Brasil acorta distancias y desafía el liderazgo argentino en el mercado mundial de harina de soja

SANTA FE.— La industria sojera argentina atraviesa un escenario de creciente competencia internacional. Brasil, tradicional rival en la producción agrícola, continúa ganando terreno en el mercado global de harina de soja y se acerca cada vez más al liderazgo que Argentina mantiene desde hace décadas en uno de sus principales productos de exportación.
El fenómeno quedó reflejado en un reciente informe elaborado por especialistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, que advierte sobre una reducción sostenida de la brecha exportadora entre ambos países, impulsada principalmente por el fuerte crecimiento de la capacidad de procesamiento industrial brasileña. Las proyecciones para el primer semestre de 2026 indican que Brasil exportará más de 12,3 millones de toneladas de harina de soja, mientras que Argentina alcanzaría alrededor de 13,3 millones.
La diferencia es cada vez menor y contrasta con el amplio margen que existía apenas cinco años atrás. Brasil expande su industria y gana competitividad El avance brasileño no es casual.
Durante los últimos años, el vecino país impulsó una fuerte expansión de su industria de molienda de soja, alcanzando en 2025 un récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, un volumen casi 23% superior al registrado en 2021. Mientras tanto, la industria argentina muestra un crecimiento mucho más moderado, afectada por diversos factores económicos y productivos que limitan la expansión de la capacidad instalada.
Los números reflejan con claridad el cambio de escenario. En el primer semestre de 2021, Argentina exportaba un 86% más de harina de soja que Brasil.
Esa diferencia se redujo al 23% en igual período de 2025 y podría caer a apenas un 8% durante el primer semestre de este año. Uno de los factores que explica este fenómeno es la política de promoción de biocombustibles implementada por Brasil.
El crecimiento de la producción de biodiésel incrementó la demanda de aceite de soja, incentivando una mayor molienda y generando simultáneamente una mayor oferta de harina, que luego se vuelca a los mercados internacionales. Esta situación impacta directamente sobre el principal producto de exportación del complejo agroindustrial argentino y sobre uno de los principales formadores del precio de la soja en el mercado interno.
El aceite de soja gana protagonismo en el negocio global Mientras la harina pierde valor relativo, el aceite de soja se consolida como el gran protagonista del mercado internacional. La reciente firma de un acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán, que abrió una nueva etapa de negociaciones y redujo las tensiones en Medio Oriente, provocó una fuerte caída en los precios internacionales del petróleo.
Luego de haber superado los 110 dólares por barril durante mayo, el crudo Brent retrocedió por debajo de los 80 dólares, generando también presiones bajistas sobre los aceites vegetales. A pesar de ello, la demanda vinculada a los biocombustibles mantiene al aceite de soja en niveles históricamente elevados.
En el mercado de Chicago, el denominado "oil share" —la participación del aceite dentro del ingreso total de la industria procesadora— alcanzó el 55%, el valor más alto desde que existen registros. La situación también se replica en Argentina.
Aunque los precios locales son inferiores a los de Estados Unidos, el aceite de soja argentino logró sostener valores superiores a los 1.100 dólares por tonelada durante los últimos tres meses, ubicándose entre los más altos de la última década. En contraste, la harina de soja sufrió una caída cercana al 10% desde los máximos alcanzados en mayo, presionada por la abundante oferta global y por las ventas especulativas en los mercados internacionales.
En la actualidad, cerca del 50% del poder de compra de la industria aceitera argentina depende del valor del aceite, una proporción inusualmente elevada para el negocio sojero nacional. El maíz también enfrenta un escenario de precios más débiles La presión sobre los mercados agrícolas no se limita a la soja.
El maíz atraviesa un proceso similar de ajuste de precios, en un contexto marcado por el avance de la cosecha sudamericana y mejores perspectivas productivas en Estados Unidos. En Argentina, la cosecha nacional ya supera el 58% de avance, con una fuerte participación del maíz tardío, especialmente en la región núcleo.
No obstante, el ingreso de una oferta récord desde Sudamérica y las buenas condiciones de los cultivos estadounidenses generaron una corrección bajista en los mercados internacionales. Las cotizaciones futuras del cereal retrocedieron cerca de 10 dólares por tonelada respecto de los máximos observados a mediados de mayo y volvieron a niveles previos a las tensiones geopolíticas registradas en la zona del estrecho de Ormuz.
A ello se suma la fuerte reducción de posiciones compradas por parte de los fondos de inversión en Chicago, que en pocas semanas desarmaron apuestas equivalentes a 44 millones de toneladas de maíz. No obstante, algunos factores podrían limitar nuevas bajas.
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Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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