Netflix tiene a su propio Stephen King. Se trata de Harlan Coben, novelista y flamante desarrollador de series al que el mismo King respeta y recomienda.

Coben está luego de varios éxitos de Netflix y el pasado 18 de junio llegó a España su nueva criatura: se trata de Te encontraré.Te encontraré está compuesta por ocho capítulos, todos los cuales llegaron a Netflix la vez. En este caso, Harlan Coben es la fuente de la que emana la miniserie: él publicó el libro en el que se inspira, pero no está involucrado ni como guionista ni como desarrollador de la serie, algo que sí hizo en la más reciente producción de Coben, En fuga, y también para Netflix.Apenas cuatro días después de su lanzamiento, la plataforma ha vuelto a demostrar su gran olfato para el thriller efectivo.

Y no es para menos, ya que la nueva adaptación de Coben acaba de convertirse en un fenómeno global luego de alcanzar el número 1 de Netflix en 75 países, consolidando una vez más el idilio entre la plataforma y el escritor.'Te encontraré': ¿Quién participa en la nueva miniserie de Netflix?El puesto de director de los episodios de la serie está muy repartido, aunque vale señalar a Brad Anderson, que ha pasado por The Wire, Fringe y ganado dos Globos de Oro por The Shield y Boadwalk Empire. En el reparto de Te encontraré, la punta de lanza es Sam Worthington (protagonista de la saga Avatar), seguido de Britt Lower (Severance) o Milo Ventimiglia (This is us).¿De qué trata 'Te encontraré'?No hay nada que funcione mejor que una premisa que ya ha demostrado su éxito anterior.

Harlan Coben se caracteriza por ser un autor que parte de tramas a priori no demasiado originales pero que consigue llevárselas a su terreno a fuerza de giros, momentos dramáticos y un perfilado magnífico de sus personajes.Es el caso de Te encontraré, que comienza con un padre encarcelado por el asesinato de su hijo. El hombre debe lidiar con dos cargas insoportables: la de saberse inocente y, por tanto, erróneamente encarcelado y el duelo por la muerte trágica de su hijo.No obstante, a la jaula en la que el padre llora a su hijo llegan pruebas alentadoras e inesperadas: es posible que su hijo siga vivo en alguna parte.

Las evidencias son lo suficientemente esperanzadoras como para que el padre, en lugar de presentárselas a la justicia para que esta ponga en marcha sus mecanismos, decida tomar un atajo: escaparse de la cárcel para ir en busca de alguien a quien creía muerto y a quien todos creen muerto por sus propias manos.