Ignacio Mejías, el protagonista de esta historia, era un periodista que vivía por y para el fútbol. Su fanatismo y su ingenuidad lo llevaron a aceptar una cita clandestina en la que le iban a dar los datos y las evidencias de la compra de unos partidos, pero aquel encuentro acabó siendo un anzuelo.

Mejías terminó secuestrado por uno de los dueños del fútbol en Colombia, quien entre otras cosas, le contó que Alfredo Distéfano había traicionado a su gente.