Las pausas de hidratación, también conocidas como ‘cooling break’, se han convertido en una de las novedades más comentadas por los hinchas del Mundial 2026. Aunque fueron implementadas para proteger la salud de los futbolistas frente a las altas temperaturas que se registran en gran parte de Estados Unidos, México y Canadá durante junio y julio, la medida ha generado críticas entre hinchas, jugadores y entrenadores.¿Para qué sirve la pausa de hidratación?La lógica detrás de estos descansos es sencilla: permitir que los futbolistas se hidraten durante los partidos en un torneo que se disputa en pleno verano norteamericano.

No obstante, para muchos seguidores, las interrupciones han alterado una de las características más valoradas del fútbol: su continuidad.Tradicionalmente, cada tiempo de un partido dura 45 minutos y apenas se interrumpe por situaciones puntuales, como goles, faltas y –desde hace algunos años– con las revisiones del VAR. En cambio, desde esta Copa del Mundo, los árbitros están obligados a detener el juego a mitad de cada tiempo para una pausa de hidratación de aproximadamente tres minutos.La FIFA decidió estandarizar estos descansos luego de utilizarlos de forma más flexible en torneos recientes.

Por eso, las pausas se realizan sin excepciones, incluso cuando las temperaturas son moderadas, llueve o el partido se juega en estadios cerrados con aire acondicionado.Las reacciones del mundo fútbolSin embargo, la recepción ha estado lejos de ser unánime. En algunos estadios, los aficionados han respondido con pifias cuando el árbitro detiene el encuentro. @sportbible The stadium is air-conditioned 👀😅 #sportbible #FIFAWorldCup #football #england #worldcup ♬ original sound - SPORTbible En redes sociales también abundan las críticas de quienes consideran que los descansos rompen el ritmo natural del juego.Parte del rechazo proviene de una comparación que algunos hinchas, especialmente fuera de Estados Unidos, han hecho con otros deportes norteamericanos.

Para ellos, estas interrupciones acercan el fútbol a un formato más parecido al fútbol americano o al básquetbol, con pausas frecuentes que fragmentan la continuidad del juego.Las dudas también han llegado desde dentro de la cancha. El seleccionador de Estados Unidos, Mauricio Pochettino, expresó que solo considera justificadas estas pausas cuando las condiciones climáticas son extremas.

En una línea similar, el defensa neerlandés Virgil van Dijk también expresó su descontento con la medida.Un exceso publicitarioOtro punto de controversia tiene que ver con las transmisiones televisivas. Anteriormente, cuando se empezó a experimentar con estas pausas de hidratación, muchas transmisiones televisivas aprovechaban de enfocar y escuchar las instrucciones tácticas de los entrenadores a sus jugadores.No obstante, hoy la mayoría de las cadenas han aprovechado los cooling break para insertar bloques publicitarios adicionales, algo poco habitual en el fútbol (fuera del entretiempo).

Esta práctica ha aumentado el malestar de los espectadores, que sienten que las interrupciones responden más a intereses comerciales como deportivos.El cambio de ritmo en el juegoAl mismo tiempo, las pausas han abierto una nueva ventana para que los entrenadores realicen ajustes tácticos durante el partido. El técnico de Brasil, Carlo Ancelotti, reconoció que utilizó uno de estos descansos para corregir aspectos estratégicos que ayudaron a su equipo a reaccionar para lograr el empate en el primer duelo con Marruecos.También existe un debate más difícil de medir: el del llamado “impulso” o momento anímico de un equipo.

Algunos aficionados sostienen que una pausa puede cortar una buena racha de juego y cambiar la dinámica de un partido. Aunque no existen pruebas concluyentes de ello, cada gol anotado poco después de una interrupción suele reavivar esta discusión.El entrenador de Argentina, Lionel Scaloni, comentó que “se hace raro adaptarse” a las pausas de hidratación porque “se hace un poco cortado el partido”.Por ahora, las pausas de hidratación parecen haber llegado para quedarse.

La FIFA las defiende como una medida de protección para los futbolistas, mientras que una parte importante de los futboleros sigue viéndolas como una excusa para maximizar ganancias.