Richard Madden ('Juego de tronos') revela lo que nadie quiere oír de Hollywood

Con la tercera temporada de La casa del dragón ya en marcha, Poniente vuelve a ser el centro de todas las miradas. La precuela de Juego de tronos ha reavivado el interés por la franquicia creada por George R.
R. Martin y, con ello, también el recuerdo de algunos de los momentos más traumáticos que dejó la serie original.Si algo convirtió a Juego de tronos en un fenómeno irrepetible fue su capacidad para romper a martillazos cualquier expectativa, especialmente con sus muertes.
Pocos personajes parecían intocables, y uno de los golpes más duros para los fans fue la caída de Robb Stark, el heredero del Norte interpretado por Richard Madden. Su final durante la inolvidable Boda Roja sigue siendo, más de una década después, una de las escenas más impactantes de la televisión reciente.Desde entonces, la carrera de Richard Madden ha dado un giro radical.
El actor escocés, que el pasado 18 de junio cumplió 40 años, ha pasado de lucir las pesadas pieles y armaduras de Poniente a mostrar un físico mucho más musculado en películas como Eternals de Marvel o series como Citadel, donde encarna a un espía de élite.Transformación físicaAunque ya se cuidaba durante su etapa en Juego de tronos, su transformación física se intensificó en los últimos años gracias a un entrenamiento mucho más exigente, combinado con gimnasio frecuente, running —incluyendo su afición por los maratones— y una alimentación muy controlada.El propio actor habló sin filtros sobre la presión estética que existe en la industria. "Yo era el gordito: cintura de 96 cm.
Ahora tengo entre 79 y 81 cm, así que hay que añadir otros 18 cm", contó aVogue en una entrevista concedida en 2019. Madden también quiso subrayar que estas exigencias no afectan únicamente a las mujeres: "He tenido muchos trabajos donde te dicen que bajes de peso y vayas al gimnasio.
No solo les pasa a las mujeres, también les pasa a los hombres todo el tiempo".Según explicó, llegó a vivir situaciones incómodas durante rodajes, desde comentarios sobre su cuerpo hasta vestuarios extremadamente ajustados que prácticamente funcionaban como un corsé, obligándole incluso a meter barriga.Alimentando el problema"Me encuentro con amigos actores —después de haber hecho una especie de dieta estricta, de apenas comer, de entrenar dos veces al día y de eliminar los carbohidratos para estas escenas— mirándonos unos a otros y pensando: 'Estamos alimentando la misma mierda contra la que estamos luchando'", explica.Una visión muy similar expresó Robert Pattinson, que se mostró especialmente crítico con esta tendencia en una entrevista con GQ. "Nadie estaba haciendo esto en los 70.
Incluso James Dean nunca tuvo que estar tan en forma como exigen ahora", afirmó al hablar del exigente entrenamiento al que se sometió para aparecer en The Batman.Sus declaraciones también reflejaban la frustración que sintió por las constantes críticas que recibió durante su transformación física para meterse en la piel del Hombre Murciélago en la película de Matt Reeves. "Creo que, si te pasas el día entrenando, eres parte del problema", remató.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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