El ministro de Economía, Luis Caputo, confía en que 2027 no se parecerá en nada a años electorales previos en Argentina y que será un “paseo en el parque”. La acumulación de reservas juega un rol central, pero también el respaldo internacional.

Este último, no obstante, suma cuestionamientos en el exterior sobre el efecto que puede tener en el dólar. Desde el mercado ven con entusiasmo la acumulación de reservas, pero miran con cautela la premisa del ministro.

Es que ese escenario dependerá de la fortaleza con la que llegue el presidente Javier Milei a las elecciones, algo que miran con cautela, principalmente por la debilidad del mercado interno y el deterioro del poder adquisitivo. Si el Presidente llega con una intención de votos por debajo del 30%, prevén ciertas turbulencias.El Gobierno mantiene una firme velocidad en la acumulación de reservas del Banco Central, lo que fortalece su posición para defender el tipo de cambio.

Pero desde la consultora 1816 advirtieron que está en juego cuantos dólares logrará sumar para defender la estabilidad cambiaria si los inversores se asustan con las encuestas o el resultado de las PASO. “Por eso es probable que veamos una emisión de deuda offshore en lo que resta de este año. En esta ‘preparación para 2027’ destacamos que el BCRA fue desarmando durante 2026 prácticamente toda su deuda con el BIS, que se había tomado en su momento para repagarle el repo a Estados Unidos”, plantearon.

La gran figura de las elecciones de 2025 fue el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, quien anunció que la administración Trump haría todo lo que tenga a su alcance para respaldar a Milei y activó un swap por u$s 20.000 millones para sostener el peso antes de los comicios. Pasado ese período, se conoció que el Gobierno pagó el tramo que se activó, por poco más de u$s 2000 millones.

Estados Unidos enfrentará elecciones de medio término este año, y se especula con un mal desempeño para el oficialismo. Si bien puede no implicar un cambio de política, esa lectura ya alimenta los cuestionamientos internos sobre el uso político del apoyo financiero.

Dos senadores estadounidenses, la demócrata Jeanne Shaheen y el republicano Chuck Grassley, impulsan un proyecto que limite el uso que hace Bessent de los fondos del Tesoro para apoyar a países aliados, en particular del Fondo de Estabilización Cambiaria (ESF por sus siglas en inglés), que cuenta con u$s 219.000 millones. El ESF es no solo relevante por ser la fuente del swap, sino que también es la entidad a la que Argentina le compró los Derechos Especiales de Giro (DEG) con los que le pagó al FMI en octubre, enero y abril pasados.

A la disconformidad política de la oposición se suman críticas que plantean que estas operaciones debilitan el rol del dólar a nivel global. Las primeras críticas vinieron del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, que planteó que el uso que se hizo del ESF fue para intervenir directamente en elecciones de otro país y se alejó de los propósitos originales de la entidad, como estabilizar los mercados financieros locales.

La última semana se sumaron Adnan Mazarei y Maurice Obstfeld, ambos investigadores del Instituto Peterson de Economía Internacional y exfuncionarios del FMI, que plantearon que usar las líneas de swap con motivaciones geopolíticas podría perjudicar al dólar y la independencia de la Reserva Federal, que estrenó nuevo titular, Kevin Warsh, alineado con el oficialismo. El planteo de Mazarei y Obstfeld se centra en que, por un lado, si los países perciben que el acceso a la liquidez rápida se guía por criterios políticos, impredecibles o condicionados por alineamientos globales o favores a corto plazo, otros buscarán reducir su dependencia del dólar, y se licuará la relevancia de los prestamistas de última instancia no politizados, como los organismos multilaterales.

En paralelo, advierten que la Reserva Federal se volverá más dependiente de las decisiones del Poder Ejecutivo, lo que podría afectar su balance y restarle eficacia a la entidad en el largo plazo. El caso del préstamo de Argentina es tomado como ejemplo para advertir que Estados Unidos crea un uso “armado” (weaponized) de sus instrumentos financieros.El FMI también advirtió que si bien, ante eventuales shocks, “podría considerarse el apoyo temporal de las líneas de intercambio de divisas existentes, pero no debería sustituir los ajustes macroeconómicos necesarios”.