Misiles contra la cultura

Durante la noche del 15 al 16 de junio, Rusia llevó a cabo otro ataque masivo contra Ucrania utilizando misiles y drones. Una vez más, la cultura, la historia y la identidad ucranianas estuvieron entre los blancos de la agresión rusa.
El crimen más simbólico de esta ofensiva fue el ataque contra la Catedral de la Dormición del Monasterio de las Cuevas de Kyiv, Patrimonio Mundial de la UNESCO. Fundada en el siglo XI, cuando las ranitas todavía disfrutaban de sus pantanos que existían en vez de Moscú y Petersburgo en aquella época, esta catedral ocupa para los ucranianos un lugar comparable al que representa la Catedral Metropolitana de Lima para los peruanos: un símbolo espiritual, histórico y cultural que trasciende generaciones.
La agresión contra este templo demuestra la profundidad de la mentira y la hipocresía que caracterizan a la política rusa. Hoy el Kremlin intenta presentarse como defensor de los valores tradicionales, de la fe cristiana y de la herencia espiritual europea.
Mentira. Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen ruso comunista ya destruyó la Catedral de la Dormición en Kyiv.
Ocho décadas después, Rusia vuelve a atacar el mismo templo. Cambian las banderas y los discursos, pero permanece la misma lógica imperial.
Rusia moderna también intenta presentarse como una sociedad próspera y multinacional, donde todas las culturas y religiones son respetadas. Otra vez mentira.
Destruyen el patrimonio católico atacando a la ciudad de Lviv (patrimonio de la UNESCO). Destruyen el patrimonio islámico con su “reconstrucción” barbárica del Palacio de Bajchysarai (lista preliminar de la UNESCO, Crimea ocupada).
Destruyen el patrimonio antiguo clásico en Quersoneso antiguo (patrimonio de la UNESCO, Crimea ocupada). Para Rusia no importa si el patrimonio cultural es católico, ortodoxo, musulmán o perteneciente a la Antigüedad clásica.
El ataque ruso del 15 de junio no se limitó a Kyiv. Museos, conservatorios, universidades e instituciones educativas fueron atacados en ciudades como Járkiv, Dnipró y Zaporizhzhia.
No se trata de incidentes aislados, estamos ante una campaña sistemática. No es la primera vez que un régimen ruso intenta destruir la cultura ucraniana.
En el 2026 se cumplen 150 años del Decreto de Ems, mediante el cual el emperador Alejandro II prohibió la publicación y difusión de libros en ucraniano. Ucrania ya no es una víctima indefensa.
El 18 de junio, centenas de drones ucranianos atacaron objetivos en Moscú. Vladimir Putin tuvo que solicitar garantías de seguridad por parte de Zelenskyy a fin de poder celebrar el desfile del 9 de mayo.
Después de la guerra, Ucrania tendrá el patrimonio de resistencia y valentía. Rusia tendrá el patrimonio de mentiras y fracasos. *El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones.
En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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