Lisa Cerati: "Sigo aprendiendo de mi padre, es el más groso"
-Son una cagada.Lisa Maria Cerati Amenábar (30) recuerda que, cuando su productor y socio creativo Estanislao López le preguntó si tenía algunos demos con sus canciones, respondió con ese diagnóstico tan honesto como poco alentador, quitándoles cierto mérito, bajándoles el perfil.En rigor no se trataba de que fueran malas composiciones. La artista sencillamente nunca había inscrito una trayectoria como cantautora, despachar un disco no figuraba dentro de su hoja de ruta más formal, sus roles hasta ese minuto correspondían a otros casilleros: había estudiado cine y diseño gráfico, condujo el programa Antiarte de Canal (á) -consagrado a artistas plásticos- y fraguó una extensa reputación como DJ.
Y por sobre todo aquello, había un aspecto que podía paralizar a cualquiera: la sombra alargada de una familia vinculada por décadas a distintas expresiones del espectáculo latinoamericano, sobre todo con un padre perpetuado como uno de los mayores artistas del rock en español de todos los tiempos. Nacida en Santiago y mudándose a los meses a Argentina -“de eso no me acuerdo de nada, me fui muy chica”, agrega -, Lisa es la segunda hija del matrimonio de la modelo y artista chilena Cecilia Amenábar, y el cantante trasandino Gustavo Cerati.
Su hermano mayor, Benito, desarrolló una carrera más permanente en la escena musical, con una banda (Zero Kill), un puñado de álbumes, shows en vitrinas como Lollapalooza y hasta colaboraciones en los dos últimos títulos de su progenitor, Ahí vamos (2006) y Fuerza natural (2009). Pero la vida de Lisa como autora de canciones sólo se remitía a grabaciones caseras con destino incierto. “El miedo más importante que debí derribar fue la confianza en mí misma.
Siempre fui muy para adentro, muy de experimentar yo, y no mostraba algo hasta estar muy segura. La vara siempre he sido yo misma, al ser mi peor crítica y todo; fue como que nunca estaba pudiendo salir de ese círculo vicioso conmigo.
Tiene que ver también con ciertas exigencias muy altas. Esas cosas me hacían siempre decir ‘yo no sé si esto que a mí me apasiona puede tomar un rumbo profesional’.
Estaba como pensándolo mucho”, dice Lisa vía Zoom desde Buenos Aires. Pero Estanislao López la convenció.
Esos demos, esos registros embrionarios que había hecho casi por explorar, no eran una cagada y sí tenían futuro, había melodías con carne y sangre para un disco. “Él me expresó ‘che, ojo con esto, si querés acá podemos empezar a probar cosas’. Algunas maquetas estaban muy avanzadas y otras cambiaron de rumbo, fue un trabajo muy en la casa de él, muy casero, muy íntimo.
Le agradezco un montón la comodidad que me hizo sentir en poder salir del cascarón”.El resultado se llama Lisa María, un sólido álbum debut estrenado a principios de mes y que también funciona como una rúbrica de identidad, ya que la presenta con su nombre propio, desprendida de sus dos apellidos tan mayúsculos. Diez canciones donde habita el pop electrónico, las capas atmosféricas, guitarras que reclaman espacio entre sintetizadores, y una voz tan sugerente como espectral que va narrando relatos íntimos casi al oído.
Una de ellas, Selva, la escribió cuando tenía 18 años, la primera que hizo en su vida. “Le tengo mucho aprecio. Era cuando hacía cosas muy de vez en cuando, no me lo tomaba muy en serio.
Tenía un tecladito y no estaba muy bien, estaba en un mal momento, pero me dije: ‘a ver qué sale ahora’”. Otro tema incluido en el trabajo data de mucho después, cuando tenía 27.
Y un tercero, Paso lento, lo creó casi sobre la hora, hace apenas dos meses y medio. Por lo demás, hay dos tracks que trabajó con artistas chilenos, Francisco Victoria y Vinco. “Son como minutitos de cada momento de mi vida”, define.Quizás por eso mismo, romper ese cascarón, sintetizar todos esos minutos de su existencia reciente, tomó un tiempo. “Siento que es la primera vez que puedo compartir un mundo completo”, asegura en la gacetilla de prensa que introduce el proyecto.
En esta entrevista, dice esto: “Creo que todo sucede en el momento indicado, por más que uno diga por qué tan tarde o por qué antes. Hacer un disco, o toda expresión artística, es el conocimiento personal de uno y a mí eso me tomó bastante tiempo, uno sigue tratando de saber quién es.
Así que llega justo en un momento en que digo ‘me conozco de esta forma, me conozco de esta otra’, cada canción tiene un momento muy particular mío, desde un estado emocional o un instante que viví. En vez de ver que algunos temas tienen tanta diferencia entre años, los miré como una buena bitácora personal.
Como un punto de llegada, pero un punto de partida a la vez. Siempre fui muy de observar y dudar, pero ahora estoy más de accionar.
Siempre fui mucho más de la cabeza que de la acción, pero ahora lo intento equilibrar”, admite Cerati, citando como referencia creativa no necesariamente a su padre -aunque por supuesto que sí-, sino que también a Michael Jackson. “Siempre noté esa vulnerabilidad en su arte, esa forma de tener originalidad en su forma de ser. Eso genera lo bueno y lo malo, pero aún así marcar algo y llegar al corazón de las personas”, describe.
Eso sí, en el repaso de los nombres que funcionaron como radar en su ópera prima, también menciona al realizador José Fogwill, con quien consolidó la idea visual que acompaña Lisa María, tanto en una serie de videoclips ya disponibles en la web como el concepto gráfico de la entrega: “A mí me importa mucho lo visual. Y cuando apareció él fue como tener el concepto completo.
Fue como ‘vamos para adelante’”.-En el hecho de que se tomara varios años para dedicarse a la música, ¿pesó en algo venir de una familia tan vinculada al arte, las comparaciones que pueden surgir? ¿Eso la hizo sentir insegura?Sí, obvio, a la hora de salir al mundo estaba todo eso.
Como que uno no va por la vida consciente de quién es, más allá de cómo está en ese momento. Entonces, yo a veces no soy consciente de que hay otro mirándome con los ojos de ‘es la hija de’...
¿viste? No voy por la vida así, para nada.
No sé si tiene que ver con nuestra crianza, que nunca fue inculcado nada de que eso te haga sentir más que otro, en absoluto. Y me ha pasado en experiencias de vida, de que alguien se me acerca con ciertos motivos y digo ‘yo soy mucho más que la hija de’.
Es una parte, como es parte de todos, pero sí cuando salía y me daba cuenta de ese peso, me volvía un poco para atrás y decía ‘uy’.“En este momento me resulta fácil no tomarme las cosas tan personal, como también en el mundo que vivimos todo es tan fácil de criticar, de deshumanizar con la pantalla. Yo sé que cuando salgo al mundo soy ‘la hija de’, o que también está mi hermano, pero no dejo de salir al mundo, sé que el mundo tiene cosas muy lindas y también sus crueldades.
Pero si algo no te gusta (de mí), es cuestión de que no te guste y está todo bien”.“Por otro lado, nunca fui alguien que, a diferencia de mi hermano o de mi papá ni hablar, de estar todo el tiempo componiendo, todo el tiempo en lo musical. No es que siempre supe que componer era lo mío.
A mí hasta el día de hoy soy mucho más visual. A la hora de hacer una canción, me imagino más bien el escenario, los colores, el dibujo de la situación”.-El bautizarse en términos artísticos sólo como Lisa María, ¿era una forma de evitar el peso de sus apellidos?
La verdad, no. O sea, mi documento es Lisa María Cerati Amenábar, es mi nombre.
Lisa María siempre me gustó artísticamente. Es algo más personal.
Un apellido es más compartido. Pero no necesariamente fue porque sea el apellido de mi papá o de mi mamá.
Es como que simplemente fue porque es un camino muy propio y lo sentí como un buen seudónimo para eso. En todo soy Lisa María Cerati Amenábar, pero a la hora de meterme a crear, me gusta sentir que soy Lisa María.
Soy yo nada más. Como un ‘no te olvides de volver a vos sin tanto alrededor’.
Me gusta artísticamente. No fue conscientemente como ‘no, voy a sacar el apellido’. -¿Qué ha sido lo más desafiante o difícil de llevar los apellidos Cerati Amenábar?Para mí es más desde afuera que personalmente.
Personalmente, para nada. Para nada.
Nunca ni mis padres, ni mi hermano, ni nadie de alrededor, de mis amigos de toda la vida, fue un tema eso. Para nada.
Fue un apellido más, como el del resto. Sí pasa eso, a veces hay ciertas experiencias desde afuera que te lo hacen sentir, y eso lo puedo entender, porque pienso en hijos de alguien conocido y lo puedo ver de esa manera.
Y es un poco difícil, porque eso tiene un prejuicio de entrada o una forma de encasillarte en un lugar. Eres hijo de alguien, pero eso no es todo.
Y capaz no te pareces en nada a tu papá y está perfecto. No voy a buscar en vos seguir lo de tu papá como exigencia.
Si se da, genial. Y si no, también está bien, porque cada uno tiene su vida propia, su propio camino, su propia forma de ver el mundo.
Puedes coincidir o no con tu papá. O con tu tía.
Es un poco limitante a veces cuando pienso en eso.“Y la obra de mi papá está en otro lado. Porque ya por suerte nos dio un montón de un nivel de calidad.
Sería medio injusto para todos pensar que alguien puede seguir ese linaje, porque son personas distintas. Es como que a pesar de ser un hijo puede tener una vida muy distinta.
Yo soy su fan número uno. Es mi artista favorito.
Es él más groso. Es como que está tan arriba que yo ni me molesto.
Pero sí ha sido alguien de quien observo y aprendo, y sigo aprendiendo. No es descabellado comparar a un padre con un hijo, lo entiendo, pero también hay que valorar lo único de cada persona”.-¿Hay algún aspecto puntual de su padre que haya tomado para su obra?Yo creo que, por lo que me acuerdo de él y lo que tengo a mano, hay mucho interés musical en común; o sea, genuino, de que lo que le gustaba a él, a mí también.
En cuanto a influencias, siento que comparto mucho con él, con mi hermano y mi mamá, los cuatro, la verdad que tenemos un universo muy similar. Y la verdad que no sé si conscientemente a veces. “Me pasó la otra vez que decía que cuando estoy haciendo una canción, primero hago la música y después pienso en la letra, porque no siento que soy buena con las letras, es como la parte que más me complica.
El otro día puse eso en Instagram y me dijeron ‘ah, como tu papá. A tu papá le pasaba lo mismo’.
Y yo no sabía, la verdad. Entonces hay una forma de conectar con él casi inconsciente; si eso hacía él, a mí me removilizó, dije ‘qué loco’.
Pero la verdad que, por la corta presencia terrestre de él conmigo y en mi evolución musical, son esas charlas que me faltaron, pero que capaz me voy enterando y encuentro similitudes en algunas cosas. Como lo sofisticado y elegante que siento que fue él en la música.
Nunca perder esa elegancia. Siempre tomo eso de referencia de él”. -Ha mencionado que a veces la abruma la exposición y no es fácil habitar este mundo de redes sociales.
¿Como convive usted con ello, tomando en cuenta que ha estado expuesta en muchos pasajes de su vida, conocimos fotos de usted siendo muy niña? Es verdad.
Yo creo que, vuelvo a decir, mis papás hicieron un trabajo increíble, en que eso no era ser protagonista de la vida. Para nada.
Mi padre era una persona muy expuesta, pero también nunca fue mediático, ¿viste? Siento que supo hacer muy bien ese camino de ‘lo que tengo que ofrecer es mi arte’, manejando muy bien su vida privada, manteniéndola privada.
Y ahí es donde entramos nosotros. Y a veces en determinadas situaciones, me he dado cuenta de la exposición, pero era muy poco, porque creo que fue muy capo.
Mi mamá también, recuerdo que si había fotografías, pedía que nos mostraran con la cara borrada. Entonces no fue de una magnitud muy grande.
Capaz si lo noté mucho más cuando él no estuvo y cuando fue la situación más dramática que hubo. Pero tampoco yo he sido tan expuesta.
Yo vivo en la calle y soy bastante anónima. Me encanta eso.
El anonimato tiene más poder del que pensamos. Es algo que no me gustaría perder, me ayudó mucho a crecer.
La adolescencia tardíaCuando Lisa menciona aquella “situación más dramática que hubo” alude naturalmente al accidente cerebrovascular que Gustavo Cerati sufrió en mayo de 2010 luego de un show en Caracas, el que lo tuvo cuatro años en estado de coma, en un drama que mantuvo en vilo a fans y colegas de toda la región, falleciendo el 4 de septiembre de 2014, a los 55 años. Lisa recién había cumplido 14 cuando el músico entró en un sueño sin retorno. -Le quiero preguntar algo muy humano: ¿usted nunca ha sentido rabia de por qué su padre partió de ese modo tan dramático y abrupto, aún plenamente vigente en lo artístico y personal, y usted siendo tan pequeña?Sí, sí, sí.
Obvio que más allá de lo dramático, se sumó, en lo bueno y en lo malo, el ojo público. Porque por un lado era como ‘guau’, la cantidad de apoyo de extraños que conocían a mi padre, la verdad que ayudó un montón.
Pero a la vez era muy íntimo. Era algo que yo no quería que nadie supiera, ni los de mi colegio, lo que yo estaba viviendo.
Entonces, era un poco difícil eso.“Para mí cualquier situación de accidente y tragedia, de alguien que se va antes de tiempo, es complicada. Porque el curso natural, lo que a uno también le pasa, es que a esa edad tus padres son inmortales.
Después puedes empezar a pensar en eso. Pero no estás en un momento en que pensás en la muerte, ni en algo que va a terminar, ni en algo abrupto.
Mi salida al mundo a los 13 años fue con eso, con una noción de algo muy heavy. Eso trajo también muchos otros problemas, fue como un efecto dominó muy grande.
Tuve una infancia muy linda y una adolescencia terrible. Y muy pausada también.
Y siento que, a veces hablamos con mi hermano, que recién a los 20 nos vino la adolescencia a nosotros. Ya de por sí ser adolescente es difícil, pero como que tuvimos tan frenada toda esa posibilidad de conocernos a nosotros, porque había tanto alrededor pasando, tan dramático, que los dos estamos de acuerdo que a los 20 fue nuestra adolescencia tardía.
Con la mente puesta en nuestros 20 y en nuestra adultez. Pero incluso hasta hormonalmente, como el acné y todo, nos empezó a los dos a salir a los 22, 23 años.
Como que antes fue todo un momento de pausa”.“Pero sí, uno a veces no supera nada. Es simplemente aprender a convivir.
Y en fechas particulares, se exacerba mucho el vacío. En otras, no.
Puedes estar bien. Es un día a día.
Y a veces decís ‘uy, pasó un montón de tiempo’. Pero lo sentís muy reciente.
Y hay algo muy atemporal que tiene que ver con el amor a alguien. Eso nunca se va.
Pero bueno, definitivamente trajo también otras aprendizajes también, como que estoy todos los días disfrutando al máximo con mis seres queridos. Es vivir al 100.
Tratar de no guardar nada. Esto me trajo prematuramente también una enseñanza en eso.
Hoy siento que vivo cada día muy a fondo en cuanto al amor y todo”. -¿Qué le han parecido todos los proyectos que reviven la figura de su padre, como el reciente Ecos que lo traía de vuelta en un escenario a través de la tecnología?Y de momento es muy fuerte. O sea, obviamente no usaría el término ‘revivió’, porque no.
Hay algunos titulares que son como ‘vuelve Soda’, o sea, es como que no. Hoy están los dos integrantes, pero bueno, él no está.
Y el holograma yo lo tomo como una especie de ir a una fantasía, a un sueño, donde puede haber una especie de aparición de él. Lo que escuchás de las pistas de las guitarras y de la voz es todo de él.
No es que revive una figura que tiene una opinión. Hay momentos en que obviamente es muy fuerte, pero voy también a ver al público feliz, a disfrutar los temazos que él hizo.
Pero no dejan de ser siempre sentimientos encontrados de algunas cosas. Depende de cómo estoy.
Pero hoy trato de ver lo lindo y lo disfrutable. Es lo más cercano a ver hoy un show de Soda.
Me gusta ver a un padre con un hijo viendo el show y llorando. Eso es lo que más rescato. -Volviéndolas a ver en vivo, ¿a veces se sorprende con la calidad de las composiciones de su padre?
Obvio. A veces escucho uno y digo ‘¡qué temazo!’.
Después otro y otro. ¡Pero pará!
Después está la carrera solista. Pero qué locura, todos los temas son espectaculares.
Y te lleva cada uno a un lugar. Todo el tiempo me concentro en uno y digo ‘guau’.
Después miro para afuera y digo ‘chao, no puede ser’. -¿Recuerda cuando fue la última vez que habló con él?Sí, es algo que me llevo muy conmigo, pero hablé con él horas antes (del accidente). Estaba Skype en ese momento y teníamos conversaciones bastante seguidas por ahí, cuando él se iba de gira.
Y bueno, la última fue el día de ese show. Una linda charla.
Me acuerdo y me la guardo para mí.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.