El negocio de la última milla - Negocios

El auge del comercio electrónico en el país ha abierto la puerta de otros negocios clave en la cadena, la logística y el puerta a puerta. El desafío es que el producto adquirido vía digital llegué en tiempo y forma.
La última milla ya no es solo un proceso de transporte; es el punto crítico donde se gana o se pierde la lealtad del consumidor moderno. La inversión en tecnología no solo busca reducir los costos operativos para las empresas, sino asegurar que la promesa de entrega se cumpla de manera sostenible y sin fricciones.
Pero, al final, la última milla depende del humano: el repartidor. Para que eso suceda, fuera de los shoppings, centros gastronómicos de alto tráfico, Biggies, farmacias, hay decenas de motorizados al acecho del llamado.
Detrás de esa operación, aparentemente simple, hay una cadena logística de varios eslabones, tecnología en tiempo real, un repartidor en moto navegando el tráfico pesado de Asunción y un modelo de negocio que genera ingresos altos. La última milla, ese tramo final entre la marca, producto y las manos del consumidor, se convirtió en el campo más caliente del comercio local.
Pedidos Ya opera en Paraguay desde 2015. Hoy es la plataforma con mayor penetración en el país.
Su red abarca restaurantes, farmacias, supermercados y tiendas de conveniencia en Asunción, Ciudad del Este, Encarnación y otras ciudades del interior. La compañía opera en varios países, procesa miles de pedidos diarios y emplea a centenares de repartidores activos.
Otras plataformas abrieron antes el servicio, otras llegaron después con una propuesta distinta. Su diferencial es la cercanía con el comerciante local y una estructura de comisiones que busca ser más amigable con el comercio chico.
Las plataformas compiten en precio, velocidad, red de aliados y catálogo. El resultado es un consumidor que hoy espera aproximadamente 35 minutos para recibir cualquier pedido y que no está dispuesto a pagar de más por el envío.
El delivery de comida fue la puerta, pero el negocio se expande hacia el comercio electrónico, productos y servicios para el hogar, tiendas de conveniencia y hasta el frutero que opera desde su camioneta a las afueras del parque de La Salud del IPS y lleva sus productos a la puerta del cliente. Las ventas online en Paraguay crecieron sostenidamente en los últimos tres años.
Tiendas, marcas de ropa, electrónica y productos de belleza descubrieron que sin solución logística propia, el ecommerce no funciona. Ahí emergieron operadores especializados.
Emprendimiento y varias startups locales ofrecen servicios de fulfillment (almacenaje, picking y despacho) para marcas que no quieren ni pueden armar su propio brazo logístico. El modelo es simple: el comerciante vende online, el operador se encarga de todo lo demás.
El mayor desafío del sector no es solo tecnológico. Es humano.
La escasez de repartidores confiables, la rotación alta y los costos crecientes de combustible presionan los márgenes de toda la cadena. Algunas plataformas migraron hacia modelos híbridos: flotas propias para las horas pico y repartidores independientes para cubrir la demanda variable.
La moto sigue siendo el rey del delivery paraguayo. Pero aparecen pilotos de bicicleta en zonas densas de Asunción, y al menos el MIC consulta cómo operar en el país con drones.
Marco Riquelme, junto a los viceministros Javier Viveros y Eduardo Gustale, visitaron hace poco la planta de Zipline en EE.UU. para analizar la llegada de tecnología de entregas con drones autónomos a zonas más alejadas. El interior del país sigue siendo territorio virgen.
Ciudades como Coronel Oviedo, Pedro Juan Caballero o Concepción tienen demanda, pero poca oferta organizada. Quien resuelva la ecuación logística fuera de la capital tendrá una ventaja enorme.
El negocio de acercar el producto al cliente es infraestructura comercial. Y en Paraguay, recién está encontrando su velocidad de crucero.
Fundada en 2015, en Bogotá, fue la primera startup latinoamericana de delivery en alcanzar la valoración de unicornio, más de US$ 1.000 millones, cuando SoftBank inyectó en 2019. Hoy opera en nueve países de la región y su valuación supera los US$ 5.000 millones.
Su modelo rompió el esquema. No es solo delivery de comida: es una superapp que integra restaurantes, supermercados, farmacias, retiro de efectivo, envíos entre personas y hasta servicios financieros a través de RappiPay.
El repartidor es el eslabón que conecta todo.
Información de ABC Color (Paraguay). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.