LONDRES.- El regreso de Andy Burnham al Parlamento ha convertido al alcalde del Gran Manchester en el principal candidato para suceder a Keir Starmer como primer ministro, y con él llega el “manchesterismo”, su visión para Gran Bretaña.Burnham ganó una elección parcial en la circunscripción de Makerfield, en el norte de Inglaterra, luego de casi una década fuera de Westminster como alcalde del Gran Manchester, una de las ciudades más grandes de Gran Bretaña.Este hombre de 56 años quiere aprovechar las lecciones del rápido auge económico de Manchester para reestructurar la economía británica, lastrada por un crecimiento irregular y unas finanzas públicas precarias.Esto es lo que sabemos sobre su modelo económico, que él describe como un “socialismo favorable a las empresas”, y sus planes más amplios.DevoluciónLa visión de Burnham se manifiesta con mayor claridad en lo que respecta a la descentralización: acelerar el traspaso de poder desde Londres, que ha dominado cada vez más la economía británica en las últimas décadas.Si bien en los últimos 30 años se ha descentralizado cierto poder —entregándolo a los parlamentos de Escocia y Gales y a los alcaldes electos de las regiones metropolitanas, entre otros—, el progreso en el cambio de mecanismos económicos, como el control del gasto en infraestructuras o los impuestos, ha sido limitado.Esto convierte a Gran Bretaña en uno de los países con mayor centralización financiera del mundo desarrollado, según datos de la OCDE. Los economistas afirman que esto ha incrementado la desigualdad entre Londres y el resto del país.Burnham se ha comprometido a reformar la estructura financiera de Gran Bretaña otorgando a las comunidades un control directo sobre los aspectos que dan forma a la vida cotidiana: vivienda, servicios públicos, transporte y educación.Cita la red integrada Bee Network de Manchester, un sistema que ha logrado que la gente vuelva a utilizar el transporte público, como un ejemplo del “manchesterismo” en acción.Impuestos y gastosBurnham aún no ha explicado cómo equilibraría los impuestos, el gasto y el endeudamiento.

Su campaña se ha centrado en intentar tranquilizar a los inversores sobre su credibilidad fiscal.El pasado mes de septiembre, inquietó a los inversores al afirmar que Gran Bretaña tenía que “superar esta situación de estar endeudada con los mercados de bonos”.En enero, aseveró que sus palabras habían sido malinterpretadas: no era indiferente al mercado de bonos soberanos británicos de 2,8 billones de libras esterlinas (3,7 billones de dólares), pero creía que la economía de “bucle de bajo crecimiento” no beneficiaba a los inversores.Burnham afirma que años de privatización y desregulación no solo han privado al gobierno del control sobre sus costos y servicios, sino que también lo han cargado de ineficiencias.Como ejemplo paradigmático, cita la escasez crónica de viviendas sociales de bajo costo, lo que obliga al Estado a pagar grandes sumas en ayudas que van a parar a manos de propietarios privados.Burnham se ha comprometido a respetar las normas fiscales vigentes, que incluyen equilibrar el gasto corriente con los ingresos para el ejercicio 2029/30, y a cumplir la promesa electoral del Partido Laborista de 2024 de no subir los impuestos a los trabajadores.Esa promesa descarta los aumentos en las tasas de los impuestos que generan la mayor parte de los ingresos del gobierno: el impuesto sobre la renta, las cotizaciones a la Seguridad Social de los empleados y el impuesto sobre el valor añadido.Ha retirado algunas propuestas con importantes implicaciones para el gasto, incluyendo la compensación para las mujeres cuya edad de jubilación se elevó de 60 a 65 años, y los recortes en los reembolsos de los préstamos estudiantiles.No obstante, Burnham se ha comprometido a mantener la triple garantía, una política que aumenta la pensión estatal cada año en consonancia con la inflación, el crecimiento medio de los ingresos o el 2,5%, lo que sea mayor, lo que le cuesta al Tesoro miles de millones de libras.En materia de servicios públicos, ha abogado por un mayor control estatal, aunque sin llegar a comprometerse con la renacionalización total, una distinción que, según los críticos, carece de definición. No obstante, en el caso de la endeudada Thames Water, Burnham aseveró que podría considerar la posibilidad de la propiedad pública.“Su credibilidad económica a nivel nacional no ha sido puesta a prueba...

Sigue sin estar claro si su enfoque regional se traduciría eficazmente en una política nacional”, aseveró Kallum Pickering, economista jefe del banco de inversión Peel Hunt.InmigraciónBurnham apoya algunas de las políticas de inmigración más estrictas introducidas por la ministra del Interior, Shabana Mahmood, en los últimos meses, que tienen como objetivo limitar tanto la migración legal como la ilegal.En lo que respecta a la migración ilegal, Burnham ha declarado que consideraría medidas más estrictas para disuadir a las personas de cruzar el Canal de la Mancha desde Francia en pequeñas embarcaciones, al tiempo que argumenta que los refugiados necesitan rutas legales y seguras hacia Gran Bretaña.Ha dicho que las personas que ya se encuentran en el país y que están “en el limbo” debido al sistema de inmigración necesitan poder trabajar, lo que sugiere que podría suavizar algunas de las medidas de Mahmood.Salud y asistencia socialBurnham, quien fue ministro de Sanidad entre 2009 y 2010 durante el mandato de Gordon Brown, ha declarado que intentará reformar el sector de la asistencia social británica con el objetivo de aliviar la presión sobre el Servicio Nacional de Salud.Los sucesivos gobiernos han tenido dificultades para reformar la asistencia social, mientras que el costo de la atención a las personas mayores en residencias de ancianos se dispara.Declaró al periódico The Guardian que estudiaría cómo los cambios en el impuesto de sucesiones podrían ayudar a financiar una solución para la asistencia social.Vínculo con la UEBurnham hizo campaña a favor de que Gran Bretaña permaneciera en la Unión Europea durante el referéndum del Brexit en 2016. Dos años después, cuando se negociaban los términos de la salida, expresó que apoyaría un segundo referéndum.El año pasado expresó que quería ver a Gran Bretaña reincorporarse a la UE durante su vida.

Luego de convertirse en candidato por Makerfield, aseveró que conseguir la adhesión a la UE no era una prioridad.“No estoy proponiendo que el Reino Unido considere reincorporarse a la UE”, expresó al lanzar su campaña. “Respeto la decisión que se tomó en el referéndum”.Agencia Reuters