El triunfo del candidato libertario Abelardo de la Espriella en el balotaje presidencial de Colombia reconfiguró el mapa político de América del Sur y fortaleció la presencia de gobiernos de derecha en la región.Con este resultado, Colombia se incorpora a un bloque integrado por Argentina, Chile, Ecuador, Paraguay, Bolivia y Perú, que también mantienen administraciones de derecha. El escenario deja a Brasil como la principal elección pendiente para determinar si esta tendencia logra consolidarse en el continente.Un bloque de siete gobiernos de derechaLa victoria de De la Espriella llegó después de que Keiko Fujimori quedara encaminada a asumir la presidencia de Perú.

Con ambos resultados, América del Sur suma siete gobiernos de derecha y reduce los espacios de poder de la izquierda en la región.No obstante, analistas consultados por La Nación (Argentina) consideran que este fenómeno no responde únicamente a un cambio ideológico de los votantes.Eduardo Ruiz, analista de Control Risks, explicó que existe un movimiento regional hacia la derecha impulsado por factores prácticos. Entre ellos destacó el deterioro de la seguridad, el bajo crecimiento económico, el aumento del costo de vida, la frustración con las élites políticas tradicionales y el desgaste de varios gobiernos de izquierda.Según el especialista, estas condiciones favorecen a candidatos que ofrecen orden, estabilidad y políticas orientadas al mercado.El desgaste de los oficialismosLa tendencia inició a tomar fuerza en 2017 cuando el entonces presidente ecuatoriano Lenín Moreno se distanció del proyecto político de Rafael Correa y promovió una orientación más liberal.Posteriormente, el triunfo de Daniel Noboa en Ecuador reforzó esa dinámica en medio de una crisis económica y del crecimiento de la violencia vinculada al narcotráfico.En Argentina sucedió un proceso similar.

El electorado respaldó a Javier Milei luego de años de inestabilidad económica, aumento de la inseguridad y descontento con la dirigencia tradicional.Bolivia también experimentó un cambio político con la llegada de Rodrigo Paz, quien desplazó al Movimiento al Socialismo (MAS), agrupación que dominó gran parte de las últimas dos décadas bajo el liderazgo de Evo Morales y Luis Arce.A pesar de ello, el gobierno boliviano enfrentó protestas y bloqueos en distintas regiones del país.Chile también cambió de rumboEn Chile, el conservador José Antonio Kast derrotó a la candidata comunista Jeannette Jara en el balotaje presidencial.El resultado puso fin al ciclo político iniciado por el expresidente Gabriel Boric y confirmó el avance de la derecha en el Cono Sur.No obstante, la administración de Kast también enfrentó dificultades. Entre ellas figuraron ajustes en el gabinete y presiones derivadas de la expectativa ciudadana por resultados rápidos.Paraguay mantiene una excepciónEl caso paraguayo presenta características distintas.La continuidad del presidente Santiago Peña no representó una ruptura política, sino la permanencia del Partido Colorado, una fuerza que gobernó el país de manera casi ininterrumpida durante aproximadamente 70 años.Por esa razón, Paraguay no encaja en la lógica de alternancia que sí se observó en otros países sudamericanos.Perú se aparta de la tendencia regionalEl escenario peruano también muestra diferencias relevantes.La elección de Keiko Fujimori sucedió después de dos gobiernos interinos conservadores encabezados por José María Balcázar y José Jerí.

Ambos ya habían desplazado a la izquierda representada por Dina Boluarte.Asimismo, Fujimori lidera Fuerza Popular, partido que ya poseía mayoría en el Congreso antes de los comicios.En una década marcada por la inestabilidad política y el paso de nueve presidentes, el Congreso adquirió un papel central en la vida institucional peruana.Informes de Human Rights Watch señalaron que varios legisladores debilitaron durante los últimos años la independencia judicial y promovieron iniciativas vinculadas a intereses particulares.¿Un cambio duradero?Los especialistas advierten que la actual expansión de la derecha no garantiza una hegemonía prolongada.Juan Negri, director de la carrera de Estudios Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella, considera que muchos de estos oficialismos podrían perder futuras elecciones.Según el académico, los gobiernos de derecha todavía no alcanzan una dominación estructural en la región.Brasil definirá el próximo capítuloLa atención regional se concentra ahora en Brasil, cuya elección presidencial se realizará en octubre.De acuerdo con Ruiz, un triunfo de la derecha tendría un enorme peso político y simbólico debido a que Brasil es la mayor economía y la mayor democracia de América Latina.El panorama electoral permanece abierto. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva intenta mantener el respaldo oficialista mientras la oposición busca consolidar una candidatura competitiva.Entre los aspirantes figura Flávio Bolsonaro, quien concentra buena parte del apoyo asociado al expresidente Jair Bolsonaro.Negri indicó que el antilulismo conserva fuerza y que la marca Bolsonaro sigue teniendo influencia.

No obstante, estimó que tanto la coalición de centroizquierda como la de centroderecha mantienen posibilidades reales de triunfo.La elección brasileña podría convertirse en el factor decisivo para determinar si el actual giro político de América del Sur logra consolidarse o si el mapa regional vuelve a cambiar en los próximos años.*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión.

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