A pocos meses de conocerse al próximo presidente del Perú, conversamos con César Candela, vicepresidente de la SNCI, quien analiza los principales desafíos de la infraestructura nacional, la continuidad de los proyectos estratégicos y las medidas necesarias para cerrar la brecha de inversión y acelerar el desarrollo del país.El próximo gobierno recibirá una cartera importante de proyectos con distintos niveles de avance. Si pudiera priorizar tres proyectos principales, ¿cuáles serían?Priorizaría tres proyectos: las Líneas 3 y 4 del Metro de Lima, el Anillo Vial Periférico y la Nueva Carretera Central.

Las Líneas 3 y 4 implican una inversión superior a los US$14 mil millones y beneficiarían a más de siete millones de ciudadanos en Lima y Callao, mejorando la movilidad en 25 distritos. El Anillo Vial Periférico, con una inversión de US$3.400 millones, permitirá conectar 12 distritos de Lima, reducir la congestión vehicular y mejorar el acceso al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez.

Finalmente, la Nueva Carretera Central demandará cerca de US$6 mil millones y beneficiará a casi 11 millones de peruanos, fortaleciendo la conexión entre Lima y la sierra central con una vía moderna y de mayor capacidad.¿Cómo asegurar la continuidad de proyectos entre gestiones?La inversión pública no puede depender de los ciclos políticos. Para garantizar la continuidad, los proyectos deben estar priorizados en planes de mediano y largo plazo que trasciendan las gestiones de cuatro años.

Asimismo, es clave fortalecer el servicio civil técnico para asegurar la permanencia de equipos especializados. También se requiere coordinación entre niveles de gobierno y respeto por la cartera estratégica del Plan Nacional de Infraestructura y Competitividad, que prioriza 72 proyectos a nivel nacional.¿Cuál será el principal desafío en infraestructura para el próximo gobierno?El principal desafío será cerrar la brecha de más de US$110 mil millones y asegurar la continuidad del Plan Nacional de Infraestructura, que contempla cerca de S/144 mil millones (unos US$40 mil millones) en cinco años.

Esto implica mantener la ejecución sin interrupciones y garantizar que los recursos —más de S/9 mil millones entre crédito suplementario y canon— se traduzcan en obras efectivas. El reto central es la eficiencia del gasto público.

Para ello, se requiere fortalecer capacidades técnicas de gobiernos regionales y locales con capacitación permanente, idealmente trimestral, debido a la alta rotación de funcionarios y los riesgos climáticos como el Fenómeno El Niño. Sin ese fortalecimiento, los recursos no se traducirán en resultados.El Perú necesita integración: la infraestructura impacta agricultura, minería, turismo y comercio, según su correcta o mala ejecución.César Candela, vicepresidente de la SNCI¿El país está realmente preparado para enfrentar huaycos e inundaciones?No.

Hemos revisado información pública y, con base en convenios con instituciones, el presupuesto solicitado por la entidad a cargo de los principales proyectos muestra que no estamos preparados. De los S/840 millones solicitados en el crédito suplementario, solo se asignaron S/200 millones.

Seguimos con una política de gestión de infraestructura reactiva y no preventiva: reaccionamos después de la desgracia y no la prevenimos. En Tumbes y Piura se prevén, según estudios especializados, unos siete meses de lluvias intensas; en Lambayeque el riesgo aumenta, e incluso en Puno, Lima e Ica.

En el Fenómeno El Niño Costero el impacto fue en 9 regiones y más de 525 municipios. A nivel económico, no estaríamos preparados pues de los 840 millones solicitados en el crédito suplementario solo se aprecia la asignación de 200 millones estimo que debe acudirse a los recursos del fondo de contingencia.¿Por qué seguimos reaccionando a los desastres en lugar de invertir en infraestructura preventiva?Esas son decisiones de carácter político.

Aunque puede haber voluntad, los constantes cambios de gobierno a nivel central no han sido saludables, más allá del conocimiento técnico de los ministros o del presidente de turno. La alta dirección política del país ha afectado las decisiones.

La asignación de recursos y los cambios frecuentes de autoridades —como ministros de Economía o de Transportes— impactan en la coordinación con gobiernos regionales y municipales, afectando la continuidad de la política pública, como si se cambiara de entrenador varias veces en un partido de 90 minutos. Esto genera cambios de visión que afectan la gestión y ejecución.

Sin una adecuada labor de descolmatación y prevención, se incrementa el riesgo frente a eventos climáticos que impactan en la agricultura, las vías del norte y la economía del país.¿Qué recomendaría al próximo presidente en sus primeros 100 días?Primero, enfrentar de inmediato el fenómeno El Niño y disponer la capacitación permanente de quienes están a cargo de las oficinas de ejecución presupuestal. Implementaría una oficina de monitoreo desde el despacho presidencial para hacer seguimiento a la ejecución presupuestal, porque a mayor control, mejor ejecución.

También evaluaría la designación ad honorem de un consejero experto en infraestructura y la delegación de facultades para medidas inmediatas. Es necesario ordenar el aparato estatal y mejorar la gestión.

Asimismo, propondría la creación de un ministerio único de infraestructura, sin despedir al personal CAS, sino reubicándolo y capacitándolo previamente para trabajo remoto de ser necesario a gobiernos regionales y locales para mejorar la ejecución del gasto en los 25 gobiernos regionales y más de 1,600 municipalidades. Finalmente, reforzaría a los gobiernos subnacionales para mejorar la ejecución de bienes, servicios y obras, y cerrar la brecha de infraestructura.Si en cinco años hubiera un solo logro, ¿cuál debería ser?Haber adjudicado e iniciado la ejecución de los 8 proyectos ferroviarios vía APPs que conectarían las provincias del Perú cuyo valor ascienden a casi U$ 50 mil millones integrando al país con participación de inversión privada y cooperación internacional.

El sector Transportes y Comunicaciones así como Proinversion tienen en sus manos dicha conducción y el Gobierno la decisión política. Sería un avance muy importante porque las provincias vienen reclamando desarrollo desde hace mucho tiempo.

Estos ferrocarriles ayudarían a integrar el país y dinamizar el desarrollo en distintas regiones. Sería extraordinario para el Perú.Publirreportaje