Messi, lo extraordinario de lo simple y el sueño que sigue

POSADAS.— ¿Cuántas veces habrá hecho Messi el mismo gol? Más de cien seguro, quizás 200 y tal vez 300.
La pelota viene del fondo de la cancha, el 10 prepara la zurda y pone la pelota contra el palo más lejano. Todos los que vemos el partido sabemos que puede pasar, todos los que están jugando saben que puede pasar y de todas maneras pasa.Pasa porque Messi sigue disfrutando dentro de una cancha de fútbol, incluso en los días que él mismo definió como muy difíciles y que nada tienen que ver con la redonda, sino con cuestiones familiares.Argentina sigue firme en su sueño de defender el título obtenido en Qatar.
Lo demuestra con resultados, pero también con una estampa, la que construyó desde 2018, cuando el “inexperto” Sacaloni se hizo cargo del equipo. Argentina cambia de nombres, pero no de identidad.
Sabe sufrir, sabe jugar, sabe cuándo y cómo tiene que apurar a su rival. Tiene a su as de espadas, a Messi.La Scaloneta le ganó 2-0 a Austria por la 2° fecha de la zona J y se afirmó el pasaje a los 16avos de final.
Messi por duplicado. Messi por quintuplicado en la Copa del Mundo para ser el único goleador de la Selección.Todo arrancó a pedir de Argentina.
Austria intentó presionar, pero a base de toque cortos y transiciones rápidas, la Scaloneta sorteó esa primera barrera europea y atacó. Lautaro Martínez pisó el área y lo bajaron.
A través del VAR, el árbitro egipcio Amin Omar marcó penal y Lionel Messi tuvo la gran chance de romper el cero y convertirse en el máximo anotador de la historia de los mundiales.El 10 abrió mucho el remate y la pelota se fue afuera. El golpe lo sintió Argentina y también Austria.
Los europeos se animaron a ganar metros y a jugar más cerca del área del Dibu Martínez.La Scaloneta le cedió la pelota, a la espera de un pase que rompa líneas y que deje a los delanteros mano a mano con los defensores. La idea, seguramente, era que el desgaste lo haga Austria y encontrar, a través del buen pie de los mediocampistas argentinos, una conexión en velocidad y precisión para quedar mano a mano.Si hay una virtud que tiene la Scaloneta es la paciencia.
Saber aguantar sin la pelota si debe hacerlo y manejar la redonda cuando no encuentra espacios. Cuando Austria se cansó, porque está acostumbrado a que todo se tiene que resolver rápidamente, le regresó el control del juego a Argentina.Empezó la tenencia larga.
Empezó el dominio argentino en campo rival. La Albiceleste juntó pases, con Mac Allister, De Paul y Enzo Fernández como ejes, con Messi como la cuota de magia necesaria y con la necesidad de que Thiago Almada sea más partícipe de esas conexiones.Y el momento iba a aparecer, porque puede haber un bache, un error, pero la idea siempre está y la Scaloneta sabe a qué juega.
Almada rompió, Medina mandó el centro atrás y apareció el máximo goleador de la historia de los mundiales: Lionel Andrés Messi.No tenía que ser de penal, tenía que ser con esa jugada que el 10 hizo tantas veces y que incluso cuando los arqueros saben a dónde va a ir la pelota, nada pueden hacer. Lo extraordinario de hacer sencillo lo que no es.Argentina cerró el primer tiempo como le gusta, con la pelota en el piso y buscando el hueco para lastimar.
Austria se cerró bien, por eso no hubo otra chance clara, pero sí la Scaloneta se fue mejor al descanso.El inicio del complemento tuvo algunos contratiempos para Argentina. Cuti Romero salió y tuvieron que ponerle hielo en la rodilla y Austria volvió a ser dueña de la pelota, aunque exhibió muchas carencias a la hora de generar fútbol y, sobre todo, de cambiar lo que no estaba en su guion.
Cuando tuvo la pelota buscó llegar al área rival con tres o cuatro pases y cuando no lo logró mandó centros cruzados.Argentina fue todo lo contrario. Esperó que pase el momento de los europeos, aguardó más replegado, pero sin que los de rojo le generaran un problema.
Buscó siempre al jugador más libre y a Almada y a Messi para romper con la monotonía que proponía Austria.¿Cuál fue el gran mérito de Austria? Cerrar los circuitos de juego en la mitad de la cancha, no mucho más.
Argentina sufrió la poca intervención que tuvieron Enzo Fernández y De Paul. Entró Julián Álvarez para tratar de recuperar y salir rápido de cara al arco, pero la Scaloneta decidió esperar.Entraron, también, Tagliafico, Nico González y Leandro Paredes.
Scaloni buscó más tenencia en los últimos minutos, para intentar cerrar el partido, pero sobre todo para no correr tanto sin la pelota y tratar de alejar el peligro del arco del Dibu Martínez.Y esperar tiene premio. Messi se escapó, intentó Julián y no pudo, Paredes se la dio al 10 y al final sí.
Intentar tuvo su recompensa. Messi no deja de romper récords, de anotar su nombre en o alto del Olimpo del fútbol.
Argentina disfruta de un jugador que marcó una época y que hizo extraordinario lo simple.Argentina está en 16avos de final. Dio el primer paso y ahora esperará por su rival.
Antes llegará Jordania, el sábado desde las 23, para cerrar la fase de grupos. La Scaloneta sigue soñando.
Información de El Territorio (Misiones). Edición y redacción: Noticias Today.
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