presenta ningún tipo de patología ni enfermedad mental que limitase sus capacidades cognitivas ni volitivas, que están "íntegras".Del mismo modo, también concluyen que "en ningún caso" el consumo de alcohol por parte del acusado pudo influir en los hechos, ya que son consecuencia de "un ámbito de celos que se venían repitiendo".Un vecino acudió al escuchar vocesFinalmente, también ha declarado en el juicio un vecino de la pareja que fue quién prestó la primera atención a la víctima.

Este hombre ha asegurado que se acercó al lugar al comenzar a escuchar voces, momento en el que vio que los hijos estaban chillando mientras hablaban por teléfono.Cuando llegó, se encontró a la víctima tumbada en el suelo y pidió trapos para poder tratarla, ya que aún estaba viva, tratando de taponar sus heridas hasta la llegada de los servicios sanitarios.También ha manifestado que el acusado, que se encontraba en el interior de la vivienda, salió en varias ocasiones al jardín profiriendo expresiones como que la víctima "se lo tenía merecido".Reducción de penas por confesiónTras las declaraciones de todas estas personas, tanto la Fiscalía como la acusación particular ejercida por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha han accedido a que se aplique la atenuante de confesión al acusado, con una rebaja de penas de 25 a 22 años por el delito de asesinato y de 8 a 6 años por el de aborto. No obstante, mantiene los agravantes de parentesco y de género.Mientras, de su lado, la acusación, asimismo de solicitar también la aplicación del atenuante de confesión, se ha mantenido en su demanda de que se tenga en cuenta la circunstancia eximente o, en su defecto, atenuante de actuar bajo la influencia del alcohol y las drogas.Al finalizar el juicio, el acusado ha vuelto a tomar la palabra por última vez para afirmar que pese a lo que ha dicho la Fiscalía y lo que se ha escuchado en la vista, se arrepiente de ese día, de lo que pasó y de todo lo que ha perdido.

"Jamás me lo podré perdonar", ha concluido.