SEÑOR DIRECTOR:Hoy, con la distancia que da el tiempo, las grandes reformas en educación, impuestos y trabajo parecen menos cercanas a una redención social que a una advertencia desoída. Lo que se llamó fantasmas de la derecha fue, quizás, la sombra anticipada de políticas erradas, envueltas en el lenguaje noble de los derechos sociales y en la promesa de una salvación que nunca terminó de llegar.

Repetir esos errores se debe evitar.Alejandra Velasco Ibáñez