Panamá reafirmó su posición como uno de los principales centros logísticos y de negocios del continente durante un panel organizado por el Atlantic Council, en el que autoridades gubernamentales, representantes del sector privado y líderes empresariales destacaron las fortalezas que convierten al país en un destino estratégico para las empresas multinacionales. La actividad, titulada “Comercio y logística: la oportunidad para atraer inversiones en Panamá”, se desarrolló en el marco de la 56° Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

En el encuentro participaron el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó; la subadministradora de la Autoridad del Canal de Panamá, Ilya Espino de Marotta; el embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera; y el director general de Panamá Pacífico, Henry Kardonski. Durante el panel, coincidieron en que la conectividad marítima, aérea y terrestre del país, sumada a un entorno favorable para la inversión y la presencia de sedes regionales de compañías globales, fortalece el papel de Panamá como una plataforma clave para el comercio, la logística y la expansión empresarial en América Latina.

Los expositores resaltaron que el país debe conservar y reforzar sus ventajas competitivas mediante reglas claras, infraestructura confiable, mayor preparación del talento humano, seguridad jurídica y una estrategia de largo plazo que permita responder a retos climáticos, tecnológicos y geopolíticos. El embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera, indicó que uno de los factores centrales para atraer capital extranjero es ofrecer certeza a quienes evalúan instalarse o ampliar operaciones en el país. “¿Qué es lo que quiere un inversionista?

Quieren certeza”, expresó Cabrera, al destacar que Panamá debe procurar que las licitaciones públicas y los procesos vinculados al Canal de Panamá cuenten con reglas predecibles y continuidad más allá de los cinco años de cada administración. El diplomático estadounidense mencionó que el ordenamiento de las finanzas públicas y el cumplimiento de compromisos pendientes con proveedores también inciden en la confianza empresarial.

Indicó que, de acuerdo con la información compartida por empresas estadounidenses que trabajan con el Gobierno, se han pagado más cuentas abiertas que en administraciones anteriores. “Uno quiere estar seguro que cuando da un servicio, se asegura que vaya a ser pagado”, aseveró Cabrera, quien consideró que esto puede parecer un elemento básico, pero es determinante para las compañías que analizan participar en contratos, licitaciones o proyectos de infraestructura. También destacó que Panamá debe continuar promoviendo oportunidades para que empresas estadounidenses participen en licitaciones relacionadas no solo con logística, sino con infraestructura crítica, educación y desarrollo de talento.

Cabrera remarcó que el Canal de Panamá mantiene un valor estratégico para Estados Unidos y para las cadenas globales de suministro. Explicó que cerca del 70% de la carga que transita por la vía interoceánica tiene como origen o destino Estados Unidos, mientras que el Canal representa alrededor del 5% del comercio mundial. “Para nosotros, cuando miramos el tema del Canal, es tan importante para nuestra economía asegurar de que haya productos en los estantes”, expresó el embajador, al explicar que la seguridad económica es también un componente de la seguridad nacional.

El representante estadounidense añadió que Panamá y Estados Unidos tienen una responsabilidad compartida en la protección y continuidad operativa de la vía acuática. “Hay dos países que, de acuerdo con los tratados, tienen esa responsabilidad de proteger el Canal: Estados Unidos y Panamá. Juntos”, expresó.

Según Cabrera, la cooperación entre ambos países no se limita al ámbito de seguridad, sino que incluye la atracción de inversiones duraderas, la formación de talento y la mejora del dominio del inglés, una condición que, expresó, muchas empresas consideran clave para contratar personal local. La subadministradora de la Autoridad del Canal de Panamá, Ilya Espino de Marotta, advirtió que el cambio climático y la variabilidad de las lluvias se han convertido en uno de los principales desafíos para preservar la confiabilidad de la ruta interoceánica.

Recordó que, durante la última década, el Canal ha enfrentado algunos de los años más secos de su historia. En 2023, las restricciones de agua obligaron a reducir temporalmente el número de cupos diarios para el tránsito de buques, con el fin de proteger tanto la operación canalera como el abastecimiento de agua potable para la población.

Espino de Marotta subrayó que el agua de los lagos del Canal no solo es esencial para el funcionamiento de las esclusas, sino que también abastece a más de 2 millones de personas y a sectores vinculados con la actividad económica, como puertos, aeropuertos, zonas francas, universidades y comercios. “Cuando pensamos en agua no es solo Canal, es el movimiento comercial de este país y asimismo el Canal”, aseveró. Ante la posibilidad de un nuevo evento de El Niño en 2026, la administradora electa explicó que la Autoridad del Canal ha implementado mecanismos para mejorar la planificación de tránsitos, entre ellos un sistema de reservaciones con subastas diarias y asignaciones de largo plazo para clientes.

Estas medidas, remarcó, buscan ofrecer mayor previsibilidad a las navieras y evitar que las restricciones por sequía afecten de manera reiterada el calado o la disponibilidad de cupos. Espino de Marotta destacó que el proyecto del lago de río Indio será una pieza clave para fortalecer la seguridad hídrica y la competitividad del Canal a largo plazo.

La iniciativa contempla crear una nueva reserva de agua, el embalse de río Indio, que permitirá almacenar el recurso durante períodos de abundancia y utilizarlo en años secos. Según explicó, el proyecto estaría terminado entre 2031 y 2032 y ayudaría a evitar futuras reducciones de calado o de cupos de tránsito. “Nos va a garantizar que no vamos a tener que recurrir a bajar calados o eliminar cupos”, afirmó.

La subadministradora también mencionó que el Canal analiza proyectos para diversificar y ampliar su impacto económico, entre ellos el desarrollo de un corredor energético y dos nuevas terminales portuarias. Indicó que estas inversiones permitirían aumentar el transbordo de carga, generar más empleos e ingresos y consolidar a Panamá como un centro regional de conexión marítima.

En la actualidad, el 72% de los buques portacontenedores que transitan por el Canal llega a uno de los puertos panameños, por lo que la ampliación de capacidad portuaria es vista como una oportunidad de crecimiento. Henry Kardonski, director general de Panamá Pacífico, planteó que las zonas francas pueden convertirse en espacios para ensayar soluciones que luego se repliquen en el resto del país, especialmente en materia de reducción de trámites, seguridad jurídica, trazabilidad de carga y comercio seguro.

Kardonski expresó que Panamá Pacífico tiene la responsabilidad de facilitar conexiones y potenciar oportunidades para que el país aproveche las tendencias de nearshoring, diversificación de cadenas de suministro y mayor integración hemisférica. “El rol más importante hoy en día de la zona franca lo veo en lo que hablaba el embajador: número uno, ser una plataforma para comercio seguro”, indicó. El ejecutivo indicó que Panamá debe avanzar hacia sistemas más automatizados y eficientes en aduanas, permisos y trazabilidad de mercancías, asimismo de cumplir estándares internacionales que den confianza a las empresas que buscan operar en plataformas logísticas regionales.

También resaltó la importancia de fortalecer la seguridad jurídica y de replicar mecanismos como la ventanilla única para reducir burocracia y facilitar las operaciones de las empresas. Kardonski destacó que la inversión en educación y formación de talento será determinante para que Panamá atraiga sectores más sofisticados, como tecnología, semiconductores, energía y centros de datos.

Propuso que el país se conecte con iniciativas tecnológicas de Estados Unidos y fortalezca sus vínculos con universidades internacionales, sin dejar de lado el papel de las instituciones académicas nacionales. A su juicio, Panamá debe aspirar a desarrollar centros de innovación y desarrollo en conjunto con universidades extranjeras y locales, incluida la Universidad Tecnológica de Panamá, para elevar el nivel de preparación de los profesionales panameños. “Al atraer negocios más sofisticados al país estamos elevando la necesidad de educación y el nivel de educación”, expresó.

Kardonski añadió que la colaboración entre el sector público, la empresa privada y la academia puede generar un círculo virtuoso de desarrollo, en el que la llegada de nuevas inversiones impulse mejores oportunidades laborales, capacitación y crecimiento económico. Por su parte, el ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, indicó que Panamá debe aprovechar su conectividad y ubicación geográfica no solo para mover mercancías, sino para atraer empresas, desarrollar actividades de mayor valor agregado y generar más empleo. “Conectamos rutas, conectamos mercados, pero también conectamos oportunidades en Panamá”, aseveró Moltó.

El ministro explicó que la estrategia gubernamental se enfoca en diversificar la plataforma económica, fortalecer la política comercial, promover la digitalización, apoyar a los sectores productivos y reducir obstáculos para los inversionistas. Según Moltó, los empresarios requieren estabilidad, talento humano, conectividad, reglas claras y una capacidad institucional que responda con eficiencia.

Estas condiciones, expresó, son necesarias para que las empresas puedan establecer operaciones regionales, producir, exportar y crecer desde Panamá. El titular del MICI destacó el impulso a regímenes especiales como Panamá Pacífico, las sedes de empresas multinacionales, las zonas francas y el régimen EMA, orientado a atraer manufactura al país. “La meta al final es que cada vez sea muchísimo más fácil invertir en Panamá”, remarcó.

Moltó concluyó que el éxito de la estrategia no debe medirse únicamente por la llegada de nuevas empresas, sino por la capacidad de traducir la inversión en beneficios concretos para la población. “La manera más fácil de medir el éxito es observar si las oportunidades están llegando a la gente”, expresó. “Queremos ver más inversión de los Estados Unidos aquí, claro que sí, más participación también de empresas panameñas en las cadenas de valor”.